Itongadol/Agencia AJN.- El productor televisivo israelí Yair Dori mantuvo una entrevista con el director de la Agencia AJN, Daniel Berliner, en el marco del ciclo “Diálogos”, una entrega semanal transmitida por Dnews que propone un espacio de conversación inteligente, plural y comprometido con la actualidad.
Dori es reconocido por haber sido el impulsor de un intercambio cultural sin precedentes entre Argentina e Israel. Desde la década de 1980, introdujo en la televisión israelí producciones argentinas como “La extraña dama” y “Chiquititas”. Su trabajo permitió que amplios sectores de la sociedad israelí se acercaran al idioma español y a la cultura latinoamericana. “Hoy me adjudican el título de ‘el argentino que trajo la Argentina a Israel’, y lo llevo con mucho honor”, expresó.
Con la experiencia de haber sido paracaidista y prisionero de guerra, Dori también reflexionó sobre los acontecimientos del 7 de octubre de 2023. Consideró lo sucedido como “una tragedia nacional” y señaló al liderazgo israelí como responsable porque no haber evitado que la masacre de llevara a cabo.
Finalmente, se refirió a la serie AMIA, disponible en Netflix, una ficción que aborda los atentados a la embajada de Israel y a la mutual judía de Buenos Aires. “Es un tema que no está resuelto, pero ponemos un grano de arena para que vuelva a la conciencia de la mayoría”, explicó el productor.
En cada emisión, personalidades relevantes del ámbito político, social, cultural y comunitario se sientan a dialogar sobre los temas que marcan la agenda nacional e internacional.
Para ver el programa completo (que fue filmado antes de que firmara el acuerdo entre Israel y Hamás mediado por Donald Trump):
-Hablar contigo es cruzar todos los temas habidos y por haber, pero voy a empezar con una experiencia mía personal. Cuando entro a un shopping en Israel, cuando entro en un ministerio, cuando entro a cualquier lado, los jóvenes hablan español y enseguida me dicen “¿argentino?”. Tu gran idea de crear y cruzar las artes de un país a otro ha llevado a que por iniciativas como “Chiquititas”, las chicas israelíes aprendieron a hablar el español.
-Lo tengo bien incorporado y realmente es para mí, en cierta medida, un orgullo, no por el hecho de que hablen español solamente, sino que entiendan una cultura. Cuando yo llegué a Israel hace casi 60 años, no sabían dónde Argentina estaba ubicada y qué idioma se hablaba en Argentina. Algunos decían «Ah, los gauchos». Otros pensaban que la Argentina era un país de gauchos e indios. Pero realmente tocaba mi ego juvenil. Y yo me propuse que algún día yo iba a importar a ese país donde nací, a Israel, trayendo la cultura o trayendo la idiosincrasia de un país que en los primeros años de mi vida me dio lo que yo fui. Así que estoy muy contento y orgulloso. Pero hoy en día me adjudican ese título de “el argentino que trajo la Argentina a Israel” y es un título que lo llevo con mucho honor, por supuesto.
-Más allá de que sos un empresario, ¿lo artístico lo heredás por algunos de tus padres?
-No, en absoluto. En mi familia no tenemos gente muy importante del arte. Algunos de mis familiares tienen sus aptitudes artísticas, pero no, nada destacado. No como vos, Daniel. Todo esto empezó con una idea que la desarrollamos con mi hermano gemelo, que en paz descanse, y yo en los años 80. Él tenía un negocio que vendía cassettes de música y me dice «Viene la gente de Argentina y me dicen: Che, ¿por qué no traen música argentina? ¿Por qué no traen películas de Argentina?» Todo lo que había en ese momento eran cassettes piratas que traía la gente que viajaba a la Argentina. Eso fue un factor que desencadenó una idea, que a lo mejor podíamos traer de Argentina cosas legales y en una calidad digna para que el público. En los años 80 viajé a la Argentina por intermedio de mi familia conocí a Juan José Jusid y a su socio, Miguel. José en esa época era un cineasta muy reconocido en Argentina. Y ahí empezó todo. Tenía un amigo que era el cónsul israelí en Argentina y en la casa de él convocamos a muchos de los productores argentinos importantes.
-¿Y quién fue el primer artista que viajó?
-En realidad fueron actores y actrices de telenovela. Andrea del Boca fue la primera, Gabriel Corrado, Luisa Kuliok, Facundo Arana. En el 97 yo hice una producción que la llamé el “Mossad en Argentina”, que no se vendió en Argentina. La vendieron en Europa, con actores israelíes y con actores argentinos. Estábamos dentro de la revolución de los medios, empiezan a surgir canales nuevos, los canales de cable, ya estaban canales televisión, habían surgido más allá del oficial.
-¿Cuándo es el momento donde el israelí se empieza a enamorar del producto argentino?
-Los que ganaron la licitación de los cables en Israel en el año 89, yo ya tenía películas como “Esperando la carroza”, “Los gauchos judíos”, varias películas que había traído para acá y que yo ya las ofrecía, porque había una empresa que habían conformado los que ganaron la licitación para comprar contenidos para los cables que iban a surgir. Yo ya estaba preparado. Entre todos conocí a Omar Romay en Argentina. Estuve con Omar y me ofreció “La extraña dama”. Tuve la suerte de que había gente que me avalaba en Argentina, entre ellos Leonardo Simons, que en cierta medida me dio el crédito que yo necesitaba para poder recibir material y que confíen. Entonces, empezamos con la primera telenovela, que fue “La extraña dama”. Fui a uno de los cables y me dicen «No, es no es material que nosotros necesitamos». Y bueno, mi posición era estrategia, le dije: «Yo no vine a vender, yo vine a dar. Tengo acá 10 cassettes, sin dinero, sin remuneración, no hay ningún problema”. Tuvieron el “gran error” de poner el programa al aire. Y ahí me llaman y me dicen “Nos está yendo muy bien, pero me estoy enterando que son 115 capítulos”. Yo dije “sí, exacto, son 115. Ustedes me tienen que pagar los 10 que les di y les vendo los otros también”. Así fue mi primera venta.
-¿Ahí fue donde empieza a consumirlo el israelí?
– Ahí empiezan a consumir, se dan cuenta que es un contenido que atrapa a la gente. De repente se dan cuenta de que ese contenido que consideraban que no era de una calidad que valía la pena, el público empieza bien a votar por ese tipo de contenido. El rating en el horario de la telenovela era alto y ahí ya me empezaron a comprar los otros, los canales de aire, y me transformé en el que vendía los materiales.
-Yair tiene un lado B, fue paracaidista, fue prisionero de guerra y me parece que no puedo dejar de preguntarte cómo estás viendo con esos ojos lo que estamos viviendo después del 7 de octubre.
-Yo fui un prisionero de guerra y tenía muy claro en qué posición estaba. Yo no soy un guerrero que con deseos de salir a la lucha, consideraba que era el momento indicado, siendo un hombre joven con todas las aptitudes, me incorporé a uno de los cuerpos más importantes, el cuerpo de paracaidistas, incluso fui oficial más tarde. Yo tenía muy claro que uno de los resultados trágicos de la guerra es también ser herido, ser muerto o ser prisionero. Son fenómenos trágicos de la guerra. y lo tenía claro. Fue una época muy difícil, muy trágica, muy traumática, que la llevás toda tu vida. Yo no puedo desentenderme de esa época, pues la llevo toda mi vida. Es decir, supero, pero todos tenemos nuestros traumas. Hoy en día es otra cosa. Hoy en día es una tragedia que no podemos determinarla, esta gente no son rehenes, esta gente son víctimas de una situación que deberíamos haber evitado. Esto es un trauma nacional. Esto es un enojo nacional, pero yo considero que estamos muy mal dirigidos lamentablemente. Yo amo a Israel. He hecho por este país lo que consideraba que podía hacer. Creo que aporté y lo hice con conciencia de que era lo que yo quería y lo que debía ser. Pero hoy en día no es lo mismo. Nosotros vivimos una tragedia donde entraron a nuestro país, donde entraron a nuestra soberanía. Y se llevaron a chicos de la cama, a criaturas. Han matado, han violado, han hecho actos terribles. Vivimos realmente un holocausto. Vivimos algo tremendo, trágico, que yo dentro de todo, toda mi ocupación y todas mis satisfacciones en el área profesional, vivo muy triste, como mucha gente aquí en Israel y la mayoría de la gente. Más del 80% de la gente. Nosotros tenemos que terminar con esto. Nosotros tenemos que traer a estas víctimas, que en su mayoría no eran soldados, eran chicos que fueron a divertirse a Nova, a bailar, a cantar. El pecado de ellos fue vivir cerca de una frontera que tendría que haber estado protegida y no estuvo protegida. Y eso es una culpa nuestra. No lo veo a nivel personal. Pero es culpa de organismos israelíes dirigido por un gobierno que vio las cosas y que ya no tendría que estar dirigiendo el país. Es mi punto de vista. Entonces estoy muy triste, estoy muy enojado, como otra mucha gente. No sé lo que va a pasar ahora con esto de que quieren tomar todo Gaza. Yo considero que esto habría que terminarlo con un acuerdo, pagar el precio que no queremos pagar, pero debemos pagar, porque nosotros hemos sido también culpables del hecho de que esto haya ocurrido de la manera que ocurrió y devolver a todas estas 48 víctimas. Y cuando uno ve la vida con la perspectiva de un hombre de casi 79 años, que ya no puede aportar lo que en su momento podía aportar y que el futuro uno lo tiene más atrás que adelante, yo a nivel personal, pero la mayoría de nuestro pueblo dentro de su marco nacional, está viviendo una tragedia que ya van a ser dos años.
-Yo creo que parte del mundo comparte esta tragedia. Pero creo que el pueblo judío tiene en su ADN el poder recuperarse.
-Se va a recuperar. Yo voy a usar lo que en su momento Golda Meir le dijo a Biden, que era un senador joven hace más o menos 50 años. Biden le preguntó a Golda Meir «¿Qué va a pasar con este conflicto, con estas guerras que ustedes viven?» Y Goda le dijo: «Nosotros las vamos a superar. ¿Y sabe por qué?, porque no tenemos otra opción”. Vamos a recuperarnos, vamos a dejar todo esto atrás y vamos a seguir viendo, porque no tenemos otra opción. La otra opción, no quiero ni pensar en ella.
-Siempre el arte fue y es importante en momentos difíciles de la historia. La serie de AMIA fue uno de los últimos regalos que pudiste darle al mundo, y creo que de algún modo esto también es un antídoto ante tanto dolor.
-Sin duda. El primero de septiembre se subió aquí en Netflix Israel la serie y realmente esa serie era muy importante para mí, no por el hecho de que estoy haciendo una serie que tiene un valor universal, por el hecho de que estamos hablando de algo que le tocó a todo el mundo, sino porque ponemos un grano de arena para que este tema entre nuevamente en la conciencia de la mayoría. Es un tema que no está resuelto, es un tema que está en la historia. Nosotros en la primera temporada, si bien se llama AMIA, se empieza con el atentado a la embajada. Es una ficción basada en la realidad, pero hay mucho real en la ficción. Y la segunda parte va a hablar ya de la explosión de la AMIA hasta el asesinato, y disculparme que digo asesinato, porque yo estoy convencido que fue solamente un asesinato, del fiscal Alberto Nisman.
-¿Cuál es tu mensaje hacia el futuro?
-A nivel personal tengo varios proyectos. A nivel nacional, yo trabajo y colaboro con la organización de las familias de los rehenes. Es una necesidad mía también estar ahí y espero que no pase mucho tiempo hasta que estos estos rehenes vuelvan aquí a casa. Y los que no viven, por lo menos tener una sepultura y darle a la familia el lugar donde pueden poner una flor y que toda esta guerra termine.

