Itongadol.- Del 28 al 30 de octubre, Jerusalem será sede del 39º Congreso Sionista Mundial (WZC, por sus siglas en inglés), un encuentro descrito con frecuencia como el “Parlamento del pueblo judío”. Este Congreso actúa como la máxima autoridad legislativa de la Organización Sionista Mundial (WZO), fundada por Theodor Herzl en 1897. Más de un siglo después, el Congreso sigue siendo una plataforma clave donde delegados de todo el mundo debaten, votan y deciden el rumbo del movimiento sionista, tanto en Israel como en la Diáspora.

El encuentro se llevará a cabo en un momento decisivo para Israel y el mundo judío, en medio de las secuelas de dos años de guerra con Hamás, el retorno de los últimos rehenes con vida y los primeros intentos de definir el “día después” en Gaza.
Sin embargo, el Congreso no será meramente reactivo: tomará decisiones estratégicas que afectarán la distribución de miles de millones de dólares en fondos nacionales y filantrópicos judíos, la elección de líderes de las principales instituciones sionistas, y la agenda ideológica y política del movimiento para los próximos cinco años.
Asamblea democrática
El Congreso Sionista Mundial es una asamblea democrática compuesta por hasta 500 delegados. La representación se divide entre Israel (38%), Estados Unidos (29%) y otros países de la Diáspora (33%). La cantidad de delegados por país la determina un comité especial que toma en cuenta tanto el tamaño de la comunidad judía local como el nivel de activismo sionista.
Durante la sesión inaugural —que incluye el discurso del presidente saliente del Ejecutivo y los informes institucionales— los delegados eligen al presidente y vicepresidente del Ejecutivo Sionista, a los miembros del Consejo Ejecutivo y del Consejo General Sionista, al presidente del Tribunal Supremo Sionista, al abogado de la WZO y al contralor.

Además de las elecciones, el Congreso recibe informes detallados de estos organismos y debate sus resultados, estableciendo nuevas políticas para el próximo período de cinco años. Los comités revisan resoluciones propuestas por los delegados —sobre temas como educación, cultura, soberanía, medioambiente, antisemitismo y relaciones interreligiosas— y las preparan para su votación en el plenario.
En juego también hay un presupuesto multimillonario. Los delegados decidirán cómo se asignarán los recursos de las instituciones más influyentes del movimiento sionista: la Agencia Judía para Israel, el Keren Kayemet LeIsrael – Fondo Nacional Judío (KKL-JNF) y el Keren Hayesod.
Solo el KKL-JNF administra un presupuesto anual cercano a 2.000 millones de dólares, destinados a proyectos de desarrollo territorial, preservación ambiental, educación y apoyo a nuevos inmigrantes. Las decisiones que adopte el Congreso sobre estos fondos influirán tanto en el paisaje físico de Israel como en la orientación ideológica del sionismo global durante los próximos años.
Uniones mundiales sionistas
El Congreso refleja la diversidad del pensamiento político judío a través de las Uniones Mundiales Sionistas (ZWU), agrupaciones internacionales que representan diferentes corrientes ideológicas dentro del movimiento.
Para ser reconocida como ZWU, una agrupación debe tener presencia en al menos cinco países. Entre las principales se encuentran: Unión Sionista Mundial: El Movimiento Laborista Sionista, Arzenu y la Unión Mundial de Meretz, que tradicionalmente representan al ala progresista y socialdemócrata. Facción Unida: Kadima, HaNoar Hatzioni y MERCAZ: un bloque centrista; Mizrachi Mundial / Ichud Leumi / Herut / Yisrael Beytenu: reflejan las ideologías sionistas religiosas y nacionalistas de derecha; Likud Mundial y Shas: anclados en la derecha política y el tradicionalismo religioso; Hadassah / Confederación: combinan el activismo sionista con el compromiso comunitario y la filantropía.
Estas facciones suelen reflejar los debates políticos de la Knesset, generando negociaciones y alianzas que determinan quién ocupa los puestos clave dentro de la WZO y sus instituciones asociadas.
Organizaciones judías internacionales y estatus especial
Además de las ZWU, el Congreso incluye organizaciones judías internacionales (IJO) que adhieren al Programa de Jerusalem, la plataforma ideológica que define al sionismo contemporáneo como la unión del pueblo judío, la centralidad de Israel y el fortalecimiento de la vida judía en todo el mundo.

Aunque las IJO no pueden votar en las elecciones de liderazgo, sí participan con voz en los debates. Entre ellas figuran: B’nai B’rith International, Maccabi World Union, Na’amat, WIZO (Organización Internacional Sionista de Mujeres), World Emunah, World Sephardi Federation, World Union for Progressive Judaism y la World Union of Jewish Students, entre otras.
Dos organizaciones femeninas –WIZO y Hadassah– poseen un estatus especial que les otorga plenos derechos de voto, en reconocimiento a su histórica contribución al movimiento sionista.
Agenda y resoluciones
Durante la apertura, el presidente del Ejecutivo pronunciará el discurso principal, se elegirá la presidencia del Congreso y se presentarán los informes institucionales. Luego comenzará la fase política central: las elecciones internas y el trabajo en comisiones.
Las comisiones se encargan de analizar y perfeccionar las propuestas de resolución, que luego se someten a debate y votación en el plenario. Entre los temas destacados de este año figuran propuestas sobre la extensión de la soberanía en el Monte del Templo, educación y memoria, lengua y cultura, y la lucha contra el antisemitismo y la discriminación en el deporte.
Por qué es importante
La influencia del Congreso Sionista Mundial es profunda y duradera. De sus decisiones dependen la distribución de recursos financieros, el fortalecimiento de la educación judía, el desarrollo de comunidades en la Diáspora y la relación entre Israel y el resto del pueblo judío.
Para los delegados, el Congreso representa también una oportunidad para redefinir el significado del sionismo en el siglo XXI: no solo como el regreso histórico a la Tierra de Israel, sino como el proyecto continuo de construir un judaísmo global, unido y activo.
Fuente: The Jerusalem Post

