Inicio INTERNACIONALES La alianza secreta entre Israel y Marruecos y el pánico en Madrid

La alianza secreta entre Israel y Marruecos y el pánico en Madrid

Por Iton Gadol
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Itongadol/AJN.- Informes y artículos en los medios de comunicación españoles (como El Confidencial) alertan con frecuencia de que Marruecos se está armando con sistemas de armas israelíes de última generación capaces de alcanzar el corazón del territorio español.

Las advertencias de la prensa no cayeron en saco roto, y el gobierno español se apresuró a desplegar sistemas avanzados de defensa aérea en el sur del país para prevenir cualquier amenaza que pudiera provenir de la dirección marroquí.

Estos reportes demuestran una alianza militar y tecnológica cada vez más estrecha entre Israel y Marruecos, junto con una crisis diplomática especialmente grave entre Jerusalén y Madrid.

Antecedentes: La alianza militar entre Israel y Marruecos

Desde la firma de los Acuerdos de Abraham y el establecimiento de relaciones oficiales, Marruecos se ha convertido en uno de los clientes de armas más grandes e importantes de Israel. Israel suministra a Marruecos sistemas defensivos y ofensivos altamente avanzados, algunos de los cuales están cambiando el equilibrio de poder regional en el norte de África y en el estrecho de Gibraltar.

Como parte de estos acuerdos multimillonarios, Marruecos adquirió de empresas israelíes (como Elbit Systems) armamento táctico y estratégico avanzado:

Sistemas de cohetes PULS: Marruecos adquirió lanzacohetes avanzados capaces de impactar objetivos con gran precisión a rangos de decenas y cientos de kilómetros.

Cañones ATMOS: Sistemas de artillería autopropulsada de calibre 155 mm.

Drones y municiones merodeadoras (drones suicidas): Aeronaves no tripuladas para ataques y recolección de inteligencia.

¿Por qué esto coloca a España dentro del alcance?

La estrecha distancia geográfica entre Marruecos y el sur de España (solo unos 14 kilómetros en el estrecho de Gibraltar), sumada a la existencia de los enclaves españoles en el norte de África (Ceuta y Melilla), sobre los cuales Marruecos mantiene reclamos territoriales históricos, hace que cualquier arma avanzada de largo alcance que adquiera Marruecos cubra fácilmente el sur de España y el «corazón del país».

La ruptura diplomática y el embargo español

La ironía de esta historia es que España, bajo el liderazgo del presidente del Gobierno Pedro Sánchez, lidera una política marcadamente antiisraelí. España reconoció un Estado palestino, acusó a Israel de «genocidio» en Gaza e impuso un embargo total de armas a Israel (incluyendo la cancelación de importantes acuerdos para la compra de misiles Spike y lanzacohetes a empresas israelíes).

Como resultado, se creó una situación en la que España decidió boicotear la tecnología israelí y no adquirirla para su propio ejército, mientras que su vecina del sur, que desafía sus fronteras, Marruecos, se equipa exactamente con esos mismos sistemas israelíes.

La respuesta de España

La respuesta española combina la presión militar con acusaciones políticas extraordinarias:

Profunda preocupación en el estamento de defensa: Informes y artículos en medios españoles expressaron alarmas por el hecho de que Marruecos esté logrando superioridad tecnológica y de recolección de inteligencia en la región de Gibraltar. El Ministerio de Defensa español se vio obligado a desplegar sistemas de defensa antidrones en sus aguas territoriales para hacer frente a las nuevas capacidades marroquíes.

Acusaciones sin precedentes contra Israel: El punto culminante llegó tras una severa crisis migratoria en el enclave de Ceuta, durante la cual decenas de miles de migrantes marroquíes irrumpieron a través de la frontera hacia España. El presidente Sánchez intentó eximir de culpa a Marruecos y acusó públicamente a redes de información de Israel y Rusia de incitar deliberadamente la crisis para perjudicar a España debido a sus posiciones políticas.

Colapso de la narrativa de Sánchez: Las afirmaciones de Sánchez contra Israel sufrieron un golpe devastador después de que un informe oficial de inteligencia de la policía española filtrado a los tribunales determinara rotundamente que las propias autoridades marroquíes fueron quienes dirigieron, guiaron y planificaron el asalto masivo a la frontera como parte de una presión política y territorial sobre España, y no una campaña de propaganda israelí. En Israel respondieron con indignación a las acusaciones originales de Sánchez, calificándolas de «mentira descarada».

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