Itongadol/Agencia AJN.- Carlos Rivolo, titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 2 y expresidente de la Asociación de Fiscales y Funcionarios del Ministerio Público Fiscal de la Nación, alertó en diálogo con la Agencia AJN sobre los peligros de los discursos de odio.
– Empecemos a prestarle atención a lo que se denomina «el discurso del odio». De cualquier tipo de religión, política, actividad en la cual notemos que hay una persona que para imponer su idea, impone odio. Porque necesariamente detrás de esa persona hay otras que la escuchan, hoy se multiplica su discurso a través de las redes (sociales) y eso encuentra «lobos solitarios», «hombres grises»… Encuentra comunidades predispuestas porque no tienen elementos culturales suficientes como para tamizar qué es verdad y qué no, y se les ocurre ejercer un acto de violencia… Lo hemos padecido en la República Argentina. No solamente en este caso muy puntual con la comunidad judía, con todos los actos de antisemitismo, donde creemos que tenemos un «control de daños», ha habido un atentado contra una Vicepresidente, no importa cómo piense o deje de pensar… El día que (el presidente Javier) Milei asumió, una persona que está condenada -hoy ya no lo recordamos- le tiró un botellazo… Entonces, hay una pérdida de esa representación de la autoridad que, detrás del discurso del odio, se va construyendo y genera todo este tipo de cuestiones. Si no nos empezamos a dar cuenta de esto, las cosas van a empezar a ser binarias, las cosas van a empezar a ser norte o sur, ni siquiera va a haber una oportunidad de este u oeste. En términos de decir “o pensás de una manera o pensás de la otra”, cuando en el medio hay una cantidad de matices que hacen que cualquier tema sea debatible… Pareciera que esto empieza a cercenarse, que esto empieza a encontrar fronteras, y que quien grita más fuerte, quien insulta más fuerte, quien hace una discriminación contra el otro por un tema religioso, físico, de color de piel, de nacionalidad, tuviera mucha más fuerza que un discurso mucho más trabajado, que convenza por la idea y no por los extremos.

– Que la Justicia acompañe convencida estos procesos es la garantía para que una persona pueda caminar con kipá por la calle…
– Obvio que tiene que ser así, aunque eso seguramente no vaya a ocurrir y seguramente tengamos más actos de antisemitismo, y también a alguien que frente a una persona que camina con un turbante, se pare y lo insulte… Vamos a detenernos un minuto en la Argentina, en este país en el que estas cosas no existían y ahora (sí), básicamente por una cuestión vinculada a un antisemitismo que se despierta de una manera completamente absurda: sí, me parece que la Justicia es la garantía para eso. No podemos discutir el Holocausto. No podemos discutir el 7 de Octubre tampoco. El punto es: hay que ponerle a ese discurso racionalidad. ¿Desde dónde? Desde la palabra. Hay que convencer con la palabra. Cuando esto no funciona, sí, es increíble que tenga que funcionar el sistema penal, diciendo: “usted está discriminando; por lo cual, debe ser penalizado”.
– El mundo está prendido fuego y en la Argentina los hechos son particularmente distintos porque hay una matriz de trabajo y una generación de fiscales que administra que esto no termine como Francia, por ejemplo…
– Es lo que se intenta… La Asociación es la voz política de los fiscales; entonces, en este sentido, adoptamos una política extremadamente clara de que no admitimos ningún tipo de discriminación y no admitimos el antisemitismo. La Procuración General de la Nación coincide con este punto… Como no estamos manchados, imbuidos de intereses que no son los que tienen que ver con otro tipo de sistema, sino que vamos por el sistema judicial, tal vez pecamos de muy puristas, pero decimos: la solución pasa por ubicar y reubicar permanentemente a aquella persona que cruza esta línea y se coloca del lado del antisemitismo. Hay un lugar de no retorno desde ese lugar que, obviamente, hay que penalizar ya, para no llegar a ningún tipo de historia antigua que nos vuelva a colocar en aquel lugar… No hay margen… Por ejemplo, lo que está pasando con la pornografía infantil: no hay margen en la Argentina… Encontrás un mínimo caso de pornografía infantil, aun en términos de tenencia de material, y esa persona es sancionada. Cuando pasaste a la acción, te penalizo… Entonces, si bien la comunidad (judía) puede detenerse fuertemente en lo que tiene que ver con el antisemitismo y está muy bien, y nos hacemos carne, por ahí avanzamos un poquito más en la evolución y decimos: “Che, ojo con el discurso del odio, que es abarcativo de todo: que no ingrese».

