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¿Quién desarmará a Hamás?

Por Gustavo Beron
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Itongadol.- Tras la euforia inicial por la liberación de los 20 rehenes vivos y la indignación generada por la entrega de solo cuatro cuerpos de los 28 fallecidos, las conversaciones sobre los próximos pasos para poner fin a la guerra en Gaza avanzan con dificultades.

Antes de pasar a la siguiente fase del plan de 20 puntos del presidente Donald Trump, debe completarse la etapa inicial, que exige la devolución de todos los cuerpos de los rehenes fallecidos, un total de 24. Hamás ya había advertido la semana pasada que tendría dificultades para localizar todos los cuerpos, alegando que algunos fueron enterrados en zonas destruidas por bombardeos y que varios comandantes que conocían las ubicaciones murieron durante los combates.

El resumen de las conversaciones mantenidas en Sharm el-Sheikh indicaba que Hamás debía entregar cerca de 20 cuerpos dentro del plazo establecido, es decir, antes del lunes, y que el resto sería localizado con la ayuda de equipos internacionales de búsqueda y maquinaria pesada. Sin embargo, Hamás incumplió el acuerdo y entregó solo cuatro cuerpos. Sus representantes argumentaron “dificultades logísticas”, pero funcionarios israelíes sostienen que se trata de una excusa y que, según la información disponible, el grupo conserva los cuerpos y puede entregarlos si así lo decide.

El mensaje de Jerusalem es claro: mientras esta fase no se complete, no habrá avances en las siguientes etapas del plan. No obstante, si se confirma que algunos cuerpos son realmente irrecuperables, podrían autorizarse búsquedas paralelas mientras se avanza en otros aspectos.

La continuación del plan se divide en dos etapas principales:

  1. La finalización práctica de las hostilidades.
  2. La etapa posterior al conflicto, que contempla la reconstrucción de Gaza, el inicio de programas políticos regionales y la expansión de la normalización entre Israel y los países árabes, además de abordar la cuestión palestina.

La fase que viene es considerada la más difícil. El plan de Trump exige en al menos dos de sus puntos la desmilitarización completa de la Franja. El primer punto establece que “Gaza será una zona desmilitarizada y libre de terrorismo que no representará una amenaza para sus vecinos”. El punto 13 especifica que “toda la infraestructura militar, terrorista y ofensiva, incluidos túneles y fábricas de armas, será destruida y no podrá ser reconstruida”.

Para ello se prevé un proceso de desarme supervisado por inspectores internacionales independientes, que incluirá la entrega de armas y la demolición de túneles utilizados por las milicias. Paralelamente, debería formarse un mecanismo civil y de seguridad que asuma el control del territorio, aunque esto enfrenta un dilema evidente: ningún actor internacional está dispuesto a desplegar fuerzas en zonas donde Hamás continúe armado y operativo.

Esa es la pregunta central que divide a los mediadores: ¿quién desarmará a Hamás? Hasta ahora, no existe una respuesta clara.

La implementación de estas cláusulas es una condición indispensable para la retirada total israelí y para el inicio de la reconstrucción. Sin embargo, los dirigentes de Hamás han dejado claro, tanto en sus declaraciones como en sus acciones, que no renunciarán fácilmente a su poder militar. Informes recientes mencionan enfrentamientos con milicias rivales, la reanudación de extorsiones a comerciantes en Gaza y esfuerzos por reclutar y rearmar combatientes en las zonas que aún controla, menos de la mitad del enclave.

Los analistas prevén que Hamás intentará ganar tiempo prolongando las negociaciones mientras refuerza su presencia en el terreno. Tampoco se descarta que provoque incidentes directos contra las Fuerzas de Defensa de Israel para poner a prueba su respuesta.

Israel, por su parte, ha reiterado que no habrá avances diplomáticos mientras no se entreguen todos los cuerpos y que insistirá en el cumplimiento íntegro del acuerdo. Los mediadores internacionales deberán intervenir para cerrar esta primera fase, aunque Jerusalem considera que solo la presión directa de Estados Unidos podrá garantizar resultados concretos.

Autor: Danny Zaken
Fuente: Israel Hayom

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