Itongadol/Agencia AJN.- La actual ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán en Ginebra concluyó este jueves por la noche tras lo que el mediador omaní calificó como “avances significativos”, aunque sin un anuncio formal de acuerdo.
La radiodifusora estatal iraní informó que la delegación estadounidense abandonó la mesa de diálogo, lo que aparentemente marca el cierre de esta fase de conversaciones. Omán actúa como mediador entre ambas partes, y su canciller, Badr al-Busaidi, declaró que la jornada terminó con progresos sustanciales y que las conversaciones se reanudarán pronto tras nuevas consultas. También confirmó que la próxima semana se celebrarán discusiones técnicas en Viena, y agradeció la participación del Organismo Internacional de Energía Atómica y de Suiza en el proceso.
Ni Washington ni Teherán habían emitido, hasta el momento, comunicados oficiales sobre el cierre de la ronda.
Crece la posibilidad de un ataque estadounidense
En paralelo a las conversaciones, funcionarios israelíes evaluaron que existe una alta probabilidad de un ataque estadounidense en el corto plazo, especialmente tras la respuesta iraní a las exigencias planteadas por Washington durante las negociaciones.
Según The New York Times, los ataques que considera la administración Trump serían selectivos y estarían dirigidos principalmente contra instalaciones nucleares y sitios vinculados al programa de misiles de Irán.
Funcionarios estadounidenses señalaron que dudan de que Irán esté dispuesto a aceptar un acuerdo restrictivo sobre su programa nuclear. En ese contexto, la estrategia detrás de un ataque limitado sería forzar concesiones por parte del liderazgo iraní. En lo inmediato, el objetivo sería degradar las capacidades nucleares y misilísticas del país.
Sitios nucleares y capacidad de represalia
El presidente Trump afirmó previamente que las tres principales instalaciones nucleares iraníes —Fordow Fuel Enrichment Plant, Natanz Nuclear Facility e Isfahan Nuclear Technology Center— fueron “completamente destruidas” durante los ataques de la denominada Operación Midnight Hammer, llevada a cabo en el marco de la llamada Guerra de los 12 Días. Sin embargo, funcionarios que revisaron los informes de inteligencia sostienen que, si bien las instalaciones sufrieron daños significativos y actualmente no están operativas, no fueron totalmente destruidas.
Para Israel, la amenaza más urgente sigue siendo el arsenal de misiles iraní. Neutralizarlo reduciría la capacidad de Teherán de responder contra territorio israelí y contra bases estadounidenses en la región. No obstante, mandos militares estadounidenses advierten que, aunque bombarderos y misiles Tomahawk pueden causar daños considerables, Irán mantiene la capacidad de producir nuevos misiles y ha dispersado parte de sus plataformas de lanzamiento, lo que complica su neutralización.
Dos escenarios sobre la mesa
De acuerdo con el New York Times, dentro de la administración Trump se debatieron dos opciones principales: una ofensiva amplia y prolongada contra múltiples objetivos, incluso con la intención de debilitar o provocar la caída del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei; o un ataque limitado y focalizado contra instalaciones nucleares y de misiles, con el propósito de obligar a Irán a regresar a la mesa de negociaciones.
Trump parecería inclinarse por la opción más acotada. Sin embargo, funcionarios estadounidenses señalaron que, si Irán no aceptara las demandas tras un ataque selectivo, el presidente podría considerar una campaña más amplia. Dos responsables militares advirtieron que, pese al refuerzo de tropas en la región, el Pentágono no dispone actualmente de los recursos necesarios para sostener una campaña aérea prolongada, estimando que las fuerzas desplegadas podrían mantener operaciones intensivas durante apenas siete a diez días.
Un alto funcionario estadounidense declaró a Al Jazeera que los planes militares presentados al presidente abarcan desde un ataque limitado hasta un escenario de cambio de régimen, y que contemplan tanto la protección de las fuerzas y aliados estadounidenses como la posibilidad de que Irán responda en múltiples frentes.
La posición iraní
Desde Teherán, las autoridades reiteraron que no renunciarán al enriquecimiento de uranio. Ebrahim Azizi, jefe de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní, afirmó que todas las “líneas rojas” de Irán fueron consideradas en la propuesta presentada en Ginebra, que incluye alivio de sanciones, inversiones y oportunidades económicas.
“Irán no abandonará el principio del enriquecimiento de uranio”, sostuvo Azizi, al tiempo que aseguró que, si Estados Unidos actúa “de manera racional y seria”, la propuesta iraní podría abrir el camino hacia un acuerdo integral.
Mientras las negociaciones quedan en pausa y continúan las evaluaciones militares en Washington, la situación mantiene en vilo a la región, con la posibilidad de una escalada que podría redefinir el equilibrio estratégico en Medio Oriente.

