Por Adriana Camisar, Directora Ejecutiva de ILAN – Israel Innovation Network
Las relaciones entre Israel y América Latina no comenzaron con los Isaac Accords. Tienen raíces profundas que se remontan a la creación misma del Estado de Israel.
En 1947, cuando las Naciones Unidas eran una organización mucho más pequeña y cada voto tenía un peso extraordinario, el respaldo del bloque latinoamericano fue determinante para la aprobación de la Resolución 181, que recomendó la partición del territorio entonces denominado Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe. Sin el apoyo de numerosos países latinoamericanos, difícilmente habría sido posible alcanzar la mayoría necesaria para dar nacimiento al moderno Estado de Israel.
Desde entonces, las relaciones atravesaron momentos de mayor y menor cercanía, acompañando los cambios políticos de la región. Sin embargo, incluso en los períodos más complejos, nunca desapareció un profundo sentimiento de amistad y admiración mutua.
Israel ha sido durante décadas una fuente de inspiración para América Latina. Un país pequeño, con escasos recursos naturales, un territorio reducido y rodeado durante gran parte de su historia por amenazas constantes, logró convertirse en una potencia mundial en agricultura, ciencia, tecnología e innovación. Su capacidad para transformar la adversidad en oportunidad constituye un ejemplo que despierta admiración mucho más allá de sus fronteras.
Hoy nos encontramos ante un momento histórico.
Los llamados Isaac Accords representan una oportunidad extraordinaria para profundizar las relaciones entre Israel y América Latina. Esta nueva etapa coincide además con un cambio geopolítico significativo en gran parte de la región, donde numerosos gobiernos han comenzado a identificarse con una visión más cercana a la defensa de la democracia liberal, los valores occidentales, la economía de mercado y una posición firme frente al terrorismo.
En ese contexto, Israel se consolida como un aliado estratégico de enorme importancia.
Pero la experiencia demuestra que las alianzas entre países no pueden depender exclusivamente de los gobiernos.
Los gobiernos cambian. Las administraciones se suceden. Las prioridades políticas evolucionan.
Las relaciones verdaderamente sólidas se construyen también entre las personas. Es precisamente allí donde ILAN adquiere una importancia estratégica.
Cada año, ILAN identifica a algunos de los jóvenes innovadores más talentosos de América Latina y los conecta con el ecosistema de innovación israelí. No se trata simplemente de organizar un viaje académico. Se trata de generar experiencias transformadoras que crean vínculos de amistad, confianza, admiración y cooperación que perduran durante décadas.
La innovación ocupa un lugar central en esta misión porque hoy constituye uno de los principales motores del desarrollo económico y social de las naciones. Y en ese campo, Israel es un referente mundial.
América Latina posee un enorme capital humano. Nuestra región está llena de jóvenes brillantes, creativos y comprometidos con la solución de los grandes desafíos de sus comunidades. Sin embargo, con frecuencia esos talentos no encuentran el ecosistema, las oportunidades o las redes de apoyo necesarias para desarrollar todo su potencial.
ILAN busca cerrar precisamente esa brecha.
Al acercar a estos jóvenes al modelo israelí de innovación, emprendimiento y resolución de problemas, les brinda herramientas, inspiración, contactos y oportunidades que muchas veces cambian el rumbo de sus vidas y multiplican el impacto de sus proyectos en sus propios países.
El beneficio, sin embargo, es profundamente recíproco.
La creatividad, la resiliencia y la capacidad de adaptación características de América Latina también enriquecen al ecosistema israelí. Israel busca constantemente nuevos talentos, nuevas perspectivas y nuevos socios con quienes desarrollar soluciones para desafíos globales.
Los puentes que construye ILAN generan oportunidades para ambos lados. Existe además un elemento que distingue especialmente el trabajo de ILAN.
Los jóvenes que seleccionamos no solo presentan proyectos innovadores. También comparten una profunda vocación de servicio. Son emprendedores que buscan mejorar la vida de las personas, fortalecer sus comunidades y contribuir
positivamente al mundo.
Esa visión coincide plenamente con uno de los valores más profundos de la tradición judía: el concepto de Tikkun Olam, el compromiso de contribuir a reparar y mejorar el mundo a través de nuestras acciones.
Por eso ILAN no solo impulsa innovación. Impulsa una innovación con propósito.
Actualmente ILAN desarrolla sus programas en México, Guatemala, Costa Rica, República Dominicana, Uruguay y Argentina, y continúa su expansión hacia Paraguay, Panamá, Bolivia, Colombia, Perú y otros países de la región.
Cada nueva delegación representa mucho más que un intercambio académico. Representa nuevas amistades entre latinoamericanos e israelíes.
Nuevas redes de cooperación. Nuevos proyectos conjuntos.
Nuevas oportunidades de inversión, investigación y desarrollo.
Y, sobre todo, representa una comunidad creciente de líderes que conocen a Israel de primera mano y que construirán durante las próximas décadas una relación cada vez más estrecha entre ambas regiones.
Los Isaac Accords tienen el potencial de redefinir las relaciones entre Israel y América Latina.
Pero toda visión necesita instituciones capaces de convertir las declaraciones políticas en vínculos humanos permanentes.
ILAN es una de esas instituciones.
Porque las alianzas más fuertes no se construyen únicamente entre Estados. Se construyen entre personas.

