Itongadol/Agencia AJN.- En el segundo aniversario de la Masacre del 7 de Octubre, la Agencia AJN entrevistó al policía Mati Tzarfati, de 50 años, quien que se convirtió en un símbolo de resistencia por rescatar a dos niñas del auto de sus padres asesinados y sobrevivir tras haber sido acribillado por terroristas palestinos y atravesado nueve días en terapia intensiva.
“Ese día (el 7 de Octubre) estuve expuesto a muchísima muerte. La muerte de mis policías. Policías que eran mis mejores amigos, que eran como un padre, un amigo, un tío; todo para nosotros. Los policías asesinados acudieron para responder a un incidente cuyo foco era un ataque con cohetes. Es algo que saben hacer. Ninguno de ellos pensó que llegaría a trabajar por la mañana y sería asesinado, y vi con mis propios ojos cómo asesinaban a mis policías”, recordó.
Recientemente, Tzarfati visitó la Argentina por iniciativa de Beit Halojem, la organización israelí que rehabilita a los servidores públicos heridos en servicio.
Luego del ataque de Hamás y recibir múltiples disparos, Tzarfati tuvo que someterse a cirugías muy complejas: le reemplazaron todas las costillas, la escápula, el dorso de la mano, parte de la pierna y le cosieron el pulmón.

-¿Cómo fueron los sucesos de la mañana del 7 de octubre en Sderot?
– Estaba de vacaciones, así que mi arma estaba en la caja fuerte de la oficina. Lo único que sabía era que había fuego de cohetes y nosotros, la Policía de Israel, sabemos cómo manejar un incidente de fuego de cohetes. Conduje lo más rápido que pude hacia la ciudad de Sderot. Cuando giré a la derecha hacia la ciudad y fui hacia la oficina, un terrorista asesino que quería asesinar judíos estuvo frente a mí y le disparó cinco balas al coche. En ese momento me di cuenta de que se trataba de un suceso inusual y que los terroristas habían ido a asesinar judíos. Bajé hacia la Plaza del Pastor, buscando a mis policías, y encontré a Dennis, que su memoria sea bendita, y a Naama. Tomé el arma de Dennis, vi que tenía balas y eché a correr hacia la comisaría. Martin, que su memoria sea bendita, se unió a mí. Nos encontramos con dos terroristas, que asesinaron a Martin y Dennis y me rasparon levemente la mano. En ese momento, me uní al comandante del distrito, el superintendente Amir Cohen. Oímos a dos chicas en un coche. Logramos sacarlas y llevarlas a un lugar seguro. Entonces entramos en una batalla dura con los terroristas. Logramos eliminar a cinco. Cuando uno de ellos cayó, pero no murió, le disparó al comandante del distrito. Logramos eliminarlo. Había un francotirador terrorista en el techo de la comisaría, que me disparó en el pecho, me partió la mano y me rompió todas las costillas, perforándome un pulmón. Cuando salí volando, me disparó otra vez y me reventó la pierna. Mi amigo Ronen Gabai logró protegerme, mientras los terroristas intentaban matarme constantemente, cerca de la comisaría. Saqué mi celular, llamé a mi esposa, Efrat, por videollamada y le dije: «Mamá: te quiero mucho. Quiero a los niños. Estoy herido. Tengo una bala en el pecho y una en la pierna. Haré lo que sea para salir con vida». Los terroristas me disparaban constantemente, me costó un poco llegar… Había mucha sangre. Agarré arena y cerré la mano para intentar detenerla. Después de tres horas y media, ya sentía que me salía sangre por la boca. Sentía que iba a perder la vida. Me repetía a mí mismo que no estaba listo para morir. «Quiero seguir vivo para terminar la cama de mi hijo, que hice la mitad». Dije que no estaría en la boda de los niños. Veía que nadie podía ir a buscarme, miré al Cielo y le dije que era estudiante de yeshivá. Es cierto, hoy no lo soy, pero lo era… «Si logro salir de aquí, no encenderé fuego en Shabat.» Y desde el 7 de Octubre no enciendo fuego ni fumo en Shabat… Avichai Cohen, el comandante de la comisaría de Sderot, llegó con un vehículo blindado. Vi a Avichai. Le digo: «¿Estás trabajando en Shabat? ¿Qué estás haciendo?». Avichai logra sacarme del lugar. Cuando estaba dentro del vehículo y mis piernas estaban afuera, los terroristas de la comisaría disparaban constantemente para intentar matarme. Logramos salir. Luego me llevó al auto de un hombre llamado Bar Yochai. Dentro del vehículo estaba el rabino Chaim Sassi Elyashiv, quien resultó herido en la pierna y también es paramédico. Me dijo que le sujetara la pierna y mientras la sujetaba, logró meter la mano, creó un vacío y comencé a respirar de nuevo. De allí nos alejamos. Me trasladaron a la ambulancia. Es importante señalar la competencia de la Policía de Israel, que estableció una barrera humana cerca del punto donde los terroristas intentaban asesinarnos, que era la yeshivá del rabino Pendel con 900 estudiantes. De allí me trasladaron a otra ambulancia. Claro que no había nadie para atenderme porque todos los médicos estaban muy, muy ocupados. Y de allí fuimos al hospital Barzilai. Dejé una bala en el cañón, o una o dos balas, no recuerdo. No estaba listo para que me secuestraran. Sabía que si llegaba al punto en que intentaran secuestrarme, entonces vería una bala en mi cabeza o mataría a uno de los terroristas, pero no dejaría que me secuestraran…

– ¿Por qué?
– Cuando un soldado israelí es secuestrado, tiene un gran significado y siempre lo ha tenido. Desde que estaba en el Ejército existía lo que se llama «la santidad de los muertos»: llevarlos a enterrar dentro del pueblo judío. Una vez que un cuerpo es secuestrado, no hay forma de enterrarlo adecuadamente. Por lo tanto, es de suma importancia que el cuerpo, incluso si está muerto, permanezca en la tierra y sea enterrado, lo que en hebreo se llama «el honor de los muertos».
7 de Octubre | Testimonio del policía que rescató las dos niñas en Sderot y salvó su vida milagrosamente
— ITON GADOL es Israel y las comunidades judias (@Itongadol) October 7, 2025
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– ¿Cómo sigue la historia?
– Voy al hospital… En ese momento pierdo el conocimiento y me mantienen con respirador durante nueve días. Al segundo día, el doctor Jonathan le dice a Efrat, mi esposa, que había que considerar la donación de órganos. Efrat es una mujer muy religiosa y estaba muy, muy fuerte… Después de nueve días, me despierto y me trasladan al hospital Soroka. Allí me someten a una cirugía muy compleja: me reemplazan todas las costillas, me reemplazan la escápula, el dorso de la mano, me cosen el pulmón y me arreglan la pierna. Esa vez conocí Beit Halojem (La Casa del Combatiente). Beit Halojem fue como mi hogar. Estuvieron conmigo todo el tiempo. Cuando estuve en terapia intensiva, me acompañaron todo el tiempo. Me cuidaron… En terapia intensiva estás acostado, no te podés mover. Se encargaron de la bebida, de la familia, de estar con los niños. Beit Halojem hizo un trabajo increíble. Después de estar cuatro meses en el hospital Soroka, cuando comencé un proceso de rehabilitación, tanto en Soroka como en Beit Halojem -fisioterapia, hidroterapia, terapia ocupacional-, la inmovilización de mi pierna se complicó y entonces me sometieron a una cirugía muy compleja en la que me reemplazan parte de la pierna y luego me someto a una cirugía pélvica muy compleja, en la que me extraen un trozo de tejido de la pierna. Eso se complica con una acumulación muy significativa en la pelvis y me someto a otras 24 cirugías pélvicas. He estado hospitalizado durante casi dos años, e incluso hoy, cuando salgo, sigo con un agujero en la pelvis. Me cambio el vendaje cada mañana…

– Pese a eso, en la Guerra de los 12 Días con Irán, se lo ha visto en fotos y vídeos con su uniforme de policía…
– Era un policía ayudando en medio de una situación muy compleja. Cuando me dieron de alta del hospital, decidí que iba a volver a la vida y que, cuanto antes, volvería a servir, proteger y formar parte de la Policía de Israel. Me asignaron el puesto de bombero en la Brigada de las Fuerzas de Defensa de Israel. Las FDI se centran en la protección y la soberanía y aunque me duele mucho la mano y tengo media pierna y un agujero en el estómago, me puse el uniforme y dije que quería salvar vidas humanas. Nos criaron como guerreros para proteger constantemente. Siempre estuvimos en situaciones en las que el Estado de Israel protege constantemente y ese día (el 7 de Octubre) estuve expuesto a muchísima muerte. La muerte de mis policías. Policías que eran mis mejores amigos, que eran como un padre, un amigo, un tío; todo para nosotros. Los policías asesinados acudieron para responder a un incidente cuyo foco era un ataque con cohetes. Es algo que saben hacer. Ninguno de ellos pensó que llegaría a trabajar por la mañana y sería asesinado, y vi con mis propios ojos cómo asesinaban a mis policías. Shmuel Golima se subió al coche y fue asesinado. Meir Habargel era un gran hombre, coordinador de Investigación. Acudió a responder a un incidente en un punto crítico y fue asesinado. Adir Shlomo, que D’s bendiga su memoria, estaba a cargo de la logística y fue asesinado. Morshkori debía casarse en dos meses y fue asesinado. Eliyahu Arush, un guardia ortodoxo que era el jefe de turno ese día, fue asesinado. Ben Dayan, un hombre mayor, abuelo, quien estaba a cargo del Departamento de Tráfico, fue asesinado… El asesinato de los policías se debió a que eran policías judíos que acudieron a responder a un incidente en un punto crítico, que fueron a ayudar a los civiles y ese día fueron asesinados… En relación con la pregunta, no soy un héroe, solo estaba haciendo lo necesario. Son héroes los que sacrificaron sus vidas por ser judíos.
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– ¿Cuál es su mensaje final?
– Israel es fuerte. Tenemos una fuerza policial y un ejército fuertes. Hicimos todo lo posible… La Policía de Israel, las Fuerzas de Defensa de Israel, hicieron de todo, incluso para nuestra sorpresa, por salvar tantas vidas humanas como fue posible. Me gustaría ser profeta y predecir el futuro… Tenemos un solo pueblo, un solo país, y es muy importante para nosotros saber que también tenemos una comunidad en la Argentina que está muy conectada con el pueblo judío, que ama mucho al pueblo judío. No sabía que existía… Hay gente maravillosa en la Argentina y es muy importante saber que existe y que el Pueblo de Israel está vivo. Estoy casado con Efrat y soy padre de Micha, un soldado de 20 años que está en el Ejército, y de Yael, una estudiante de 16, de décimo grado (equivalente al 3er año del secundario). Es importante decir que tenemos un país hermoso. Vengan a visitarlo. Hay muchísimo que ver en el Estado de Israel. El pueblo judío es un pueblo fuerte…

