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Jabad: Entrevista al rabino Tzvi Grunblat

Por Iton Gadol
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Nos encontramos con el rabino Tzvi Grunblat, director de Jabad Lubavitch en Argentina, en el hotel King David de Ierushalaim, la oportunidad de encontrarlo con tiempo para dar una entrevista relajada no es muy frecuente, y no la desaprovechamos.

Jabad.com: ¿Cuál fue su primer contacto con Jabad y con el Rebe?

Tuve la suerte de criarme en una familia observante donde los términos jasidisimo y Rebes estaban presentes, pero nada sobre Jabad y mucho menos que Jabad tenía algo distintivo. Mi primer contacto con Jabad fue con el primer Shaliaj en Argentina, el Rabino Berel Baumgarten, que en ese tiempo era el director de la Ieshivá Jafetz Jaim, pero no fui a esa Ieshivá por que fuera un rab de Jabad simplemente fui a estudiar en la Ieshivá.

Recuerdo cuando era chico, en un seder de Pesaj en mi casa alguien mencionó que los que saben hablar con la gente no religiosa son los jasidim de Jabad, esa fue la primera vez que escuchaba algo de Jabad.

El rab Baumgarten se cuidaba mucho de no hablar de Jabad por que la condición con la que entró a trabajar en esa Ieshivá era que no podía hablar sobre Jabad, aunque siempre algo transmitía, él era un hombre muy especial, yo conocía a muchos rabinos ortodoxos, pero vi algo diferente en él, su entrega a Di-s, su forma de cumplir los preceptos, fue un ejemplo y generé un gran vínculo con él, pero no me marcó para convertirme en lubavitcher.

Mi primer vínculo con el Rebe, fue antes de la Guerra de los 6 días, el mundo estaba muy convulsionado y temeroso, se hablaba de un posible Holocausto. Yo tenía 12 años y era el primer año que estaba estudiando con el Rab Baumgarten y nos dijo que el Rebe de Lubavitch dijo que si cada iehudi ponía tefilin a otro judío eso protegía a un soldado en Israel.

Yo quería hacer algo por mis hermanos en Israel y tome acción y junto al director de la escuela Iosef Caro, el rabino Alfredo Goldschmidt, que en la actualidad es el rabino de Colombia, fuimos al cementerio judío de Tablada a poner tefilin a la gente.

Esa fue la primera vez que me movilicé por un mandato del Rebe, y sentí que había un tzadik, un líder que marcaba el camino y decía lo que hay que hacer, que lideraba. Hubo otra cosa que la entendí mucho tiempo después, el rabino Baumgarten tenía a sus padres en Jerusalem, en la línea de fuego y de todos modos estaba muy tranquilo, solo una vez hicimos tehilim por la guerra unos cinco minutos, yo no entendía como no se lo veía preocupado, mucho tiempo después entendí que él estaba tranquilo porque el Rebe dijo que “no duerme ni dormita el guardián de Israel” que no iba a pasar nada, por eso él estaba tranquilo.

Mi primer vinculo consciente con el Rebe fue a los 14 años, hasta ese momento escuchaba algo, pero a través del Rabino Baumgarten. Yo quería viajar a una Ieshivá en serio, nuestra ieshivá era buena, estudiábamos de 2 a 7, pero hasta que empezábamos tomaba tiempo, en los recreos armábamos partidazos de futbol que se alargaban, con todo eso de esa ieshivá salieron judíos temerosos de Di-s y grandes líderes comunitarios, no solo importa cuánto se estudia en una ieshivá, ahí vivimos el judaísmo con naturalidad y alegría.

De todos modos, yo quería irme a una Ieshiva todo el día, aunque mi mamá insistía que debía terminar la secundaria, en esa época no existía que un pibe no le haga caso a los padres, uno no elegía, mi mamá era alemana y muy estricta.

Yo decidí escribirle al Rebe por mi cuenta, nadie me dijo nada y yo no le dije a nadie, sabía por el Rab Baumgarten que el Rebe era un gran tzadik y decidí pedirle un consejo para poder ir a estudiar a una Ieshivá. Al mes tuve la respuesta del Rebe, al volver de vacaciones de Chascomus encontré la carta del Rebe que me contestaba que sea muy diligente en estudiar Torá, y en el cumplimiento de las mitzvot y que además recite los tehilim como están divididos según los días del mes después de la tefilá, y “ese es el camino para que Di-s le conceda lo que necesita” culminaba la carta.

Esto fue a fines de febrero el 25 de diciembre de ese año estaba viajando a la ieshivá. Llegué a Jabad solo porque Di-s quiso. Mi papá quería que fuera a una Ieshivá “donde se estudía” “Para jasidut vas a tener tiempo más adelante, ahora tenes que estudiar” me decía. Junto al Rab Baumgarten y un tío que vivía en Nueva York, buscaron algunas Ieshivot pero ninguna estaba dispuesta a tomar a un alumno argentino de 14 años solo, ¿Quién se iba a ocupar del chicos? ¿Quién lo va a cuidar? Todo era complicado, fueron a 4 Ieshivot que además pedían mucha plata. Mi tío dijo, “no entiendo porque no va a Jabad, si tiene ya dos amigos ahí”. Con el consentimiento de mi papá el Rab Baumgarten fue a consultar y le dijeron: “Que venga”.

¿Por qué terminé en Jabad? Porque no me pusieron trabas y no me pidieron plata. Por eso le digo a los directores de las Ieshivot cuando le complican la entrada a un alumno que quiere venir a estudiar, si ellos hubieran estado yo no estaría en Jabad.

Cuando llegué a la Ieshivá tenía tan poca idea de lo que es tener un vínculo con el Rebe que pasó una semana sin que yo viera al Rebe, y lo vi de casualidad, porque fui el viernes a rezar a 770 y ahí lo ví. Ese Shabat hubo farbrenguen con el Rebe, por que se cumplían 20 años del 10 de Shvat y había un gran revuelo por eso, ese primer mes todos los Shabat se hizo farbrenguen, algo que no era nada común.

En el farbrenguen si sentí algo diferente, a pesar de la observancia y el estudio de Torá y todo lo que ya tenía en Argentina, ahí sentí que hay un mundo en este mundo que está muy por encima del mundo, eso ya lo sentí en el primer farbrenguen. Así fue como caí en Jabad.

Cuando empecé a estudiar la filosofía de Jabad se me abrió un mundo espectacular, me empezaron a caer las fichas y empecé a entender un montón de cosas, me ilumino. Y recién medio año después de entrar a Jabad asumí las costumbres de Jabad y me hice de Jabad.

También recuerdo que esa primera semana que llegué, el Rebe comenzó con la campaña de escribir el Sefer Torá del Mashiaj y pidió que la gente se asocie con la escritura de una letra, y yo salí juntar socios, el espíritu de activismo de Jabad me prendió en la primera semana, salir a poner tefilin con otros judíos, el sentimiento de responsabilidad por otro judío que es el sello de Jabad lo sentí de inmediato, pero todavía no quería decir que era de Jabad.

Jabad.com: ¿Cómo fue el momento de tener que asumir el shlijut en Argentina, reemplazando a su mentor el Rab Baumgarten, siendo tan joven y con una décima de los recursos que tiene Jabad hoy en día?

Diría sin exagerar que no teníamos ni una millonésima parte.

El que está ocho años recibiendo en forma directa del Rebe en los Farbrenguens, la sangre le hierve y la aspiración máxima es poder ir y trabajar para el pueblo judío. Para mí no era un tema si iba ir a Shlijut, el tema era cuando y donde. Con el fallecimiento prematuro del Rab Baumgarten había que elegir un reemplazo, y ahí recibí la palabra muy clara y un aval muy claro e indudable que es lo que me da fuerzas. No dudo de mi posición, no dudo de mi responsabilidad, no dudo de mi rol como Shaliaj principal, porque tengo palabras claras escritas por el Rebe con respecto a eso.

Uno vino con toda la fuerza, en Jabad si tenes 999 pero te falta uno trabajas con toda la fuerza como si te faltaran mil. Uno venía con mucha fuerza de lo que recibió del Rebe.

Yo era de Argentina y sabía adonde estaba yendo, había venido en varias ocasiones a visitar las comunidades del interior con el rabino Daniel Levy. Pero en mi señora, Shterna, que tenía 19 años, educada en Estados Unidos, ya de muy joven enseñaba y era presidenta de la juventud de Jabad en Estados Unidos, no le iba a faltar trabajo ni oportunidades. Y con todo eso ya en el momento que decidió salir conmigo para ver si nos casábamos tuvo que decidir si venirse a la Argentina y de Shlijut, sin tener idea de que íbamos a vivir y no le pregunte a nadie de que íbamos a vivir, yo sabía que nos íbamos a arreglar, cuando llegué a Argentina se acercó por su cuenta el señor Hershel Sandhaus, que en paz descanse, y se ofreció a pagarme el sueldo por el primer año y con eso vivimos. Que mi esposa haya aceptado ser parte de este proyecto desde el principio demuestra la convicción que tenían los jóvenes de Lubavitch, para ella era el privilegio más grande ir a Shlijut.

Yo no llegué a un desierto, el rabino Baumgarten sembró, aunque no armó instituciones él puso la base. Yo tenía el mandato del Rebe de armar instituciones organizada, pero el semillero de alumnos y de jóvenes ya estaba.

Nuestro proyecto era ambicioso desde el principio, pero estábamos seguros que si se lo explicábamos bien la gente se iba a sumar y apoyar, algunos después nos dijeron que cuando vinimos con tantas ideas se entusiasmaron, pero tenían sus dudas si se iba a poder lograr.

Excluyendo a los hermanos Lapidus que se ocuparon durante muchos años de mantener el colegio y la Ieshivá. Nuestros donantes principales en ese momento no tenían mucha plata fueron creciendo con Jabad, la mayoría se hicieron de cero, los donantes conocidos no nos apoyaban significativamente, ya tenían sus causas.

Jabad.com: Argentina es un país especial, con vaivenes económicos y políticos. En algún momento el Rebe le dijo que no prestara atención a los volantazos económicos y que siguiera adelante. ¿Puede contarnos más sobre eso?

En 1982 durante la guerra de Malvinas, tenía que ir a retirar a una imprenta unas 500 fotocopias de una sija y no tenía plata ni para el colectivo. Empecé a llamar a los donantes y todos me rebotaron, en ese momento me desesperé y llamé al Rebe. No era común poder comunicarse con las oficinas del Rebe tan fácilmente, pero en diez minutos recibí una respuesta clara:

“No te mandamos a vos y a los demás shlujim para hacer el cálculo de la política económica argentina, la misión de ustedes es difundir la Torá con confianza en Hashem, si alguien te va a preguntar que pensas del futuro debes contestar que vos no sos profeta y que tu rol es difundir la Torá con confianza en Hashem”

En ese momento el Rebe me hizo un préstamo de tres mil dólares, más adelante el secretario me dijo que estaba escrito dos mil y el mismo Rebe convirtió el dos y en tres. Hoy tres mil dólares pueden parecer poco, pero en ese momento un sueldo básico era de cien dólares, por lo que tres mil dólares era mucha plata.

Está se convirtió en una regla clave: “Yo no hago el cálculo de la política económica argentina”. De ahí en adelante mi actitud cuando venían épocas de crisis no leía más el diario, me llegaba el diario La Nación a mi oficina, pero cuando había mucho revuelo económico pedía que no me lo trajeran más. Creo que cancele la suscripción en 2002.

Jabad.com: Un rabino de Jabad, no solo enseña, se dedica también a administrar la institución eso quita tiempo del estudio personal y el crecimiento espiritual. ¿Cómo podemos lograr un equilibrio entre el Shlijut y el estudio de Torá de uno?

Yo recibí una respuesta del Rebe sobre este tema cuando estaba viajando a la Argentina. Las respuestas del Rebe no son solo para un caso particular son llaves que te abren puertas y se pueden aplicar a todos.

En mi caso, yo me puse de novio y a los cuatro días viaje a la Argentina y volví recién dos semanas antes del casamiento, el Rebe me pagó el pasaje porque quería que viaje aun antes de casarme. Al margen, cuando nos casamos y viajamos a la Argentina, el dinero del pasaje me lo prestó el rabino Hodakov y después se lo tuve que devolver un par de años después, el tipo se acordaba.

Como un Shaliaj debe estar al 100% ocupado en su misión y no tiene tiempo para cosas personales, yo le pedí permiso al Rebe para estudiar y sacar tiempo de mi Shlijut una hora por día, me contestó “Por supuesto” y cuando le pregunte como organizar mi estudio diario, me dijo “vas a decidir cuando llegue el momento”. En ese momento lo sentí que me quiso sacar de encima, pero con el tiempo me di cuenta que era la respuesta exacta, un shaliaj no tiene tiempos fijos, a veces debe dedicarse días enteros a la actividad del shlijut, otros días necesitas estudiar y te sentas a estudiar, yo me puedo sentar dos o tres horas a estudiar, no solo el estudio diario de Jitas y Rambam, sino jasidut y talmud también.

Por otro lado, me paso que cuando llegue a los 24 años, pensé ya está ahora se terminó la etapa de estudio, pero lo que estudie durante mis años de shlijut supera todo lo que estudie antes del Shlijut, no solo por la experiencia sino porque uno puede ver en la práctica lo que estudia, hoy entiendo una sija del Rebe mil veces mejor que lo que entendía cuando estaba en la Ieshivá.

Para redondear, todo depende del trabajo que tiene uno, yo me puedo dar estos lujos hoy en día porque tengo mucha gente trabajando alrededor, eso lo logre con los años, el primer 19 de Kislev que hicimos en el salón de Moldes, mi esposa y yo barrimos el piso, gracias a la gente que me acompaña puedo lograr una calidad mejor en lo que damos. Por eso valoro mucho a los shlujim que están solos y no tienen eso, ellos trabajan mucho más que yo.

Jabad.com: Hay una crisis en la educación judía, pero la red educativa de Jabad en Argentina sigue creciendo. ¿Cuál es el secreto?

Supongamos que abrís un café, pero los vasos están mal lavados, el local está mal iluminado y el café es de mala calidad ¿Cuánto tiempo va a durar esa cafetería? Pero si te preocupas en los detalles y en la calidad va a ir creciendo y abriendo más sucursales, lo mismo pasa con la educación judía.

Nosotros entregamos el judaísmo con fe, con valores, con calidad educativa, a pesar que tenemos muchos desafíos, así Di-s hizo al mundo, sin desafíos no se valoran las cosas. También nos equivocamos y tratamos de resolver.

Hay muchos que tienen buenas intenciones, pero siguen en el camino equivocado, aunque hoy en día eso está cambiando. Jabad te entrega lo máximo, de la mejor calidad y con todos los detalles.

Lo más complicado es tener gente capacitada y comprometida y trabajamos para lograr eso, a pesar que tenemos días muy difíciles y momentos complicados, seguimos trabajando. Como dice el Rambam, uno se olvida las cosas difíciles y se queda con las cosas positivas.

Jabad.com: ¿Qué le podemos decir al lector o al oyente judío que no cree que el judaísmo tenga nada que aportarle en su vida?

En este momento antes de responder, el rabino se pone serio y se toma unos minutos reflexionando.

No es una pregunta fácil, hay muchas razones por las que una persona puede sentirse afuera del judaísmo, ya sea porque nunca aprendió o porque aprendió mal, por una mala experiencia o por un mal entendido, muchos se dejan llevar por el instinto, o por las influencias de las redes, aunque creemos que somos libres estamos más esclavos que nunca a estas influencias. Por lo que no hay una respuesta general para todos.

Pero una idea simple, que no por ser simple es menos valida, las cosas más simples son las más poderosas y fuertes. Hay un Di-s que creo al mundo y nos dio una Torá, es mensaje ya funciona hace 3700 años. Por eso yo le diría a un pibe “no lo descartes algo tan fuerte como eso, anda y probalo, tienes alma y sentimientos entonces lo vas a encontrar”. Se pueden intentar variantes, pero lo que es antinatural no tiene éxito, el judío esta donde tiene que estar en el judaísmo. La planta es planta, el animal es animal, y el judío es judío. Ahí logra su verdadera integridad y su plenitud.

No se logra en un instante, un edificio no se hace en un instante, pero proba, metete en el tema, te va a dar un montón, en especial en este mundo tan convulso vas a encontrar un camino en la vida, que es sano, lindo y profundo para vos y tu familia.

¡Una bendición a todos los que nos leen y escuchan y lo más importante Mashiaj Ya!

Fuente: Jabad.com

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