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Investigadores de la Universidad Ben-Gurión descubren células que podrían retrasar el envejecimiento y prolongar la longevidad

Por M S
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Itongadol/Agencia AJN.- El profesor israelí Alon Monsonego, de la Universidad Ben-Gurión del Négev, afirmó que descubrió un tipo de células del sistema inmunológico que podrían guardar el secreto para prolongar la longevidad.

“El sistema inmunológico se deteriora con el tiempo, y ese proceso puede dictar el ritmo del envejecimiento”, expresó Monsonego, de 61 años, en diálogo con el medio de comunicación hebreo The Times of Israel.

Monsonego, del Departamento Shraga Segal de Microbiología, Inmunología y Genética de la Facultad de Ciencias de la Salud de Ben-Gurión del Négev, que también está afiliado a la Escuela de Ciencias del Cerebro y Cognición, dirige el laboratorio de Neuroinmunología de la universidad.

El investigador israelí explicó que, a medida que las personas envejecen, las células senescentes —es decir, células que ya no pueden dividirse y que generan inflamación— se acumulan, causando daño a los tejidos y enfermedades.

Sin embargo, el equipo de Monsonego descubrió que ciertos linfocitos, o glóbulos blancos, conocidos como células T helper citotóxicas, pueden identificar y destruir células infectadas o cancerosas dentro del cuerpo.

El equipo de investigación no se dio cuenta de las cualidades únicas de estas células T helper hasta que un estudio japonés mostró que los sistemas inmunológicos de los supercentenarios —personas que viven más de 100 años— estaban llenos de estas células.

“Descubrimos que estas células T helper citotóxicas pueden ser muy efectivas para reducir la carga de células senescentes, permitiendo que los tejidos se regeneren y se recuperen”, destacó Monsonego.

Estos hallazgos fueron publicados recientemente en la prestigiosa revista científica Nature Aging, en un artículo liderado por el investigador del laboratorio de Monsonego, el Dr. Yehezkel Eliyahu, en colaboración con la profesora Esti Yeger-Lotem de Ben-Gurión y el profesor Valery Krizhanovsky del Instituto Weizmann de Ciencia.

Con respecto al futuro, el director del laboratorio de Neuroinmunología de la Universidad Ben-Gurión del Négev,  remarcó que esperan que la investigación ‘‘conduzca a herramientas de diagnóstico y luego a tratamientos terapéuticos para monitorear y mejorar el envejecimiento saludable’’.

“Hace unos cinco años comenzamos a estudiar las diferencias entre los linfocitos de ratones jóvenes y viejos. Sabemos que con la edad se genera más inflamación y el sistema inmunológico se vuelve menos capaz. Teníamos curiosidad por saber por qué”, agregó Monsonego.

El investigador subrayó que hoy en día los científicos hablan menos de la esperanza de vida —cuánto tiempo vivirá alguien— y se enfocan más en la esperanza de salud, es decir, cuánto tiempo una persona permanece saludable.

A su vez, el científico israelí señaló que las enfermedades relacionadas con la edad, como el cáncer, la diabetes y las enfermedades cardíacas, en ocasiones comienzan en la cuarta década de vida.

“Cuando se habla de ‘envejecimiento’, la gente piensa en los setenta, pero en realidad comienza mucho antes. Si quieres preservar la esperanza de salud, debes empezar temprano”, argumentó.

Prof. Alon Monsonego, director del Laboratorio de Neuroinmunología de la Universidad Ben-Gurión del Negev.

En la misma línea, aseveró que “no basta con vivir hasta los 90 con cinco enfermedades diferentes. Necesitamos pensar en vivir saludable, no solo en vivir mucho”.

Trabajos anteriores de Monsonego, publicados hace cinco años, ayudaron a definir lo que él llamó un “mapa” sobre cómo cambian los linfocitos con la edad.

“Nadie lo había hecho antes. Fuimos pioneros en identificar, con detalle, los cambios dinámicos de las células T helper citotóxicas en ratones envejecidos. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de la sorprendente y significativa acumulación de estas células”, añadió.

En el último experimento, el equipo generó ratones genéticamente modificados que no tenían estas células T helper citotóxicas y los comparó con ratones que sí las tenían. Monsonego aseveró que “sin estas células, los ratones vivían menos tiempo”,

Cuando los investigadores identificaron estas células por primera vez, pensaron que había algún error.

“Me sorprendió, porque solía pensar que si algo aparece tarde en la vida, probablemente significa que algo anda mal”, reconoció el profesor.

Monsonego afirmó que ahora está intentando estudiar el sistema inmunológico de supercentenarios que viven en las llamadas Zonas Azules, áreas del mundo donde la población tiene una expectativa de vida mucho más alta que el promedio global, ya que “nuestro estudio sugiere que el sistema inmunológico de personas mayores saludables puede tener propiedades que antes desconocíamos”.

Para estos supercentenarios, no se trata únicamente de “genes extremadamente buenos. Para la mayoría de nosotros, depende de cómo vivimos. Aumentar la longevidad significa ser conscientes de que hay que trabajar en ello’’.

El científico hizo hincapié en la importancia de ‘‘tener una buena alimentación y hacer ejercicio. Las personas deben cambiar su estilo de vida con suficiente antelación, antes de desarrollar enfermedades crónicas. La medicina por sí sola no hace magia”.

Por su parte, la profesora de neurociencia en la Escuela de Neurobiología, Bioquímica y Biofísica de la Universidad de Tel Aviv, Asya Rolls, que no participó en el estudio, aseguró a The Times of Israel que la investigación de Monsonego sobre estas células T helper sugiere que “el envejecimiento podría ser más controlable de lo que pensábamos”.

“Fortalecer este mecanismo inmunológico natural podría eventualmente abrir nuevas formas de ralentizar el deterioro relacionado con la edad y mantener los tejidos más saludables por más tiempo”, expresó Rolls.

Monsonego recalcó que su laboratorio continúa investigando cómo estas células pueden retrasar las enfermedades relacionadas con la edad, concluyendo que el objetivo es ‘‘desarrollar una herramienta de diagnóstico que pueda identificar los cambios en las células T helper y, por supuesto, luego seguir con estrategias terapéuticas”.

Fuente: VIN news.

Autor: Yehuda Dov

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