Itongadol.- El brazo militar de Hamás publicó una declaración en la que niega cualquier conexión con el ataque ocurrido hoy en Rafah contra fuerzas de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y asegura que no ha violado el acuerdo de cese de hostilidades. Según el comunicado, los operativos involucrados “no seguían órdenes” y la organización carece de información sobre los hechos reportados en la zona.
“Estamos comprometidos con el alto el fuego en todas las áreas de la Franja de Gaza”, sostiene la nota oficial. “No tenemos información sobre incidentes o enfrentamientos que ocurrieran en el área de Rafah, la cual se encuentra bajo control de ocupación”. Hamás añadió que “nuestro nexo con los grupos ubicados allí fue cortado desde marzo pasado. No tenemos vínculo con eventos sucedidos en esa zona ni forma de comunicarnos con nuestros combatientes allí, si es que alguno sigue con vida”.
La versión de Hamás llega en medio de informes militares israelíes que indican que militantes dispararon RPGs y efectuaron fuego de francotirador contra tropas israelíes desplegadas en el sector oriental de la llamada Línea Amarilla —un área que, según el acuerdo, quedó bajo presencia de las FDI para desactivar infraestructura terrorista—. Las FDI respondieron con ataques aéreos, fuego de artillería y maniobras para extraer a la unidad atacada; el ejército informó además de la destrucción de túneles e instalaciones donde se identificó actividad hostil.
La Oficina del Primer Ministro, según fuentes oficiales, indicó que el primer ministro Benjamin Netanyahu mantuvo consultas con el ministro de Defensa Israel Katz y el alto mando militar para evaluar la respuesta y decidió ordenar “medidas firmes” contra objetivos terroristas en Gaza. El incidente motivó también fuertes reacciones políticas internas: el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, exigió la reanudación plena de las operaciones militares en la Franja, mientras que el ministro de Finanzas publicó en redes un mensaje exigiendo guerra.
A nivel internacional, el Departamento de Estado de Estados Unidos había advertido horas antes sobre “informes creíbles” que señalaban una violación inminente del cese del fuego por parte de milicias en Gaza, y comunicó esas alertas a los países garantes del acuerdo. Hamás rechazó la advertencia afirmando que constituía “propaganda” alineada con posiciones israelíes.
Analistas y fuentes sobre el terreno señalan que, más allá de la autoría del ataque, la fractura entre el liderazgo político-militar de Hamás y grupos locales o milicias independientes es una dinámica real desde hace meses. La fragmentación del control y la proliferación de facciones —algunas vinculadas a clanes locales o a milicias afines a otros actores regionales— complican la capacidad de cualquier organización de garantizar disciplina total entre todos los combatientes en la Franja.
También existe la posibilidad de que elementos hostiles actúen de forma autónoma o por iniciativa local —ya sea para sabotear el proceso de transición, competir por poder local, o en respuesta a venganzas internas—, lo que explicaría por qué Hamás afirma no tener comunicación con las unidades implicadas en Rafah. No obstante, para Israel y varios mediadores internacionales, la responsabilidad final de frenar la violencia y asegurar el cumplimiento del acuerdo recae en el liderazgo de Hamás.
El nuevo episodio se suma a otras violaciones registradas en los últimos días —incluidos ataques desde túneles en Khan Yunis y Rafah— y amenaza con tensar aún más la frágil calma en la Franja. Las FDI advirtieron que responderán con firmeza a cualquier violación del acuerdo y que continuarán actuando para “eliminar amenazas” contra sus tropas. En Gaza, por su parte, la violencia interna y los ajustes de cuentas entre clanes y milicias siguen generando víctimas y complican los esfuerzos de estabilización y reconstrucción.

