Itongadol/Agencia AJN.- Israel volvió a destacarse en el campo de la innovación médica con el desarrollo de una tecnología que permite reemplazar la válvula mitral del corazón mediante un catéter, sin necesidad de abrir el tórax ni realizar una cirugía a corazón abierto.
La tecnología fue desarrollada por la empresa israelí Innovalve, surgida del Centro Médico Sheba, y busca resolver uno de los desafíos más complejos de la cardiología moderna: el reemplazo de la válvula mitral en pacientes que no pueden someterse a una intervención quirúrgica tradicional debido a su edad o condición médica.
La válvula mitral se encuentra entre la aurícula y el ventrículo izquierdo del corazón y es responsable de garantizar que la sangre circule en una sola dirección. Cuando no cierra correctamente, parte de la sangre regresa hacia atrás, lo que puede provocar falta de aire, fatiga e incluso insuficiencia cardíaca.

Aunque el reemplazo por catéter ya se convirtió en una práctica habitual para la válvula aórtica, la válvula mitral presenta mayores dificultades debido a su compleja anatomía y a la necesidad de fijar el implante de forma segura sin interferir con el flujo sanguíneo.
“Nuestra tecnología permite llegar a esta ubicación tan difícil del corazón y, además, anclar la válvula de forma segura mientras el corazón sigue latiendo”, explicó el profesor Ehud Raanani, director del Centro del Corazón, Tórax y Vasos Sanguíneos del Centro Médico Sheba.
Innovalve fue fundada a partir del trabajo clínico de Raanani y del doctor Boris Orlov, responsable de la Unidad de Cirugía de la Válvula Mitral de Sheba. La compañía se desarrolló dentro de ARC, el brazo de innovación del hospital, lo que permitió una estrecha colaboración entre médicos, ingenieros y pacientes durante todo el proceso de investigación.
Según Raanani, el desarrollo enfrentó numerosos desafíos y requirió múltiples modificaciones antes de alcanzar un diseño estable y funcional.
El sistema consiste en una válvula artificial que se introduce a través de una vena en la ingle y se transporta hasta el corazón mediante un catéter. Una vez en posición, seis brazos especiales se despliegan debajo de la válvula natural del paciente y se fijan mediante un mecanismo que envuelve los tejidos existentes para mantener el implante en su lugar.
Este método permite utilizar una válvula relativamente pequeña y reduce significativamente el riesgo de obstruir el flujo sanguíneo, uno de los principales obstáculos para el reemplazo mitral por catéter.
La tecnología ya comenzó a ser probada en seres humanos. En los primeros estudios clínicos realizados en Estados Unidos y otros países, el sistema fue implantado en decenas de pacientes y mostró una elevada tasa de éxito técnico, además de una reducción significativa de la insuficiencia mitral.
Actualmente, la multinacional estadounidense Edwards Lifesciences continúa llevando adelante ensayos multicéntricos en pacientes con insuficiencia mitral severa que presentan alto riesgo quirúrgico.
Aunque el dispositivo todavía no cuenta con aprobación para uso comercial masivo, ya recibió un fuerte respaldo de la industria médica internacional.
Edwards Lifesciences había invertido en Innovalve en 2017 y, en octubre de 2024, completó la adquisición de la compañía israelí. La operación implicó un desembolso de aproximadamente 300 millones de dólares en efectivo por las acciones restantes, mientras que informes financieros posteriores valoraron la transacción total en unos 381 millones de dólares.
Para Edwards, la tecnología de Innovalve podría convertirse en una de las principales herramientas de la próxima generación de tratamientos para enfermedades de la válvula mitral.
Si los próximos ensayos clínicos confirman los resultados obtenidos hasta ahora, la válvula desarrollada en los pasillos del Centro Médico Sheba podría ofrecer en el futuro una alternativa menos invasiva para miles de pacientes que hoy no pueden acceder a una cirugía cardíaca convencional.
Fuente: Ynet

