Inicio Faccma FACCMA en Israel: “Nadie se olvidará nunca de esta Macabeada, es el primer evento importante después del 7 de octubre”

FACCMA en Israel: “Nadie se olvidará nunca de esta Macabeada, es el primer evento importante después del 7 de octubre”

Por Iton Gadol
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Por Daniel Berliner, enviado especial en Israel

ItonGadol.- El presidente de FACCMA, Esteban Bluvol, y la secretaria general de la institución, Verónica Silbergleit, mantuvieron un encuentro en Tel Aviv con el director de ItonGadol, Daniel Berliner, para transmitir cómo se están viviendo estos momentos previos a las Macabeadas en Israel, que se inaugurarán el 1° de julio.

“Más de 270 argentinos van a participar. El que vino no es un héroe y el que se quedó no es un cobarde. Pero los que estén y vivan la experiencia no la van a olvidar nunca en su vida”, destacaron.

—¿En qué momento estamos?

Esteban—A los dos se nos ponen los ojos brillosos. Creo que es un momento de empezar a darnos cuenta de que estamos a 48 horas de empezar un evento que estamos trabajando hace años. Que pensamos que sí, que no, que lo postergamos, que otra vez hubo conflicto. Y hoy ya recibimos a las primeras delegaciones argentinas. Vinimos en cinco o seis vuelos.

Y bueno, un poco trabajando la previa con todas las credenciales, con todos los hoteles, con todas las cuestiones que nos hacen sentir que cada vez estamos más cerca. Hoy y ayer estuvimos en las oficinas de Maccabi Mundial, formalmente, con reuniones, con acreditaciones, con las autoridades, con el presidente y el CEO. Y todos estamos iguales, ellos y nosotros, ansiosos.

Verónica—Y esa ansiedad es estar movilizados, es ver que es posible, después de tanto trabajo y tantos momentos difíciles, ver que hoy se hace realidad. Porque nosotros teníamos este propósito, pero ver que llega, que se hace, que ya las delegaciones están acá, que Israel está tan hermoso, es un broche de oro, es una celebración.

—¿Cómo encaja el deporte en un Israel que está saliendo de la guerra, después de Hamás, después de los jatufim, después de la guerra de Irán?

Esteban—Es una forma de poder representar cada uno a su país. Israel también tiene 1.500 deportistas que lo van a representar. Maccabi Israel es muy fuerte. Y, de todas las formas habidas y por haber, el deporte en Israel es muy importante. Lo ves en la playa a la noche, ves la gente corriendo, entrenando. El modelo del judío flaco, desgarbado, de la guerra, hoy ha cambiado notablemente por algo fit. Claramente hoy el deporte es una gran excusa para que Israel haga su primer evento importante después del 7 de octubre, donde hay selecciones que ceden localía para vóley, para handball, para el fútbol. En dos días, va a jugar Israel contra Argentina, o México, Brasil, Inglaterra; Israel, hace que el Ministerio de Deportes, obviamente apoyado por la Knéset (Parlamento) y por el primer ministro, haya hecho un desembolso de dinero para este evento como nunca en la historia, porque ellos están muy interesados en que esto salga bien.

—También es importante que todos los países del mundo, comunidades judías del mundo, estén reunidas en Israel después de mucho tiempo.

Verónica—Es un mensaje en sí mismo. El deporte es lo que nos convoca, pero es un medio para un fin. Nosotros estamos acá, los judíos de la diáspora, con esta idea de participar, de mostrarnos, de que vean que estamos y seguimos estando. Pero pasa por otro lado el sentido. Como decía Esteban, es la convocatoria y el evento masivo más grande después del 7 de octubre. Entonces va a ser muy fuerte. Lo viene siendo y va a ser realmente significativo.

Esteban—Yo creo que el Hatikvá del miércoles a la noche en Jerusalem nos lo vamos a acordar para siempre. Va a ser un momento único, con el idioma y la canción que todos sabemos, no importa si sos de Armenia, de Rusia, de Argentina, de Polonia o de Costa Rica.

Cada vez sentimos que estamos más cerca. Cuando empezamos a trabajar con esto, allá por julio de 2024, porque el evento era en julio de 2025 y se canceló 16 días antes, ahí ya se puso rápido fecha para esta.

Hoy el liderazgo de muchos de nosotros y estar convencidos del compromiso que tenemos hace que hoy tenemos gente que está yendo al aeropuerto, gente que está arriba del avión, gente que va mañana.

La playa de Tel Aviv estaba lleno de gente. Fuimos al Kotel, no podíamos llegar a tocar la pared de tanta gente que había.

Nosotros nos sentimos privilegiados de poder liderar este equipo de muchos profesionales, de muchos voluntarios, de mucho detalle que hay detrás: desde la ropa, horarios, vuelos, el micro, hoteles, quién duerme con quién. Nosotros paramos en ocho hoteles. La logística es enorme.

Parte de la delegación argentina, rumbo a Israel

—¿Qué significa la representación de FACCMA como institución central de la comunidad judía argentina en un evento de estas características?

Verónica—FACCMA se hace presente y está. Maccabi Mundial siempre supo que FACCMA iba a estar. Nos toman, y nosotros a ellos, como un socio estratégico. No es la generalidad de los casos. Cuando reprogramamos, dijimos: «Así sean 10 las personas que nos acompañen, vamos a ir». Hoy somos más de 270, con chicos, con todo lo que eso implica. Que FACCMA esté hoy no se cuestionaba. Maccabi Mundial no lo dudaba nunca. Para nuestra gente también, puertas adentro en Argentina, FACCMA tiene una fuerza muy grande, un respeto muy fuerte entre la gente. Nos confían, nos creen y ven que lo hacemos convencidos, con pasión, con responsabilidad.

La gente de verdad nos acompañó porque dijimos las cosas que sabíamos cuando las supimos y lo que no, también lo dijimos. Fuimos honestos.

Esteban—Y fuimos muy claros y fuimos muy honestos con los que se bajaron. Les devolvimos a todos la plata. A más de 300 personas les devolvimos la plata, uno por uno, de la misma forma que nos la habían dado.

—¿La gente que vino, que tal vez es la mitad, vale doble?

Verónica—Mucho más que doble. Vale doble y para ellos va a valer muchísimo estar acá también.

Esteban–Hoy tuvimos 272 participantes, que es como si tuviéramos 2.000, con mucha expectativa de todas sus familias: los que son chicos, los padres, los abuelos; los que son más grandes, sus padres; los que son más grandes, sus hijos y sus nietos.

Y creo que todo aquel que venga a este evento va a trascender de por vida.

Esteban Bluvol y Verónica Silbergleit, junto a Daniel Berliner

—Hay un impacto político, comunitario, institucional.

Esteban—Movilizado desde todas las estructuras. Las políticas de las socio-deportivas… muchos mensajes que recibimos nosotros de dirigentes, de profesionales, de presidentes, de gente que quizás siempre viene y no vino, por distintos motivos. Nosotros lo dijimos el primer día y lo volvimos a decir: el que viene no es un héroe y el que se quedó no es miedoso. Era una decisión personal. Ahora, lo que sí te digo es que los 272 que van a caminar con vos al lado el día 1, el miércoles, en el Teddy, nunca se van a olvidar de lo que va a pasar el miércoles ahí.

—En las reuniones con Maccabi Mundial, ¿hay algún mensaje, hay algo importante que ocurre en los diálogos institucionales?

Esteban—El presidente de Maccabi Mundial dijo una frase: “La única vez que se suspendió una Macabeada fue en el Holocausto”. Y dijo que él, como líder, tenía la obligación, mientras estén dadas las condiciones de seguridad y esté abierto el aeropuerto, de no claudicar y ser quien dijera que vamos para adelante, que venga la gente que quiera venir. Que sabía que iba a ser un evento más chico, pero que cada uno que venga a este evento, iba a tener otra trascendencia.

Nosotros tomamos mucho ese mensaje, que es un mensaje de que la comunidad judía o los judíos del mundo llevamos 3.000 años y, como dicen todas las canciones, siempre se levantó uno para intentar…

Hoy nosotros somos este eslabón de la cadena que brega por esa continuidad judía, que ojalá siga por los siglos de los siglos. Pero, sabemos que cada vez es más complejo, más amenazado. Entonces las muestras de judaísmo, sionismo y compromiso son estas.

Verónica—El nivel de compromiso de la gente y el mensaje que da estando es enorme.

—¿Cualquier dirigente entiende ese mensaje que dijo el presidente de Maccabi Mundial?

Verónica—No sé si es entender el mensaje, es hacerlo propio. Porque puede haber más de uno que lo comprenda, pero no obstante, tema y no acompañe.

Esteban—Nosotros también cerramos la puerta dos días en nuestras oficinas y hablamos a puertas cerradas, si alguno no tenía ganas de seguir con esto, se podía bajar sin ningún tipo de consecuencia. Porque también puede haber un profesional que tenga miedo, un dirigente que tenga miedo.

Nosotros venimos de hace muchas Macabeadas y otros presidentes no tuvieron estos problemas. Quizás tuvieron otros. La pandemia hizo que se postergara un año, pero íbamos en paz. Alguna vez me cuentan que en 2001 estaba la Intifada y también la querían suspender y después vinieron pocos. Yo creo que uno está y le tocan cosas como dirigente, como padre, como amigo, como hijo. Y no hay manuales para esto. Yo no leí el manual de dirigente.

—¿Creen que esto se transfiere, se puede sostener, se puede educar?

Esteban—Deberían tener todas las instituciones centrales un hilo de conectividad entre sus cadencias y las políticas que se hacen bien. Obviamente cada uno que llega tiene su impronta. Pero sí, claramente es transferible. Pero no es lo mismo que te lo cuente, a que lo vivamos.

En 36 horas van a llegar 270 personas. En 48 horas vamos a estar desfilando. Y el tercer día empieza la competencia. La gente se va a poner la camiseta argentina. Se va a cantar el Hatikvá antes de cada partido.

—Fueron gratamente despedidos en la Argentina en varios ámbitos. ¿Cómo han vivido esas despedidas? Incluso el Presidente los recibió.

Verónica—Tuvimos la suerte de que nos despidiera el embajador, Eyal Sela, él y su esposa, que también es amiga y participa de nuestros eventos. Nos despidieron del Comité Olímpico también. La verdad es que fue muy emocionante cómo reconocen el trabajo. Y ellos también hacen algo similar. Y el broche de oro fue la despedida con el presidente Milei y el canciller. Suponíamos que era algo más protocolar.

Notamos que quiso despedirnos, darnos el espacio, hablarnos. Se tomó todo el tiempo del mundo. Es más, terminó la reunión, cuando ya habíamos conversado todos con él, nos había saludado a todos, nos transmitió su mensaje y fue sincero.

Esteban—Fuimos con 15 personas y cada uno tuvo su momento de presentarse. Teníamos un señor de 85 años que juega al tenis, un técnico, una deportista de 15 años que hace judo. A todos les preguntó: «¿Cómo te llamás? ¿Qué hacés?». Todos tuvieron el tiempo de decir lo que tenían ganas. Hubo quien dijo su nombre, su especialidad, quien le agradeció tal cosa. Y lo vimos muy auténtico. Y yo lo que vi es que todos lo miraban con empatía. Yo le regalé el libro “Mis gloriosos hermanos”, de Howard Fast. Y cuando yo le regalé una camiseta y el libro de FACCMA, le dijo al asistente: «Mandámelo para Olivos, que lo quiero leer». Y lo que sentimos es que, más allá de la relación con la religión, claramente piensa lo que muchos pensamos, pero él obviamente es el presidente de la Nación. Y nos sentimos muy honrados de haber estado en la Casa Rosada. Conto que él había estado acá. Había uno que era arquero, como él. Y después, cuando terminó, él salió y nosotros, que habíamos dejado los celulares afuera, le pedimos permiso para salir al balcón a sacarnos fotos. Y justo la mamá de un chico había quedado del lado de la plaza y sacó la foto como si estuviéramos en el balcón de Maradona.

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