Natan Kilinsky nació en marzo de 2001 en Brasil. En 2019, junto con su hermano Ben, tomó la valiente decisión de inmigrar a Israel — para alistarse y servir.
Ambos hermanos se enlistaron como combatientes en la Brigada Nahal, lejos de su hogar, de su familia y de su idioma — pero cerca de sus valores.
Cuando estalló la guerra “Espadas de Hierro”, poco tiempo después de completar su servicio obligatorio, Natan no dudó. Regresó al servicio de Reserva y entró en combate en Gaza.
Aproximadamente dos meses después del inicio de los combates, durante una misión operativa en Jabalia, se activó un artefacto explosivo dentro de un edificio. La explosión fue devastadora.
Más de diez soldados resultaron heridos en el incidente. El comandante de Natan, el mayor Shay Shamiriz (z”l), y el oficial de comunicaciones capitán (res.) Shaul Gringlick (z”l) murieron.
El propio Natan resultó gravemente herido por metralla en las piernas, la espalda, el abdomen y el sistema nervioso.
A pesar de la gravedad de sus heridas, permaneció consciente.
A pesar del dolor — respondió.
Natan abrió fuego contra los terroristas hasta que llegó la fuerza de rescate.
Fue evacuado en helicóptero al Hospital Beilinson, donde lo esperaban su hermano, su pareja y su padre. Allí, entre quirófanos y cuidados intensivos, luchó por su vida.
Después de aproximadamente dos meses de hospitalización intensiva, comenzó un largo y complejo proceso de rehabilitación.
Pero para Natan, como soldado solitario, el desafío era doble. Sin familiares cercanos a su lado, tuvo que manejar todo solo: la burocracia, los tratamientos médicos, las compras, la limpieza, la vida diaria — todo mientras enfrentaba una lesión grave.
Su padre logró venir a ayudar durante un mes, y su madre solo por dos semanas — y luego volvió a quedarse solo.
Y aun así, Natan no se rindió.
“Fue muy difícil”, comparte.
“Recuperarse como un Veterano herido de Tzahal que además es soldado solitario, sin familia cercana — es un gran desafío.
Todo recae sobre vos.
Pero estoy agradecido por cada día.
Si logré llegar hasta la puerta — eso ya es un paso más.”
Solo más tarde surgió otro detalle estremecedor: en un incidente separado, su hermano Ben — que combatía en la misma unidad — neutralizó a un terrorista que abrió fuego contra el batallón. Solo después se entendió: ese terrorista se dirigía a atacar a Natan. Sin saberlo, un hermano salvó la vida de su hermano.
Hoy, Natan Kilinsky es miembro de Beit Halojem Tel Aviv. Participa en el programa Warriors to Hi-Tech, continúa con su rehabilitación física y emocional, y construye un nuevo futuro — paso a paso, con determinación y fe.
A pesar del dolor, la pérdida y la soledad, Natan elige la vida.
Elige pertenecer.
Elige seguir adelante — dentro de una comunidad que entiende, apoya y no deja a nadie atrás.

