Itongadol/Agencia AJN.- En vísperas del acto conmemorativo por los 30 años del asesinato del primer ministro israelí Yitzhak Rabin, su hijo Yuval advirtió que las divisiones actuales del país reflejan el mismo clima de incitación que precedió al crimen político de 1995.
El evento, que vuelve a realizarse tras cinco años de ausencia, tendrá lugar este sábado por la noche en las inmediaciones del monumento a Rabin, sobre la calle Ibn Gabirol de Tel Aviv, en el mismo lugar donde fue asesinado. Los organizadores explicaron que la conmemoración se había suspendido en años anteriores debido a obras en la plaza Rabin y a las dificultades de seguridad y logística derivadas de la guerra.
Se espera una alta concurrencia, con cortes de tránsito y pantallas gigantes para seguir la transmisión en directo. Entre los oradores figuran el líder de la oposición Yair Lapid, el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, el presidente del partido Demócratas Yair Golan y la exministra de Relaciones Exteriores Tzipi Livni.

El programa incluirá presentaciones de Dana International, Boaz Sharabi y Ester Rada, además de la participación del exrehén Gadi Mozes, el rabino Benny Lau y la especialista en sociedad árabe Nasreen Haddad Haj-Yahya.
La ceremonia comenzará con la proyección del último discurso de Rabin, seguida de un minuto de silencio a las 21:42, hora exacta de su asesinato, y finalizará con el himno nacional y la canción “Shir LaShalom”, interpretada por el entonces primer ministro minutos antes de ser asesinado.
Yitzhak Rabin, líder del Partido Laborista, fue asesinado el 4 de noviembre de 1995 por el extremista de derecha Yigal Amir tras un multitudinario acto por la paz en Tel Aviv. La manifestación había sido convocada para expresar apoyo público a las negociaciones con los palestinos y condenar la violencia política.
En una entrevista emitida por el Canal 12 israelí, Yuval Rabin —que reside actualmente en Europa Central— reflexionó sobre la polarización política del país y dijo sentirse obligado a hablar tras años de silencio. “Nunca quise ser una figura pública, pero hoy siento que no puedo callar”, expresó.
Dirigió críticas directas al primer ministro Benjamin Netanyahu, a quien acusó de fomentar la división interna. “El hombre está desconectado, no escucha, no presta atención. Solo piensa en qué ventaja puede obtener de la situación”, dijo. También lo calificó como “colaborador de Hamás”, al señalar que esa fue “la estrategia” política que siguió.
Rabin cuestionó el papel del gobierno actual frente al grupo terrorista. “¿Cuántas veces prometieron erradicar a Hamás? ¿Por qué no lo hicieron? La salida fácil de quienes hoy tienen responsabilidad es culpar a Rabin, treinta años después”, señaló.
Recordó además que su madre, Leah Rabin, había dudado antes de estrechar la mano de Netanyahu durante un homenaje a su esposo, y sostuvo que él no lo haría hoy. “No es algo personal. Sería una traición hacia quienes han mantenido esta lucha durante años”, explicó.
Un mes antes del asesinato, Netanyahu había encabezado una manifestación en Jerusalem en la que se exhibieron carteles que mostraban a Rabin con un uniforme nazi, uno de los momentos considerados más tensos en el clima de incitación previo al crimen.
Yuval Rabin también respondió a la afirmación del primer ministro de que los Acuerdos de Oslo fueron “un error fatal” que allanó el camino para los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.
“La verdad, ¿qué importa? Si quiere decir que mi padre es culpable, bien. ¿Qué hizo usted en diecisiete años de gobierno para evitarlo? Si Oslo es tan terrible, cancélelo”, dijo.
Finalmente, defendió el legado de su padre: “No hay ninguna conexión entre Oslo y Hamás. Si alguien definió a Hamás como enemigo y luchó contra él, fue mi padre”.

