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Habían contratado a un guardia para registrar a cada comensal

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Por HENRIQUE CYMERMAN .-
Un muchacho suicida palestino sembró ayer el caos en el sur de Tel Aviv con un nuevo atentado terrorista – el primero de la era del Gobierno de Hamas- que quitó la vida a nueve israelíes y dejó 64 heridos, de los cuales 11 continuaban anoche en estado muy grave.

Samir Salim Hamed, jovencísimo activista de la Yihad Islámica, llegó a Tel Aviv procedente de la zona de Jenín, al norte de Cisjordania, a pesar del bloqueo militar de la zona. Llevaba atado al cuerpo un cinturón de explosivos de gran potencia que incluía clavos y tornillos para agravar el efecto destructor. En las calles de la antigua estación central de autobuses de Tel Aviv había miles de personas: judíos israelíes que se dirigían de un punto a otro para celebrar con sus familias la festividad del Pesaj, la Pascua judía; palestinos israelíes, especialmente de la zona vecina de Jaffa, y trabajadores extranjeros que en su mayoría residen en el barrio de Neve Shaanan.

Por eso, a Hamed le fue más fácil pasar inadvertido en medio de un paisaje humano tan heterogéneo. Se acercó al restaurante popular de falafel y shawarma El Alcalde, que el 19 de enero ya había sido objetivo de otra operación suicida de la Yihad Islámica que dejó 31 heridos.

El dueño del llamado ya restaurante de la muerte, Nissim Levy, había contratado a un guardia para registrar a cada comensal. Ayer, Hamed le sorprendió al empujarle y entrar corriendo para tirar de la cuerda y provocar la explosión. En los alrededores del restaurante todas las tiendas quedaron parcialmente destruidas. En las primeras horas corrió el rumor de que se trataba de una mujer bomba, ya que el joven tenía aspecto aniñado. Según fuentes palestinas tenía 21 años, pero todo parece indicar que tenía menos años, y que incluso podría ser el suicida más joven enviado nunca por los palestinos.

Antes de partir, grabó un vídeo en el que se despide de la vida en la tierra y anuncia que, como parte de la guerra santa, ha decidido sacrificarse. El chico bomba llevaba en la frente una cinta negra con Yihad en letras doradas y empuñaba un fusil. El dirigente de la Yihad Jalid Al Batsh aplaudió ante un grupo de periodistas el atentado: «Nos congratulamos por esta valiente operación». Según él, se trata de una respuesta a los asesinatos de dos dirigentes de su brazo armado, en operaciones militares israelíes, en dos explosiones en febrero y marzo.

Durante el 2005, la Yihad – el grupo islamista palestino más radical, financiado y entrenado por Irán- llevó a cabo cinco atentados en Israel. Todos ellos organizados por una célula de la organización muy activa en el norte de Cisjordania. El ejército israelí anunció que, sólo en el último mes, han sido arrestados en Cisjordania 15 palestinos que pretendían inmolarse en Israel.

Aparte de la Yihad, el atentado fue reivindicado por las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, brazo armado del movimiento Al Fatah, así como por el grupo de Abu Rish, una facción escindida de las Brigadas, activa en el sur de Gaza. Para Hamas este atentado, el primero desde que los integristas formaron gobierno, supone un problema más, y no menor. Varias facciones armadas palestinas compiten ahora para ocupar el lugar dejado por Hamas desde que asumió el Gobierno. Ayer los palestinos conmemoraban el día del prisionero palestino con un acto especial en el Parlamento, en el que se exigió la liberación de las cárceles israelíes de más de 6.000 presos. El ministro de Asuntos de Prisioneros, Uasfi Kabham, dirigente de Hamas, declaró que el ataque «forma parte del derecho legítimo de los palestinos a resistir y responder a las violaciones y crímenes israelíes».

El presidente palestino, en cambio, Mahmud Abbas, condenó el terrorismo y las acciones contra civiles de ambas partes señalando que estas operaciones van en contra de los intereses del pueblo palestino. Por medio de su portavoz, Abbas pidió la intervención de la comunidad internacional para evitar una nueva escalada de violencia.

La Casa Blanca advirtió ayer al Gobierno de Hamas que ese apoyo a actos terroristas como el de ayer tendría los «efectos más graves».

«Hemos tomado nota de las reacciones de numerosos grupos terroristas palestinos, incluido Hamas, que defienden o incluso aplauden el acto de terror bárbaro (…), como hemos tomado nota de la denuncia rápida por parte del presidente Abbas», declaró el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.

Ayer, minutos después del atentado de Tel Aviv, una fuerza militar compuesta por decenas de jeeps entró en el centro de la ciudad de Nablús y llevó a cabo arrestos de palestinos sospechosos.

Es también el primer atentado de Ehud Olmert como primer ministro tras las elecciones. Olmert declaró ayer que Israel sabrá cómo reaccionar: «Las fuerzas de seguridad luchan contra el terror en todos los lugares aunque sabemos que no es posible evitarlo de forma total». Según Olmert, hay 19 informaciones generales sobre posibles atentados y la zona de Tel Aviv se encuentra en estado de máxima alerta.
LVD

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