Inicio ISRAEL La tasa de infección de COVID-19 de Israel es tres veces mayor a cualquier otra en el mundo

La tasa de infección de COVID-19 de Israel es tres veces mayor a cualquier otra en el mundo

Por Martin Klajnberg
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Itongadol/Agencia AJN.- En la última semana, Israel ha registrado las peores cifras de infección diaria de coronavirus per cápita del mundo, con una tasa casi tres veces más alta que la del siguiente país más afectado, según indicaron los datos mundiales el martes.

En términos de conteo de casos nacionales, en los últimos siete días Israel ha visto un promedio de 703 nuevos diagnósticos diarios por cada millón de ciudadanos, según las cifras de Nuestro Mundo en Datos, citando información del CDC europeo. España tiene 234 casos confirmados por cada millón de ciudadanos, Francia 185 y los Estados Unidos 133. Las cifras de la Universidad John Hopkins, calculadas por el Banco Nacional de Canadá, mostraron resultados similares.

Si bien desde Jerusalem la clase política se ha consolado con las bajas tasas de mortalidad del país incluso ante el aumento del número de casos, Israel ha superado ahora a los Estados Unidos y también encabeza la tabla mundial de muertes diarias per cápita durante la última semana, con unas 3,5 muertes por millón de ciudadanos.

En la primera línea de la lucha contra el virus, existe la sensación de que si bien las comparaciones internacionales se trataron con cautela en el pasado, como pueden atribuirse a las elevadas tasas de exámenes realizados en Israel y otros factores, ahora los números reflejan un resultado incuestionablemente negativo y alarmante.

“Estoy muy preocupado”, dijo Dror Mevorach del Centro Médico Hadassah de Jerusalem. “Veo a la gente, veo las muertes, veo la enfermedad prolongada”, expresó el experto, en diálogo con The Times of Israel.

Este martes, el primer ministro Benjamín Netanyahu advirtió que el cierre nacional durará más de lo planeado, ya que el número de pacientes con coronavirus graves en Israel pasó la marca de los 800 por primera vez. Esta es una cifra citada en el pasado por los funcionarios de la salud como el máximo que los hospitales israelíes pueden afrontar adecuadamente.

Mevorach, jefe de la división de medicina interna de Hadassah, dijo que los jóvenes deberían preocuparse igual que los ancianos. “Alrededor del 50 por ciento de las personas hospitalizadas aquí en Hadassah son menores de 60 años”, declaró. “Y aunque un gran porcentaje de las muertes son de personas mayores de 70 años, algunos pacientes más jóvenes tienen un curso de enfermedad prolongado, y pueden estar aquí durante semanas”, explicó.

La última cifra de infecciones per cápita de Israel se compara claramente con su propio récord de meses anteriores, incluyendo abril, cuando la primera ola estuvo en su apogeo. Entonces, el número de nuevos casos diarios por millón de ciudadanos era de 20. En ese momento se consideraba que Israel era uno de los casos de éxito en la gestión de la pandemia, ya que había adoptado medidas severas, tempranas y rápidas para frenar las infecciones.

Incluso en julio y agosto, cuando las infecciones estaban aumentando, las cifras eran de 170 por millón y 166 por millón, respectivamente. En pocas semanas, todo cambió e Israel pasó a registrar las peores tasas a nivel global.

“La apertura de las escuelas fue claramente el detonante de estas estadísticas”, dijo Eran Segal, uno de los principales estadísticos de COVID-19 de Israel. Señaló que el sector ultraortodoxo comenzó los estudios en agosto y la educación general comenzó el 1º de septiembre, a pesar de las advertencias de los expertos, que sostuvieron que la mayoría de las escuelas a nivel nacional deberían permanecer cerradas, o que al menos las de las zonas más afectadas deberían hacerlo.

Segal, un biólogo computacional del Instituto Weizmann, dijo al Times de Israel que cree que los números proporcionan un cuento con moraleja al mundo. “Hay algo que aprender de lo que ha pasado aquí”, dijo.

Por su parte, Mevorach dijo que esperaba que la situación en Israel se deteriorara. “Desafortunadamente no me sorprende lo que vemos hoy, lo predije hace un mes”, dijo. “El problema es que el gobierno no reaccionó a los claros signos vistos en julio y magnificados a principios de septiembre”, agregó el especialista.

Mevorach atribuyó las cifras excesivamente altas de la última semana a la ruptura de las reglas durante Rosh Hashanah, el Año Nuevo judío, incluyendo el permiso a las oraciones en sinagogas a algunas congregaciones, que terminaron siendo reuniones mayores al tamaño permitido.

“Es muy simple. La gente en Israel en junio, julio y agosto cometió varios errores, reuniéndose en bodas y sinagogas de una manera que es incompatible con la limitación del virus. En un día, hubo 200 matrimonios en la población árabe, y cada uno implicó abrazos y besos”, argumentó Mevorach.

Siguiendo la misma línea, Segal dijo que las señales de advertencia estaban allí y fueron ignoradas cuando Israel decidió abrir las escuelas. “Estábamos diciendo entonces que los números eran estables y altos, y todo el mundo dijo que teníamos que bajarlos, pero en cambio tomamos acciones como la apertura de escuelas”, comentó. “Al igual que en otros países, la propagación en la población joven eventualmente llega a la población mayor”, añadió.

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