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Hatzad Hasheni: Teorías conspiratorias anti-judías sobre el coronavirus en un contexto histórico

Por Iton Gadol
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Por Dr. Manfred Gerstenfeld (BESA)*

RESUMEN: Varias teorías conspiratorias han surgido rápidamente en las que se vincula a judíos e Israel con la pandemia de coronavirus. Estas son nuevas mutaciones de algunas formas históricas de las teorías conspirativas antisemitas, incluyendo el “envenenamiento de gentiles” y la acusación de que los judíos desean controlar el mundo. Todas estas teorías están relacionadas a la teoría de conspiración antisemita más popular de todas, la mutación moderna del antiguo libelo de sangre en donde se afirma que Israel se comporta igual que los nazis y sus intenciones son las de utilizar los métodos nazis contra los palestinos. Imagen de portada: Quema de judíos durante la epidemia de la Peste Negra, 1349. Bruselas, Bibliothèque Royale de Belgique, imagen vía Wikipedia

El estallido de la pandemia del coronavirus (COVID-19) ha llevado a la rápida proliferación de una serie de teorías de conspiración antisemitas. Desafortunadamente, esto no debería sorprendernos, ya que la tendencia de culpar a los judíos por las desgracias e infortunios generalizados se remonta a muchos siglos atrás. Una de las primeras teorías conspirativas anti-judías registradas fue escrita por el historiador judío de la era romana Flavio Josefo. Este nos dice que, según Apión, un individuo griego helenizado quien odiaba a los judíos y vivía en Egipto, los judíos secuestraron a un griego, lo mantuvieron cautivo en el Templo de Jerusalén, lo sacrificaron y luego se lo comieron. Este relato fue el precursor del libelo de sangre, uno de los principales elementos en las teorías de conspiración antisemita.

Adelantémonos rápidamente hasta el día de hoy. Nathan Sharansky dijo recientemente: “Ellos culpan a los judíos [por el coronavirus], acusándonos de tratar de destruir la economía con el propósito de hacer dinero”. Este señaló que la reciente propaganda antisemita virulenta que culpa a los judíos por el brote de coronavirus se originó en Irán, Turquía y en otros países nada amigables con Israel y con los judíos. En Irán, los medios de comunicación controlados por el estado culpan a los “sionistas” por la epidemia y le advierten a la población que no utilicen la vacuna contra el coronavirus si esta es desarrollada por científicos israelíes (aunque este mensaje es algo inconsistente: el alto clérigo iraní Gran Ayatolá Nasser Makarem Shirazi ha dicho que es permisible utilizar una vacuna israelí si no existe ninguna otra alternativa o sustituto).

La Liga Anti-Difamación (ADL) cita la afirmación de los supremacistas blancos de que los judíos crearon el virus para aumentar su control sobre una ya diezmada población y obtener ganancias financieras, un mensaje que se está extendiendo en las plataformas principales tales como Twitter, YouTube, Instagram y Reddit. Algunos teóricos de la conspiración sugieren que el virus fue creado por los Estados Unidos e Israel con el fin de atacar a rivales políticos como China e Irán.

Un invitado en la televisión del estado turco dijo: “Los judíos y sionistas, han organizado y diseñado el nuevo coronavirus como arma biológica al igual que la gripe aviar ‘para diseñar al mundo, apoderarse de países y neutralizar a la población mundial’”, Los palestinos también están ocupados promoviendo teorías conspiratorias en un momento en que reciben apoyo israelí para poder combatir la pandemia. El 16 de marzo, el diario de la Autoridad Palestina Al-Hayat Al-Jadida publicó una caricatura del coronavirus en la forma de un gran tanque israelí que perseguía a un diminuto palestino cargando un bebé en sus brazos. El diario Al-Quds en Jerusalén Oriental escribió que el coronavirus es un arma biológica que los Estados Unidos e Israel decidieron desplegar contra China e Irán luego de no poder lastimarlos a través de medios convencionales. Continuando con este tema, el Líder Supremo iraní, el Ayatolá Ali Jamenei, dijo que la medicina estadounidense está siendo utilizada para propagar el virus y alega que el virus fue creado específicamente para atacar a Irán mediante el uso de datos genéticos iraníes obtenidos de alguna manera por Estados Unidos. También dice que Estados Unidos desea enviar médicos a Irán no para ayudar en la crisis, sino para presenciar los efectos del veneno que estos mismos produjeron.

El líder de un culto suizo y predicador laico Ivo Sasek, fundador del grupo suizo “Generación Orgánica Cristiana”, afirmó en el pasado que los conspiradores judíos se están preparando para reducir la población mundial a 500 millones a través del asesinato en masa de billones de personas. Durante la actual crisis, el grupo difundió un volante que afirma que el coronavirus es un arma biológica desatada en el mundo por el sobreviviente del Holocausto judío en los Estados Unidos George Soros.

El extremista austríaco de derecha Martin Sellner, miembro del grupo neofascista “Identitäre” y figura con miles de seguidores, difunde ideas similares de que la Fundación Open Society de Soros es responsable por la crisis del coronavirus. Esta noción tampoco está reservada a los marginales antisemitas europeos. La candidata republicana al Congreso de los Estados Unidos Joanne Wright, dijo que el virus está vinculado a Soros y a Bill Gates.

Las teorías de conspiración antisemitas tienen larga data e historia. La afirmación que los judíos tienen relación con la propagación de enfermedades es la segunda de las principales teorías de conspiración luego del libelo de sangre. Esta se remonta a la Edad Media, cuando los judíos fueron culpados de propagar plagas, incluyendo la Peste Negra del siglo XIV. En ese momento, los judíos fueron acusados ​​de haber envenenado los pozos de agua.

El tema del envenenamiento y la enfermedad recibió nueva vida por parte del Presidente palestino Mahmoud Abbas en una sesión plenaria del Parlamento Europeo en el año 2016, donde le dijo a la asamblea que un rabino le pidió al gobierno israelí que envenenase el agua potable palestina. Este recibió una gran ovación por parte de muchos parlamentarios europeos por pronunciar dicho discurso. El presidente del parlamento europeo para ese momento, el socialista alemán Martin Schulz, calificó el discurso de Abbas de “inspirador”. Dos días después, Abbas admitió que no existía tal rabino.

La organización Palestina Media Watch ha publicado una larga lista de mutaciones palestinas contemporáneas del antiguo libelo por envenenamiento. Estos incluyen la acusación que Israel propagó el SIDA dentro de la comunidad palestina utilizando mujeres promiscuas. Otras mutaciones de este patrón incluyen las afirmaciones que a los médicos se les ha pagado para propagar enfermedades entre los palestinos. Esto trae a colación a la Unión Soviética de Stalin, donde los médicos judíos fueron arrestados y acusados ​​de planear envenenar a Stalin y al liderazgo soviético.

La variante que los judíos e Israel quieren dominar el mundo es una tercera categoría principal en las teorías de conspiración antisemita. El documento principal que acusa a los judíos de conspirar para lograr este fin son Los Protocolos de los Sabios de Sión, una falsificación de la era zarista que ha sido reimpresa muchísimas veces y en gran cantidad durante décadas. Este es reeditado y difundido regularmente, tanto en el mundo musulmán como en Occidente. Hace unas semanas, la organización benéfica británica Oxfam eliminó dos ediciones de los Protocolos de su tienda en la red luego de una denuncia hecha por Mark Regev, embajador de Israel en el Reino Unido.

La variante principal del libelo de sangre mencionada anteriormente en el mundo cristiano se remonta a la ciudad de Norwich, Reino Unido, en el año de 1144. A lo largo de los siglos, esta ha vuelto a aparecer en toda Europa. La ciudad italiana de Trento en el siglo XV es un ejemplo infame.

Raphael israelí, en su libro Libelo de sangre y sus derivaciones: El azote del antisemitismo, dice: “Los cristianos introdujeron el libelo de sangre al mundo islámico. En los años de 1840, el cónsul francés en Damasco y algunos de los monjes afirmaron falsamente que un sacerdote cristiano en esa ciudad, el padre Thomas, fue asesinado por judíos que utilizaron su sangre. El libelo de sangre también fue promovido por los nazis. La publicación antisemita Der Stürmer dio a conocer una edición especial en 1934. La portada mostraba una ilustración de un chico alemán acostado sobre una mesa rodeado de judíos con largas barbas y orejeras. Estos le succionaban la sangre de su cuerpo utilizando largos tubos”.

Israel agregó sobre el tema del uso árabe al libelo de sangre: “Mustafá Tlas, quien fue Ministro de Defensa sirio desde los años 1972 hasta el 2004, le dio credibilidad al libelo de sangre escribiendo su disertación doctoral al respecto, como si fuese un hecho de la historia en lugar de una fabricación antisemita”. Israel ofrece muchos otros ejemplos sobre la utilización árabe al libelo de sangre.

Una versión posmoderna del libelo de sangre afirma que Israel asesina a palestinos con el propósito de reciclar sus órganos internos. El 17 de agosto, 2009 la sección cultural del mayor diario sueco, el diario socialdemócrata Aftonbladet, publicó un artículo escrito por Donald Boström titulado “Våra söner plundras på sina organ” (“A nuestros hijos le roban sus órganos”) en el que el autor afirmó el rumor de que las FDI asesinaban palestinos y le extraían sus órganos para realizar trasplantes en complicidad con las instituciones médicas israelíes.

El historiador Richard Landes lo dice tal cual: “Vemos un renacimiento de las teorías conspirativas. Las sociedades musulmanas son más prominentes en producir, circular y creer en estas. La teoría de conspiración más conocida es probablemente que los propios estadounidenses, o el Mossad, llevaron a cabo los ataques terroristas del 11-S y no los perpetradores yihadistas de Al-Qaeda. Esta creencia impregna a las élites en todo el mundo musulmán”.

Landes continuó diciendo: “Las teorías de conspiración esparcidas en el mundo musulmán van todas acompañadas por otro fenómeno sorprendente. En el pasado, los conspiradores culpaban a algún otro malévolo: los judíos, los leprosos, las brujas, los comunistas. Ahora nos topamos con creyentes en Occidente en las teorías conspirativas dirigidas hacia Occidente, por ejemplo, las del 11-S, en las que algunos creyentes confirman las paranoicas acusaciones de sus enemigos. El tema sonoro de la sirena en las teorías de conspiración posmodernas dice así: “‘Nosotros’ somos los culpables, ‘nuestro’ enemigo es inocente”.

Las teorías de conspiración sobre el coronavirus muestran que los judíos son una vez más aquellos en ser los primeros acusados. El virus finalmente desaparecerá, pero las teorías de conspiración antisemitas seguirán estando muy vigentes.

*El Dr. Manfred Gerstenfeld es investigador asociado sénior en el Centro BESA y ex-presidente del Comité Directivo del Centro de Asuntos Públicos de Jerusalén. Este se especializa en las relaciones Israel-Europa Occidental, el tema del antisemitismo y anti-sionismo y es autor del libro La guerra de un millón de cortes.

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