Itongadol/Agencia AJN.- Estados Unidos confirmó que impulsa un programa internacional de desarme en Gaza que incluiría incentivos económicos, empleo y amnistía para los combatientes de Hamás que entreguen sus armas, como parte de los esfuerzos para desmilitarizar el enclave tras el alto el fuego.
El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, detalló la iniciativa durante una sesión del Consejo de Seguridad, donde afirmó que el plan contempla un proceso de desmilitarización supervisado por observadores internacionales independientes. Según explicó, las armas serían puestas “permanentemente fuera de uso” mediante un mecanismo acordado de desmantelamiento, respaldado por un programa internacional de recompra y reintegración.
Las declaraciones de Waltz confirman informaciones publicadas en los últimos meses sobre un esquema de “buy-back”, mediante el cual los combatientes que cooperen podrían recibir fondos o acceso a trabajos a cambio de entregar su armamento. La iniciativa forma parte de un plan más amplio impulsado por los mediadores del alto el fuego, que prevé que Hamás entregue gradualmente sus armas, comenzando por el armamento pesado.
Sin embargo, Israel vería con recelo este enfoque gradual, ya que Hamás también ha utilizado armamento liviano para mantener su control sobre Gaza. Un funcionario estadounidense que informó a la prensa la semana pasada añadió que el programa también ofrecería amnistía a los combatientes que colaboren con el proceso de desarme.
El desarme de Hamás está previsto para la segunda fase del alto el fuego en Gaza, lanzada la semana pasada por el presidente estadounidense Donald Trump.
Durante la misma sesión del Consejo de Seguridad, el embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, advirtió que Hamás aún posee miles de cohetes, misiles antitanque y unos 60.000 fusiles de asalto.
Waltz no precisó cómo estará compuesto el sistema internacional de supervisión, aunque aseguró que varios países aceptaron aportar tropas a una Fuerza Internacional de Estabilización que se encargaría de la seguridad en la Gaza de posguerra. Según explicó, esta fuerza buscará “establecer control y estabilidad”, permitiendo que las Fuerzas de Defensa de Israel se retiren de Gaza de manera gradual, en función de estándares, hitos y plazos vinculados al proceso de desmilitarización.
El diplomático evitó identificar a los países que integrarían dicha fuerza. En una ocasión anterior, en noviembre, uno de los Estados mencionados —Azerbaiyán— anunció posteriormente que no participaría, mientras que Indonesia aún no confirmó oficialmente su adhesión.
Finalmente, Waltz sostuvo que la administración de Gaza en la posguerra quedará bajo supervisión del Board of Peace y de un Comité Nacional Palestino tecnocrático, que tendrá la tarea de presionar a Hamás para que cumpla sus compromisos de desarme. “Hamás no debe tener ningún rol en el gobierno de Gaza, directa ni indirectamente, bajo ninguna forma”, concluyó.

