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Jabad celebró Januca con el encendido público de una Menorá gigante

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 Itongadol.- Como lo viene haciendo desde hace 33 años, Jabad Lubavitch Argentina celebró Januca en la plaza República Oriental del Uruguay, con un imponente acto que incluyó el encendido de la séptima luminaria en la Menorá gigante allí instalada, ante una gran cantidad de asistentes.

El embajador de Israel en Argentina, Ilan Sztulman, y el secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación, Claudio Avruj, fueron invitados a saludar a los presentes.

Sztulman manifestó: “Es un honor estar acá conmemorando Januca, que como todas las festividades judías es una fiesta de recordación, de que con pocos vencimos a muchos. Es la recordación de que lo sagrado venció a lo impuro y también la recordación de la lucha contra la asimilación. Pero también es la fiesta de la luz y de la esperanza, esperanza de mantener el pueblo judío, la cultura judía, la religión judía y el Estado de Israel vivo con su capital Jerusalem. Agradezco el trabajo que hace Jabad, Am Israel Jai (el pueblo de Israel vive)”.

Por su parte, Claudio Avruj en primer lugar agradeció al rabino Tzvi Grunblatt la invitación y luego mencionó que traía el saludo del presidente de la Nación, Mauricio Macri. “Estos actos son muy importantes: estar todos juntos, encender las luminarias de Januca, entender el significado de la luz en días muy difíciles, que estamos viviendo todos en Argentina, y por otro lado estamos dando un ejemplo de convivencia, de encuentro y de diálogo, que es muy bueno para nosotros como judíos y como argentinos, estar celebrando en espacios públicos en paz, en libertad”.

 

A continuación, el rabino Tzvi Grunblatt, acompañado por los invitados presentes y diversos miembros de la comunidad, prendió el Shamash y las siete luminarias correspondientes al séptimo día de Januca.

Concluido el encendido de las luminarias, el rabino Grunblatt mencionó que muchos le preguntaron si había que hacer el acto en ese día y les respondió: “Nosotros no le hacemos el juego a nadie, nuestro camino es sumar, construir, iluminar, y vemos que no nos equivocamos, pues el hecho de que ustedes estén acá muestra que la gente quiere luz y no quiere violencia, que la gente quiere paz y no quiere disturbios, que la gente quiere el entendimiento y no los botellazos y las piedras. Ese no es el camino, el camino es encender luz, y por eso Januca tiene tanta fuerza”.

Además, destacó que en todos los momentos de la historia “la vela de Januca no se apagó nunca. Cada uno es una vela caminando” debido a que “el alma de una persona es una vela de D’s, el alma de una persona ilumina con la bondad de HaShem (D’s), con la apariencia de HaShem: ese alma que ilumina con la claridad y la justicia de HaShem. Es cuestión de prender esa vela que se encuentra en cada uno, y es responsabilidad de cada uno que no sucumba frente a los desafíos, la mayoría de las veces desafíos ilusorios e imaginarios que uno mismo se construye. Januca nos enseña que no permitimos nunca que se apague nuestra vela. La única manera [de que se apague] es si uno la quiere apagar”.

El rabino continuó: “Encendemos el mandato divino, cumplir una mitzva es una celebración, cumplir un mandato de D’s es un privilegio, hacer el bien es un privilegio, traer la paz es un privilegio. Encendemos entonces nuestra neshama con la mitzva (mandamiento) y la Torá, sosteniendo que estamos comprometidos con nuestra identidad, que tiene 3.700 años, desde Abraham Avinu, porque tenemos una Torá, un camino, un estilo de vida judío”.

El significado de Januca es reinauguración y, al respecto, el rabino Grunblatt afirmó: “Por eso cuando llega Januca nos revigorizamos y uno saca fuerzas para asumir el compromiso de superar todas las barreras, las limitaciones. Eso es Januca, y transmitirlo a nuestros hijos y nietos, dándoles educación en una escuela donde se enseña Torá. Tenemos el orgullo de ser judíos, el orgullo por Israel, por Jerusalem nuestra capital, el orgullo de vivir como judíos y aportar al mundo entero”.

En el evento estuvieron el presidente de la AMIA, Agustín Zbar; el presidente de la DAIA, Ariel Cohen Sabban; Guillermo Borger, ex presidente de la AMIA; y Pamela Malewicz, subsecretaria de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de CABA.

En diálogo con ItonGadol, Malewicz expresó: “En una ciudad absolutamente plural y diversa, uno de los motores que nos convoca a la acción es, sobre todo, el respeto a lo que tiene que ver con la diversidad cultural y religiosa. En pos de esa buena convivencia, en la ciudad de Buenos Aires hay más de 50 comunidades, algunas son más religiosas y otras de tipo más cultural. Nosotros trabajamos con todas”.

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