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Coronavirus. Pese a las acusaciones, Israel continúa la vacunación masiva a palestinos y árabes israelíes

Por Gustavo Beron
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Itongadol.- Una fuerte polémica se instaló en el escenario internacional a partir de distintas versiones que acusaban a Israel de excluir a la población palestina del plan de vacunación contra el coronavirus, pese a que el país ocupa el primer lugar en vacuna suministrada per cápita.

Sin embargo, distintas fuentes refutaron las críticas vertidas contra el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu por una supuesta discriminación de los palestinos, tal como deslizó un sector de la prensa de España y de Gran Bretaña.

El periodista Seth J. Frantzman, analista del diario The Jerusalem Post, rechazó la versión e incluso en un informe que publicó en The JC aseguró que tras una serie de entrevistas con israelíes, árabes palestinos y ciudadanos extranjeros sobre sus experiencias al vacunarse, su conclusión fue que “Israel no está excluyendo a los palestinos del programa de vacunación, ni discrimina entre sus propios ciudadanos judíos y árabes”.

La afirmación fue en respuesta a una publicación del periódico británico The Observer, que el pasado 3 de enero, denunció que los palestinos fueron “excluidos de la vacuna Covid israelí”, yuxtaponiéndolos con “colonos” que recibieron vacunas.

“Los cuatro proveedores de atención médica de Israel han estado ansiosos por garantizar un fuerte suministro de vacunas en las áreas árabes, que se han visto particularmente afectadas por el coronavirus. Pero la reacción inicial fue vacilante, y aunque los árabes israelíes están adoptando cada vez más la vacuna, todavía lo hacen en menor número”, indicó, por su parte, el diario The Times of Israel cuando el tema ganaba terreno en la prensa internacional.

Las cifras oficiales sobre las tasas de vacunación por nacionalidad son difíciles de obtener. Sin embargo, el Canal 12 de Israel informó que a fines de la semana pasada solo el 15 por ciento de los árabes israelíes mayores de 50 años habían recibido la primera dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech, en comparación con el 25,5% entre los judíos no haredíes y el 27,8% entre los ultraortodoxos.

El informe aclaró que el 40% de los pacientes de origen árabe que había sido citado por el proveedor de atención médica de Meuhedet no se había presentado.

Frantzman cuestionó el artículo de The Observer que sostenía que Israel negaba las vacunas a los palestinos en la Franja de Gaza o Cisjordania y remarcó que tales afirmaciones “eran engañosas”. “De hecho -continuó- según la definición utilizada por el periódico hermano de The Observer, The Guardian, Israel en realidad está proporcionando vacunas a los residentes palestinos de Jerusalem”.

Los especialista sostienen que para comprender cómo Israel está llevando a cabo su campaña de vacunación masiva y por qué ha habido tantos informes erróneos, es importante comprender cómo funciona el sistema de salud de Israel y cómo el país se ha acercado a la crisis de COVID.

Desde febrero del año pasado, cuando se desató la pandemia, Israel ha visto el brote de coronavirus como un problema de seguridad nacional, por lo cual dispuso almacenar equipo de protección personal y utilizar sus servicios de seguridad, incluido el Mossad, para adquirir máscaras, ventiladores y otras necesidades.

“Israel también buscó alrededor de ocho millones de dosis de Pfizer en un acuerdo de noviembre y ordenó más de seis millones de dosis de vacunas Moderna. Desde que recibió las primeras entregas de los nuevos medicamentos, Israel ha llevado a cabo una campaña de inmunización sin precedentes, proporcionando la primera dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech a un millón de personas en dos semanas. Esto puso al país en el centro de la atención como líder mundial en la vacunación de sus ciudadanos”, remarcó Frantzman.

En este contexto, Israel comenzó su campaña de vacunación masiva con la asistencia de los cuatro proveedores de salud que existen en el país. En principio se apuntó a las personas mayores de 60 años. A pesar de cierta confusión inicial, los profesionales de la salud también trataron a personas más jóvenes que se presentaron en los centros de vacunación. “Esto se debe a que una vez que las vacunas de Pfizer se retiran del almacenamiento en frío, deben usarse, e Israel no quiere desperdiciarlas”, señaló el analista del Jerusalem Post.

Sobre este punto, el periodista señaló que “Israel proporciona vacunas a todos los integrantes de su red de salud, incluidos los residentes palestinos de Jerusalem Este que tienen atención médica israelí”. “En segundo lugar, hay casos de no ciudadanos en Israel que se vacunan al presentarse en uno de los puntos de vacunación masiva. Esto se debe a que la misión de los profesionales de la salud es vacunar a todo aquel que se presente. El virus no distingue entre poblaciones y tampoco la atención médica”, enfatizó.

Frantzman incluso cuestiona a The Guardian porque se refiere a los residentes árabes del este de Jerusalem como palestinos. “Por lo tanto, según su propia definición, Israel no ha excluido a los palestinos”, añadió.

Más allá de las versiones sostenidas tanto por The Guardian, The Observer, El Español o El País de España, que en distintos editoriales cuestionaron la actitud israelí en la distribución de las vacunas, Frantzman apuntó que “la Autoridad Palestina es un gobierno semiautónomo que es reconocido como el estado de Palestina por 139 países y administra la atención médica a millones de sus propios ciudadanos”.

“El artículo de The Guardian sobre Israel excluyendo a los palestinos señala que la Autoridad Palestina con problemas de liquidez, que mantiene un autogobierno limitado en los territorios, se apresura a obtener vacunas. Un funcionario sugirió, quizás con optimismo, que las dosis podrían llegar dentro de las próximas dos semanas… A pesar del retraso, la autoridad no ha pedido oficialmente ayuda a Israel”, indicó el analista.

Por eso, Frantzman sugirió a The Guardian que informe de la siguiente manera: “La Autoridad Palestina no ha pedido a Israel que vacune a su público. Hamás, el grupo terrorista que ha gobernado la Franja de Gaza desde 2006 después de expulsar a la Autoridad Palestina, no ha pedido vacunas a Israel. Ali Abed Rabbo, director general del Ministerio de Salud palestino, no le dijo a The Guardian que quiere que Israel le suministre las vacunas. Aquí hay una evidente inconsistencia”.

Se estima que alrededor de dos millones de israelíes serán vacunados a fines de enero y es posible que Israel deba detener algunas de las dosis iniciales de vacunación para administrar la segunda dosis al primer millón de pacientes. Este es un proceso de aprendizaje complejo. Israel está por delante de la mayoría de los países en términos de suministro de vacunas per cápita, pero con un quince por ciento vacunado para el 4 de enero, todavía queda un largo camino para proteger a la población adulta.

“En general, en la región, Israel no solo es líder en vacunación, sino también en vacunar a los palestinos que residen en Jerusalem. Israel ha dado más a los palestinos que los otros países vecinos a los palestinos. No se ha informado de planes para vacunar a ciudadanos locales o palestinos en lugares como el Líbano durante meses”, sostuvo Frantzman.

Para el analista, Israel ha hecho todo lo posible para vacunar a personas de todas las religiones y etnias. Pero lo cierto es que a fines de diciembre, los proveedores de salud israelíes enfatizaron que estaban tratando de convencer a los palestinos en Jerusalem Este de que asistieran a los centros de vacunación. Ian Miskin, jefe de atención y vacunación contra el coronavirus para Clalit en Jerusalem, dijo que estaba preocupado por una “respuesta moderada”, y dijo que era una “prioridad real” vacunar a los palestinos de Jerusalem Este en una clínica especializada, como la de el barrio árabe de Sheikh Jarrah.

En general, parece que las zonas de Cisjordania gobernadas por palestinos recibirán vacunas casi al mismo tiempo que la vecina Jordania, donde también viven muchos millones de palestinos.

Incluso trascendió que las autoridades de Ramallah habían elaborado listas de poblaciones prioritarias para vacunar. Esto incluirá ancianos, fuerzas de seguridad y periodistas. En otras palabras, la Autoridad Palestina está trabajando en ello y probablemente proporcionará vacunas al mismo ritmo que los estados árabes vecinos.

El punto fundamental es que Israel no es responsable de la atención médica de los residentes de la Autoridad Palestina. ¿Israel podría estar haciendo más por los ciudadanos de los territorios vecinos? Esa es una pregunta abierta. La mayoría de los países del mundo no pueden proporcionar vacunas a sus propios ciudadanos. La naturaleza de la disputa de Israel con los palestinos crea preguntas complejas sobre este tema, pero no se debe a la discriminación que Israel no esté vacunando a los residentes de Cisjordania o la Franja de Gaza.

Los 139 países que reconocen el estado de Palestina no pueden también exigir que Israel vacune a los ciudadanos de un estado extranjero. ¿Debería culparse a Austria por no vacunar a la población de Eslovaquia?, opinó con tono interrogativo Frantzman.

Según The Times of Israel, la baja asistencia de la población árabe a vacunarse llevó incluso a muchos israelíes a trasladarse a los centros de vacunación de esas comunidades para obtener la dosis con mayor rapidez.

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Ese es el caso de Naama Gatt, quien fue una de las tantas israelíes que viajó hasta la ciudad árabe israelí de Baqa al-Gharbiyye para ser vacunada. “Estoy aquí por mi vacuna”, dijo Gatt, de 75 años, en hebreo, en medio de los letreros en árabe.

La ciudad de Baqa al-Gharbiye está a poca distancia en auto de la casa de Gatt en el Kibbutz Barkai, pero en un mundo diferente, no solo culturalmente sino en términos de tiempos de espera de la vacuna contra el coronavirus, que es exactamente lo que la trajo aquí.

“Me gusta el hecho de que estamos vacunando juntos aquí, judíos y árabes, y acabando juntos con la pandemia”, dijo Gatt a The Times of Israel. “Esto me hace feliz.”

Su entusiasmo por las vacunas es algo que los proveedores de salud están trabajando arduamente para difundir en la comunidad árabe, realizando esfuerzos que son innecesarios en la mayoría de las áreas judías.

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