Los esfuerzos del Mossad por mantener la vigilancia sobre las instalaciones nucleares de la República Islámica y, si es necesario, actuar contra ellas, podrían volverse más cruciales que nunca.
Itongadol.- Desde que la Fuerza Aérea de Israel (IAF, por sus siglas en inglés) atacó la instalación nuclear iraní de Taleghan 2 en octubre de 2024, se registraron al menos cuatro avances en la reconstrucción del sitio.
Un informe del Instituto de Ciencia y Seguridad Internacional, publicado esta semana por su presidente, David Albright, y otros miembros del instituto, ofrece un análisis detallado de imágenes satelitales tomadas durante esas cuatro etapas.
Si bien esta instalación es solo una de las muchas que interesan a Israel y a Occidente en relación con los intentos iraníes de reconstruir su programa nuclear, sirve como caso de prueba útil y como ventana a los esfuerzos más amplios de Teherán.
El panorama general
Tomando distancia para observar el panorama general, conviene recordar que la IAF atacó unos 20 objetivos en Irán en octubre del año pasado, más de siete meses antes de su ataque más espectacular, que alcanzó al menos 1.000 blancos en junio de este año, durante la guerra de 12 días.
El objetivo principal del ataque de octubre fue eliminar todos los sistemas iraníes de misiles antiaéreos avanzados S-300 de fabricación rusa.
Una vez conseguido eso, se despejó el camino para el ataque mucho más ambicioso de junio, que se cree retrasó el programa nuclear iraní alrededor de dos años.
Si bien el foco de los bombardeos de octubre de 2024 fueron los sistemas S-300, Israel también atacó varias instalaciones nucleares y de misiles balísticos iraníes.
Ya a mediados de mayo de este año, el informe de Albright documenta que Irán había colocado una cubierta temporal negra sobre el sitio previamente atacado y había comenzado a reconstruir algunos de sus componentes.
Para el 12 de junio, justo antes del ataque israelí más reciente, las imágenes mostraban que Irán estaba colocando cimientos frente a esa cubierta negra.
Esos fueron los dos avances constructivos que la República Islámica había realizado antes de los bombardeos de junio.
A su vez, para el 30 de agosto, se observó la construcción de una nueva estructura grande con techo abovedado, junto con dos estructuras más pequeñas del mismo tipo levantadas sobre los cimientos previamente instalados, a ambos lados y frente a la principal.
Además, para el 27 de septiembre, las fotos satelitales mostraban una tercera estructura abovedada y progresos en otras estructuras similares.
Posiblemente más importante aún, el diseño de los dos edificios laterales más pequeños parecía pensado de tal modo que, si fueran cubiertos con tierra, podrían incorporar un sistema de mitigación de explosiones conocido como “trampa de explosión” (blast trap).
El informe también señala la existencia de una nueva instalación auxiliar a unos 200 metros del principal proyecto de reconstrucción.
Estos fueron los dos movimientos que Irán realizó en relación con la reconstrucción del sitio desde los ataques de junio.
El instituto aclara que no puede determinar de manera concluyente qué está construyendo Teherán en la zona y que incluso es posible que las nuevas estructuras no estén vinculadas al programa nuclear.
No obstante, Albright expresó: “Es profundamente preocupante que se estén realizando obras en un antiguo sitio del programa nuclear AMAD, lo que plantea considerables dudas sobre el verdadero propósito de las instalaciones allí”.
Asimismo, advirtió que Occidente, Israel o el Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés) deberían investigar si se trata de intentos iraníes por “reconstituir las instalaciones de cámaras de prueba de explosivos de alta potencia relacionadas con armas nucleares que formaban parte originalmente del programa AMAD, o la más reciente capacidad de fabricación de explosivos plásticos PETN, que habría sido un componente clave de los esfuerzos nucleares de Irán”.
El instituto también señaló que si las nuevas instalaciones son cubiertas con tierra para reforzarlas como búnkeres, podrían resultar mucho más difíciles de destruir mediante ataques aéreos israelíes.
Aunque en el informe de Albright nada es concluyente, en el peor de los casos lo que ocurrió es que Teherán aprendió de los ataques israelíes de octubre de 2024 cuáles son las capacidades de la IAF para destruir sus instalaciones y también los límites de esos bombardeos.
En ese sentido, los avances constructivos de mayo y junio probablemente representen medidas iraníes para proteger la nueva instalación nuclear frente a ataques aéreos israelíes.
Si los ataques de junio hubiesen llevado a la República Islámica a dudar de la viabilidad del proyecto de reconstrucción, posiblemente hubiesen detenido las obras, volcándose otro sitio.
Sin embargo, el hecho de que continuara e incluso ampliara la construcción —no solo tras los bombardeos de octubre de 2024, sino también después de los de junio— sugiere que los ayatolás creen haber encontrado una nueva fórmula para blindar algunas de sus instalaciones frente a futuros ataques israelíes.
Muchos de los detalles del informe apuntan a que Irán estaría adoptando una estrategia de trasladar más de sus instalaciones nucleares al subsuelo, junto con otras medidas defensivas, para limitar la eficacia de posibles ataques aéreos israelíes.
A pesar de que tanto los bombardeos de octubre de 2024 como los de junio fueron sumamente exitosos, los registros públicos indican que la IAF tuvo que atacar ciertos sitios nucleares varias veces.
En algunos casos fue para destruir instalaciones distintas dentro del mismo complejo, no atacadas anteriormente; pero en otros, porque un bombardeo previo no había dañado lo suficiente la instalación.
Al mismo tiempo, se sabe que en junio Israel pidió y recibió ayuda de Estados Unidos para atacar el completamente subterráneo complejo nuclear de Fordow y las secciones subterráneas de la instalación de Isfahán.
Estas solicitudes israelíes de apoyo estadounidense para golpear múltiples instalaciones nucleares demuestran con más claridad que las tácticas iraníes de protección —como construir bajo tierra o aplicar medidas de absorción de impactos— están funcionando.
Eso deja a Israel con opciones limitadas, en un contexto en el que Irán prohibió prácticamente todas las inspecciones del IAEA, el acuerdo nuclear de 2015 fue abandonado por todas las partes y no existen negociaciones nucleares en curso entre Irán y Occidente.

