Inicio Estados Unidos Un proyecto comunitario en Chicago honra la memoria de Hersh Goldberg-Polin con comida kosher gratuita

Un proyecto comunitario en Chicago honra la memoria de Hersh Goldberg-Polin con comida kosher gratuita

Por Gustavo Beron
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Itongadol/Agencia AJN.- A metros de East Prairie Road, en un suburbio al noroeste de Chicago, un cartel da la bienvenida con un mensaje simple: “Welcome to Hersh’s Fridge” (Bienvenido al refrigerador de Hersh). Debajo, una frase en arameo tomada de la Hagadá de Pésaj: “Que todo el que tenga hambre, venga y coma”. Ese cartel señala un proyecto novedoso para la comunidad: un refrigerador comunitario kosher al aire libre que ofrece alimentos frescos y comidas preparadas, gratuitos y disponibles para cualquier persona, a cualquier hora.

La iniciativa busca brindar apoyo alimentario a familias que mantienen la observancia kosher en una zona de fuerte presencia judía. Desde su inauguración, hace apenas una semana, el frigorífico ha sido utilizado intensamente, según cuenta el rabino Hody Nemes, de la sinagoga Skokie Valley Agudath Jacob y uno de los impulsores del proyecto. En solo unos días, recibió cartas de agradecimiento de vecinos que lo visitaron.

Aunque el plan llevaba un año en preparación, abrió en un momento de especial necesidad. Millones de estadounidenses que dependen del programa SNAP podrían perder beneficios, lo que ya provoca largas filas en bancos de alimentos. A eso se suman recientes operativos migratorios en Chicago —incluidas redadas en Skokie y Evanston— que han puesto bajo presión a muchas familias vulnerables.

“Muchos de nuestros vecinos se sienten especialmente expuestos, con incertidumbre alrededor de los beneficios de SNAP”, dijo Nemes. “Queremos que nuestros vecinos se sientan seguros y bien alimentados, sean quienes sean. El frigorífico es una forma de asegurar que cualquiera pueda acceder a comida, incluso quienes no forman parte de la comunidad observante.”

El proyecto cuenta con un grupo de voluntarios jóvenes. Avi Rubin, de 17 años y alumno de Ida Crown Jewish Academy, se sumó tras ver durante años el desperdicio de comida en almuerzos de Shabat, incluso en su propio bar mitzvá. “No desperdiciar alimentos es un valor judío, basado en el principio halájico de Bal Tashchit, que prohíbe la destrucción sin sentido”, explicó.

Anabelle Ashman, de 13 años, alumna de Hillel Torah Day School, contó que decidió participar tras conocer a una mujer necesitada mientras reponía otro refrigerador público: “Vivía en una casa con tres familias. Fue un momento muy especial para mí, porque entendí que podía ayudar a la comunidad.”

El proyecto lleva el nombre de Hersh Goldberg-Polin, el joven israelí-estadounidense secuestrado el 7 de octubre de 2023 cerca del festival Nova y asesinado por sus captores en agosto de 2024. Sus padres, Rachel Goldberg-Polin y Jon Polin, son originarios de la zona de Chicago y se conocieron mientras estudiaban en Ida Crown.

La iniciativa es liderada por Solu, una organización judía ortodoxa local que trabaja junto a grupos no judíos en temas sociales. Solu, que desde la pandemia se ha dedicado a combatir la inseguridad alimentaria, ideó el concepto de un refrigerador kosher ante el aumento de precios. Tras el asesinato de Hersh, decidieron nombrarlo en su honor. “Hersh representaba el trabajo por el bien común, tender puentes y unir a la gente”, explicó el rabino Ari Hart, cofundador y director ejecutivo de Solu. Señaló además que voluntarios de diversos orígenes —incluyendo una mezquita y una iglesia cercana— participan en la preparación de comidas kosher.

El rabino Nemes explicó que, pese a las percepciones erróneas, barrios muy poblados por judíos como Skokie o West Rogers Park también enfrentan pobreza e inseguridad alimentaria. “Basta una pérdida de empleo o un problema médico serio”, señaló. “Tenemos redes comunitarias sólidas, pero aun así, hay gente que queda atrás.” Estima que una quinta parte de los judíos en los suburbios del norte vive con dificultades económicas.

La urgencia quedó clara cuando, tras anunciar el proyecto, una persona le preguntó cuándo estaría listo el refrigerador. “Le dije: ‘Gracias por querer donar, estará para el otoño’. Y me respondió: ‘No quiero donar, necesito la comida’.”

Los adolescentes voluntarios se han vuelto esenciales. Rubin y su compañero Hillel Lennon, de 16 años, crearon un club escolar para fomentar la participación juvenil. Cerca de la mitad del alumnado se inscribió para limpiar, revisar y reponer el refrigerador. Compran alimentos en tiendas kosher locales, recogen sobrantes de restaurantes como Emma’s Cafe y Tacos Gingi, y también de sinagogas cercanas. Rubin incluso construyó el mueble para la despensa de productos secos.

Lennon subraya que la iniciativa le permite involucrarse en un esfuerzo social que va más allá de las instituciones judías. “Como judíos, es muy importante ayudar a nuestra comunidad y a quienes necesitan en el lugar donde vivimos.”

El movimiento de refrigeradores comunitarios ha crecido en los últimos años, impulsado por redes de ayuda mutua. Mientras Hersh’s Fridge se enfoca en hogares que siguen kashrut en el norte del área metropolitana, en Hyde Park, en la zona sur, la Congregación Rodfei Zedek mantiene otro refrigerador público como parte de The Love Fridge Chicago, que cuenta con 17 puntos en la ciudad.

En Chicago, en un momento de incertidumbre económica y social, el proyecto en memoria de Hersh Goldberg-Polin se ha convertido rápidamente en un lugar donde voluntarios y vecinos encuentran un gesto simple y esencial: garantizar que nadie pase hambre.

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