Itongadol.- Al principio, fuerzas proxy de Líbano, Siria, Yemen e Irak se movilizaron, mientras Israel e Irán intercambiaban golpes. Luego, el conflicto se intensificó.
En abril de 2024, una red internacional de intercepción repelió un ataque masivo desde Teherán, y Israel respondió con ataques aéreos en varios objetivos, principalmente cerca de Isfahán. Esto fue un preludio de algo mayor.
En junio pasado, el enfrentamiento alcanzó su punto máximo en una guerra directa entre Irán e Israel que duró 12 días.
Israel comenzó a realizar ataques profundos dentro de Irán, dirigidos contra sitios militares y sensibles. Teherán respondió con intensos lanzamientos de misiles y drones hacia objetivos estratégicos y áreas civiles en el interior de Israel, causando daños significativos a instalaciones energéticas e infraestructuras. Estados Unidos se sumó al conflicto, interceptando misiles iraníes desde el aire y el mar, y liderando esfuerzos de mediación que concluyeron esta ronda de enfrentamientos.
En el terreno, Israel informó sobre la desactivación de plataformas de lanzamiento, lo que redujo la intensidad del fuego durante los 12 días, así como ataques directos contra sistemas de defensa aérea e infraestructuras nucleares y militares iraníes.
Dentro de Irán, se sintió el impacto de los asesinatos selectivos: varios altos mandos de la Guardia Revolucionaria fueron eliminados, y científicos nucleares fueron asesinados durante los primeros ataques israelíes. Expertos estiman que la Fuerza Aérea de Israel realizó más de 1.500 vuelos y atacó cientos de objetivos iraníes.
El momento decisivo llegó con la participación histórica de bombarderos B-2 estadounidenses con bombas de penetración pesada, dirigidas a Fordo y Natanz: un mensaje que elevó el umbral de disuasión. Sin embargo, parece que el conflicto aún no ha terminado, especialmente tras la declaración de Benjamin Netanyahu de que Israel conoce las ubicaciones del uranio enriquecido dentro de Irán y que la coordinación con Washington continúa.
Entre una nueva prueba de disuasión y una ventana diplomática estrecha, parece que la próxima ronda dependerá de una sola decisión: ¿dónde terminan las líneas rojas y dónde comienzan?

