Inicio LATINOAMERICA Pesaj: Ante la imposibilidad de importar, la comunidad judía de El Salvador este año elabora su propia matzá

Pesaj: Ante la imposibilidad de importar, la comunidad judía de El Salvador este año elabora su propia matzá

Por Iton Gadol
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Itongadol.- La pandemia del coronavirus cerró las fronteras en todo el mundo y, entre tantos problemas que trajo, impidió que la pequeña comunidad judía de El Salvador pudiera importar matzá para el Seder de Pesaj. Sin embargo, lejos de rendirse, Juan Pablo y Ruth Ossandon decidieron resolver el problema y elaboraron, junto a voluntarios, su propia matzá para que no falte en los platos de las 35 familias judías del país centroamericano.

En una entrevista con ItonGadol, Juan Pablo Ossandon destacó: “La matzá como símbolo de Pesaj es algo que une a las generaciones del pueblo judío desde siempre. Este año encima vamos a tener la particularidad de que abuelos, hijos y nietos en muchos casos no van a poder estar alrededor de la misma mesa, en forma presencial. La tecnología puede ayudar un poco, pero sabemos que no es lo mismo. Entonces, si a eso le agregamos el hecho de que falte matzá, le sacaba un gran símbolo a la festividad”.

-¿Cómo es la comunidad de El Salvador?
-La comunidad está constituida por unas 35 familias, unos 130 judíos. Es una comunidad bastante antigua, anterior a la Segunda Guerra Mundial, principalmente conformada por judíos franceses y alemanes. Varios vinieron para acá en la década del ’30 y son los que conformaron la comunidad, hoy formada por los descendientes de esas familias, junto a otras que se fueron sumando.

-¿Son conservadores, ortodoxos?
-La comunidad es Masortí, está afiliada a la Asamblea Rabínica Latinoamericana y a la órbita de todo lo que tiene que ver con el Seminario Rabínico.

-¿Tienen minian en Shabat?
-Sí, tenemos Kabalat Shabat, minian, todos los jaguim, tenemos una tefilá semanal. Por la cantidad pequeña de niños no tenemos shule, pero sí tenemos un majón, que se desarrolla una vez por semana, en donde los chicos aprenden un poco de hebreo y sobre todas las festividades, sobre mitzvot. De esa manera, los chicos de la comunidad van recibiendo educación y formación judía.

-¿Qué apoyo o vínculo tienen con la embajada o consulado de Israel?
-Actualmente no hay embajada, había hace unos años. Hay un consulado honorario que funciona en Salvador, pero la embajada que gravita es la de Costa Rica. La verdad es que la distancia no lo hace fácil. Obviamente la comunidad tiene una gran identidad sionista, pero es un poco complicado el tema de la distancia para generar cosas en común.

-¿Su vínculo personal es con el Seminario Rabínico?
-Sí, soy estudiante del Seminario Rabínico. Estoy terminando mis últimas etapas de estudios rabínicos en Buenos Aires. Supuestamente en julio iba a viajar a Israel para hacer otra etapa de estudios, pero la pandemia ha cambiado un poco los planes. El objetivo es tener la ordenación, estimo que en algún momento del año que viene.

-¿La comunidad de El Salvador no va a recibir matzá este año?
-Sí, es consecuencia de la situación mundial que se está viviendo. Habitualmente la comunidad recibía su matzá de la comunidad de Guatemala, que es bastante más grande y es la que se encarga de importar matzá. Ellos importaban y distribuían a comunidades más pequeñas, entre ellas a El Salvador. Lamentablemente este año no se va a poder dar. La frontera entre El Salvador y Guatemala está cerrada en este momento y hay que buscar una alternativa para cumplir con la mitzvá.

-¿Cómo se enviaba desde Guatemala?
-En Guatemala, un supermercado kosher bastante grande se encargaba de importar matzá y carne kosher, que trae productos de EEUU e Israel. La comunidad de El Salvador se abastecía de ese gran mercado.

-¿Por eso encontraron una alternativa para poder tenerla?
-Sí, más allá del poder, hay una obligación espiritual de mi parte de que la comunidad pueda cumplir con el hecho de tener matzá y sentir que puede generar una instancia propia, más allá de la adversidad, que me parece un gran mensaje para Pesaj. Y después con la obligación de cumplir la mitzvá, que va más allá de lo ritual. La matzá como símbolo de Pesaj es algo que une a las generaciones del pueblo judío desde siempre. Este año encima vamos a tener la particularidad de que abuelos, hijos y nietos en muchos casos no van a poder estar alrededor de la misma mesa, en forma presencial. La tecnología puede ayudar un poco, pero sabemos que no es lo mismo. Entonces, si a eso le agregamos el hecho de que falte matzá, le sacaba un gran símbolo a la festividad.

-¿O sea que un seminarista ha decidido elaborar matzá para su comunidad?
-Sí, no solamente yo, sino también un grupo de voluntarios de la comunidad que hemos decidido generar nuestra propia matzá, con todos los cuidados que hay que tener. Entendemos que es el desafío que tenemos este año, al que nos convoca Pesaj, de ser responsables de nuestro propio destino, de asumir nuestras causas y todo lo que tenga que ver con nuestra vida judía. Es el desafío que se nos ha sumado este año y obviamente no lo vamos a esquivar. Estamos comprometidos a que la comunidad pueda cumplir su mitzvá de comer matzá.

-¿Ya empezaron a elaborarla?
-Estuvimos haciendo pruebas y esta semana vamos a empezar a elaborar. Como las empresas de delivery siguen funcionando, vamos a poder repartir la matzá. Pero estamos en cuarentena total también, bastante parecido a la situación en Buenos Aires, y eso también lo dificulta.

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