Por qué t a n t a pobreza (43% ) en un continente como América latina, con enorme potencial económico? La pobreza «mata» ; la mortalidad materna es más de 20 veces la de los países desarrollados; la mortalidad infantil y la morbilidad, superiores.
Combatir la pobreza requiere crecer, estabilidad económica, competitividad, atraer inversiones; pero no basta: debe haber políticas sociales agresivas y muy bien gerenciadas que junto con políticas económicas productivas mejoren la equidad. Para ello se necesita que la sociedad derrumbe mitos.
Primer mito: la política social es un gasto. No hay tal gasto, son inversiones, con altísimas tasas de retorno. Un peso invertido en salud pública tiene un 600% de retorno, en educación la tasa puede ser aún mayor. Las economías más exitosas invirtieron sistemáticamente en su población. Entre otras lo hicieron Finlandia, Irlanda, Noruega, Suecia, Canadá, Israel, Corea y otros. Conformaron en base a ello economías de conocimiento.
Producen y exportan la más rentable de las exportaciones en el mundo globalizado, tecnología de punta.
Segundo mito: la política social viene después de la económica.
Se «gastará» en salud o educación después de tener un alto crecimiento.
Las economías avanzadas invirtieron primero en bajar mortalidad infantil y materna, mejorar la salud pública y educar. El desarrollo social no es un subproducto del crecimiento, es una de sus palancas claves.
Tercer mito: la pobreza puede esperar. No es así. Los daños que causa suelen ser irreversibles. Si un niño no se alimenta bien, el cerebro no se conforma a plenitud.
Si una familia sufre estrecheces económicas severas puede quebrarse.
Cuarto mito: se puede seguir igual. No parece. La pobreza y la inequidad generan ingobernabilidad, aumento de la criminalidad y deterioro del clima de negocios tan importante para atraer inversiones.
Superando mitos, la política social debe ser una política de Estado y se debe crear una gran concertación nacional para apoyarla.
La actual gestión presidencial ha emprendido firmemente esa vía. La pobreza bajó durante ella del 57.5% al 37% . Ello se debió a políticas económicas que enfatizaron la reconstrucción productiva, la industria nacional, el empleo, las Pymes, y activas y efectivas políticas sociales en desarrollo social, salud, educación y trabajo.
Tuvieron la colaboración activa de instituciones ejemplares como entre otras Caritas, la AMIA, la red social y otras.
Sin embargo, los retos son muy exigentes. Casi 4 de cada 10 argentinos en pobreza, 1 de cada 4 jóvenes fuera del mercado de trabajo y la educación, las brechas de inequidad disparadas por las políticas de los 90, los mitos. Urge enfrentarlos porque definirán el perfil de la Argentina futura.
Clarin

