Inicio Hadassah Coronavirus | Entrevista a Jorge Diener: “La vacunación en Israel bajó la mortalidad a cifras inexistentes”

Coronavirus | Entrevista a Jorge Diener: “La vacunación en Israel bajó la mortalidad a cifras inexistentes”

Por Iton Gadol
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Agencia AJN.- En una entrevista con la Agencia AJN, el director ejecutivo de Hadassah International afirmó que en Israel “la pandemia está controlada, pero no hay que bajar la guardia”. Además, definió a las restricciones nocturnas como “una medida muy importante para prevenir las concentraciones masivas” y se refirió a la colaboración de la institución con la Argentina: “Vamos a seguir acompañando al país en los tiempos difíciles que está pasando”.

Agencia AJN.- El director ejecutivo de Hadassah International, Jorge Diener, afirmó que las autoridades sanitarias de Israel analizan la posibilidad de eliminar el uso del barbijo en los espacios públicos abiertos, aunque aclaró que la medida no sería extensiva a los lugares cerrados donde haya gente que aún no se vacunó contra el coronavirus.

En una entrevista con la Agencia de Noticias AJN, Diener indicó que la medida comenzaría a aplicarse después de las celebraciones por el Día de la Independencia y sería para las zonas verdes de bajos índices de contagio de COVID-19.

«No podemos decir que dejamos atrás la pandemia porque todavía la estamos luchando con un 35% de gente que no está vacunada, todavía nos queda un camino por recorrer», advirtió Diener.

A continuación los más importante de la entrevista a Jorge Diener:

-AJN: ¿Cómo describe la situación que se vive actualmente en Israel con el coronavirus?
-JD: Es una situación muy positiva en relación con el éxito de una campaña de vacunación, llegando ya prácticamente a un 65%, dos tercios de la población israelí vacunada, que junto a medidas que se tomaron en paralelo a la masiva campaña de vacunación llevaron a un descenso drástico de la cantidad de contagios, de la cantidad de enfermos y de la mortalidad, que ha bajado a cifras inexistentes. Realmente estamos hablando de una contención que se logró desde la vacunación y también todas las medidas que se tomaron en todos estos meses. Eso trae también como consecuencia una liberación, que sigue siendo gradual, de toda la actividad abierta en la sociedad, por supuesto todavía con distinto tipo de medidas preventivas. Pero hay una liberación que incluye tanto la actividad económica como la social, cultural, de ocio e inclusive la actividad educativa, donde ya se está hablando de un cambio más importante en los próximos días.

-AJN: A partir de la experiencia de Israel, ¿a qué edad se podría empezar a vacunar?
-JD: En Israel la vacuna que se utilizó hasta ahora es la de Pfizer y tanto en nuestro país como en otros lugares del mundo donde se está usando, se aplica para mayores de 16 años. En ese sentido en Israel ya se vacunó solamente a mayores de 16 años, y el porcentaje de la población de Israel que es mayor de 16 años es aproximadamente un 76%. Estamos hablando del 65% quedaría un 11% de la población general que es de esa edad que no se vacunó. En consecuencia faltaría vacunar mayormente un 24% que es menor de 16 años, que todavía no terminaron los ensayos clínicos de Pfizer para confirmar si se pueden vacunar. Estamos hablando que se espera que en las próximas semanas se apruebe el uso de la vacuna de Pfizer para adolescentes de 12 a 16 años, lo que ya va a representar un avance importante en la cantidad de vacunados que se van a agregar dentro de Israel al proceso de vacunación y más para fin de año si los resultados de los ensayos clínicos para el uso de Pfizer en menores se confirma también la vacunación masiva de todos los niños. De esta manera se llegaría a un porcentaje que podría llegar a un 80, 85 y 90%.

Jorge Diener

-AJN: ¿En qué medida ese porcentaje que no se vacunó puede llegar a afectar al resto de la población?
-JD: La preocupación existe, por eso es que todavía las medidas de distanciamiento, particularmente, y de uso de barbijos sigue siendo una medida importante que hay que seguir manteniendo. En realidad el riesgo sigue siendo alto, más de un 30% de la población que todavía no está vacunada es un número muy alto de gente que no está vacunada y el mecanismo que el virus funciona a partir de una mutación puede fortalecerse e inclusive una mutación en la vacuna, en teoría, no le puede dar respuesta. Por eso también toda la circulación de gente entrando y saliendo del país ha sido muy restringida hasta ahora, todavía sigue siendo restringida y solamente a través de un sistema de aprobación se puede entrar al país, la gente puede viajar. Ya se ha abierto bastante más esa aprobación pero el espacio aéreo no está abierto libremente justamente para evitar las mutaciones del virus que uno no pueda controlar. El escenario temido es de una mutación de la vacuna que casi tenemos todos, que estamos prácticamente un porcentaje de la población vacunada, ya que la vacuna no serviría y nos haría volver a cero. El riesgo de que eso pase es bajo, pero hay que mantener las medidas para que no nos sorprenda una mutación que todavía no conocemos.

-AJN: ¿Existe alguna posibilidad de que, por ejemplo, se deje de usar el barbijo?
-JD: El barbijo hoy en día se está usando en espacios cerrados, en lugares donde hay gente que no está vacunada. No es necesario usarlo cuando toda la gente que está en un espacio cerrado, cuando se está dentro del límite permitido, depende de la categoría del espacio. Si están todos vacunados no necesitan usar el barbijo pero si hay gente no vacunada sí. Pero todavía si se sigue existiendo la medida del uso del barbijo en el espacio abierto. El Ministerio de Salud de Israel ya recomendó que en los próximos días, probablemente hasta después de Iom Haatzmaut, el Día de la Independencia, que es un día que la gente se junta mucho a festejar, a hacer asados en los parques, festejos muy masivos, evitar esas reuniones porque se cree que es todavía mejor mantener las medidas. Después de eso es posible que se quite la necesidad de usar barbijos en espacios públicos abiertos, no en el espacio cerrado donde hay gente que no está vacunada, lo que se llama aquí en Israel espacios violetas. En espacios verdes si se puede quitar el barbijo, como en un restaurante, en el espacio cerrado de un restaurante o en un bar, donde solamente pueden estar los que están vacunados.

-AJN: ¿Qué efecto tuvo en Israel el tema del pasaporte verde? ¿Cómo reaccionó la gente?
-JD: El efecto que tiene realmente cuando uno mira el número de gente vacunada es positivo, en el sentido de estimular principalmente a la gente joven que tenía menos preocupación de contagiarse ya que las estadísticas siempre dieron que el porcentaje de entre 20 y más de 30 años que se contagiaban si era alto pero que se enfermaban era relativamente bajo comparado con gente mayor. Y en ese sentido el tema del pasaporte que da acceso, y sigue dando acceso a un nivel de actividad fue un estimulo importante para que la gente joven finalmente fuera a vacunarse. Eso se ve en los números de las estadísticas de vacunación de las últimas semanas donde hubo un crecimiento grande de este grupo demográfico. Además, el pasaporte verde permite un control permanente de la pandemia al crear espacios no solamente de pasaporte verde, sino de espacios verdes donde la gente prácticamente vuelve a la misma normalidad de antes de la pandemia, llevando una actividad normal, conversando con la gente sin tener que mantener ni la distancia física ni el uso de barbijo.

-AJN: ¿Se puede decir que Israel dejó atrás la pandemia? Me puede decir los tres hechos importantes provocó el coronavirus en Israel.
-JD: Primero no podemos decir que dejamos atrás la pandemia porque todavía la estamos luchando con un 35% de gente que no está vacunada, todavía nos queda un camino por recorrer, y hasta que uno no llega a la inmunidad de rebaño el virus sigue dando vuelta con fuerza y con ganas de seguir reproduciéndose para poder sobrevivir. En ese sentido la pandemia está controlada, la pandemia está en cierta forma en retroceso a nivel colectivo pero no hay que bajar la guardia. Podemos decir que el virus sigue con nosotros, en algún momento se convertirá en un virus que no es una pandemia sino uno de los virus que nos acompaña, como uno de los virus que nos hace tener un poco de fiebre y sentirnos mal durante unos días en tiempos normales. Por ahora no es el caso, sigue habiendo mutaciones. Israel es un país aislado, donde todavía la pandemia es muy fuerte, no se lo tengo que recordar justamente a un medio argentino, y en ese sentido no podemos decir que la pandemia esté atrás, estamos en una buena evolución para en Israel para poder dejar atrás. Eso me lleva a uno de los tres puntos de lo que podemos aprender o tomar como resultado de la pandemia. Primero entender que un país no existe en el limbo, los países existen en un mundo globalizado, en un mundo interconectado, donde Israel al lograr ganar la pandemia, que es lo que estamos logrando, nos genera por un lado también una responsabilidad de poder compartir con el resto del mundo como se tiene que hacerlo. Este es un momento de solidaridad, lo que es el aprendizaje porque países solos no resuelven esta crisis. Es un momento de entender que importante es poder colaborar, algo que nosotros, desde el lugar donde yo estoy, desde Hadassah es parte de nuestra filosofía, es parte de nuestra misión poder llevar y colaborar con el mundo para compartir esta experiencia de éxito en la pandemia y de poder ayudar, y en eso realmente Argentina y Hadassah Israel es un ejemplo de cómo estamos colaborando por mucho tiempo. Vamos a seguir intensificando esta colaboración y acompañando a la Argentina en los tiempos difíciles que está pasando y todavía puede pasar. El segundo y conectado con esto es uno de los aprendizajes de la pandemia es que en un mundo que estuvo basado en la competencia de ver quién gana -lo comparo con los reality show, los programas para ver quién es el que gana- todos tienen que salir y uno gana. Ese es el mundo basado en una cosa más egoísta de la competencia, por eso, uno de los aprendizajes de la pandemia es que el gen altruista es el que puede salvar a la humanidad. Este virus nos enseñó un poco a eso, el andar con barbijo que tuvimos y todavía tenemos que usar no para prevenir para nosotros individualmente sino para evitar contagiar a otro. En ese sentido que todos tengamos que hacer algo que implique cuidar a la gente alrededor nuestro creo que es una lección que espero que todos sigamos usando para otros momentos de la vida. Lo tercero es que sin duda hay un cambio social y cultural que va a ser el resultado de la experiencia de este año, que van a ser dos años en muchos lugares del mundo en el cual la vida, la normalidad no va a ser como la normalidad anterior tanto en temas que tienen que ver con los espacios de trabajo, la actividad económica, la importancia que se le da a muchas cosas. Hay toda una profundidad de desarrollo personal, el tema del confinamiento que le provocó a mucha gente, uno ve el crecimiento de cursos online que la gente quiere aprender algo nuevo, la cantidad de gente que elige desarrollar actividades que antes no desarrollaba, y creo que en ese sentido también hay una nueva dinámica en las relaciones sociales. Creo, finalmente, que hay un desafío mundial en Israel y en el mundo que va a implicar que muchas cosas sigan siendo lo mismo, que se vuelva a la normalidad, pero por otro lado van a ser más diferentes y si seguimos siendo más solidarios y altruistas va a ser para mejor.

-AJN: Por último ¿Cuál es la situación en Hadassah?
-JD: En Hadassah ya desmantelamos varias de las salas, ahora quedamos con una sala de pacientes normales y una sala de pacientes graves, pero bajaron prácticamente a un 15% en lo que teníamos en el pico de principios de año, no tan lejos, el pico del tercer confinamiento y que es demostrativo de lo que está pasando en el país. La mayoría de los pacientes graves que todavía están en Hadassah, son pacientes graves que están desde hace semanas, hay muy pocos pacientes graves nuevos, realmente la situación en ese sentido ha mejorado y realmente en este momento en relación con la pandemia nosotros vemos nuestro rol más en lo que es cómo podemos salir a ayudar al mundo y es en lo que estamos focalizados para poder trasmitir toda esta experiencia en salvar vidas en otros lugares donde todavía realmente la situación del coronavirus es dramática.

-AJN: En la Argentina se planteó cierto debate por las restricciones a la nocturnidad, ¿qué efecto tuvo en Israel esta medida?
-JD: Básicamente las restricciones nocturnas tienen que ver con restringir la posibilidad de que la gente pueda reunirse en concentraciones masivas, porque tiene que ver en general con una actividad de ocio, la gente sale, se encuentra y hacer esta restricción es una medida muy importante prevenir las concentraciones. Se sabe que el contagio, que la dinámica de la pandemia no está basada en miles de contactos de uno a uno sino en una cantidad limitada de concentraciones masivas de gente de donde salieron mucha gente contagiada que contagió a otra gente. Entonces evitar todas las posibilidades de concentraciones masivas cuando hay un nivel de contagio alto es muy importante, y realmente la noche es uno de los momentos del día donde eso es más posible.

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