Itongadol.- El primer ministro Benjamin Netanyahu instruyó a las Fuerzas de Defensa de Israel y a los servicios de seguridad a “tomar medidas firmes contra objetivos terroristas en la Franja de Gaza” luego del ataque perpetrado hoy contra soldados israelíes en la zona de Rafah, informó la Oficina del Primer Ministro. La orden se produjo tras una evaluación de situación con el ministro de Defensa, Israel Katz, y los jefes de los servicios de inteligencia.
Según el ejército, militantes palestinos dispararon cohetes antitanque (RPG) y realizaron fuego de francotirador contra las tropas que operaban en el sector oriental de la llamada Línea Amarilla —área sobre la que, según el acuerdo del cese de hostilidades, las FDI mantienen presencia para desmantelar infraestructura terrorista—. Las fuerzas respondieron con ataques aéreos, fuego de artillería y acciones para extraer a la unidad atacada; el ejército comunicó que durante las operaciones fueron destruidos túneles e instalaciones usadas por terroristas.
El incidente incluyó además la detonación de un artefacto contra un vehículo de ingeniería, que fuentes militares describieron como una carga antitanque o un IED. Channel 13 y corresponsales militares describieron la situación como “grave” y señalaron que las unidades afectadas requirieron apoyo de morteros y aviación para retirarse.
Tras los hechos, el primer ministro convocó una reunión de emergencia para definir la naturaleza de la respuesta. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, exigió a Netanyahu “ordenar a las FDI reanudar por completo las operaciones de combate en la Franja de Gaza con toda su fuerza”, y calificó a Hamás de “organización que debe ser destruida”. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, reaccionó en redes con una publicación que decía simplemente “¡Guerra!”.
La víspera, el Departamento de Estado de Estados Unidos había informado a los países garantes del acuerdo sobre “informes creíbles” que apuntaban a una violación inminente del cese del fuego por parte de Hamás. Washington consideró que un ataque planeado “contra civiles palestinos” sería “una violación directa y grave” del acuerdo. Por su parte, Hamás negó que esté preparando ataques de ese tipo y atribuyó la escalada a “pretextos” fabricados por Israel; Izzat al-Rishq, dirigente del movimiento, acusó a Netanyahu de socavar el pacto para contentar a su coalición de derecha.
Se trata de la segunda violación importante del alto el fuego en pocos días: el viernes pasado militantes emergieron de túneles en Khan Yunis y Rafah para abrir fuego contra tropas israelíes, en lo que el ejército definió como ataques que representaban una amenaza inminente y que fueron repelidos “en conformidad con el acuerdo”. Medios palestinos informan además que las FDI han comenzado a efectuar bombardeos en Deir al-Balah, en el centro de Gaza.
El suceso vuelve a tensar la frágil calma en la Franja y pone en riesgo elementos clave del acuerdo, como la apertura del cruce de Rafah y la entrada de ayuda humanitaria. Autoridades israelíes analizan medidas de presión adicionales —entre ellas, restricción de la entrada de insumos y el mantenimiento del cierre del paso fronterizo— para forzar el cumplimiento por parte de Hamás.
El episodio se produce en un contexto de creciente violencia interna en Gaza: desde la entrada en vigor del cese del fuego se han registrado enfrentamientos, ejecuciones y ajustes de cuentas entre clanes y facciones, que han generado decenas de víctimas y un clima de inseguridad para la población civil. Organismos internacionales y actores regionales han advertido que cualquier escalada puede complicar seriamente los esfuerzos de reconstrucción y estabilización del enclave.
Las Fuerzas de Defensa de Israel aseguraron que “responderán con firmeza” a cualquier violación del pacto y que continuarán actuando para “eliminar amenazas” contra sus tropas. En los próximos días se espera que el gabinete de seguridad evalúe la respuesta política y militar ante la nueva ola de incidentes en Rafah y otras áreas de la Franja.

