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Coronavirus: Cómo enfrenta la comunidad judía argentina los efectos de la pandemia

Por Iton Gadol
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Itongadol/Agencia AJN.- Las instituciones de la comunidad judía argentina apelaron a distintos planes sociales para hacer frente a los efectos de la pandemia. Tanto sinagogas como instituciones sociales y socio-deportivas optaron por la comunicación virtual para transmitir sus actividades. Importante campaña para asistir a la red escolar judía, una de las más importantes del mundo.

AMIA

Itongadol/AJN.- La Argentina inició la cuarentena en marzo cuando se conocían los primeros efectos del COVID-19 y desde entonces las instituciones de la comunidad judía, sean sociales, políticas y educativas se mantuvieron cerradas, salvo algunas excepciones, de acuerdo a las disposiciones dictadas por las autoridades sanitarias.

En su último parte, el ministerio de Salud argentino informó que desde el inicio de la pandemia se registraron más de 196 mil casos de coronavirus, con un total de 3.596 fallecidos y más de 86 mil personas recuperadas.

La AMIA, que es la mutual judía de la Argentina y una de las instituciones centrales de la comunidad, tuvo que reforzar su programa de asistencia social, ya que desde el comienzo de la pandemia los pedidos de asistencia social se incrementaron más de 1000 por ciento.

Además, la entidad, que fue blanco de un atentado terrorista en 1994 con un saldo de 85 muertos y cientos de heridos, también se sumó a la campaña “Seamos uno”, que junto a Caritas, la organización social de la Iglesia Católica, y el Consejo de Pastores, entre otras organizaciones busca llevar ayuda a los sectores más afectados por la crisis generada por la pandamia.

El programa incluye a organizaciones religiosas, sociales y empresarias argentinas que en coordinación con el Estado, aspira a cubrir las necesidades de 4 millones de argentinos con el armado de 1 millón de cajas con productos alimenticios y de higiene.

En tanto, la Fundación Tzedaká lanzó el Programa de Asistencia Guesher, orientados a miembros de la comunidad que producto de la cuarentena no están pudiendo afrontar sus necesidades de alimentación, vivienda y salud.

El presidente de la Fundación, Miguel Kiguel, explicó en una entrevista con la Agencia de Noticias AJN, que “desde el comienzo de la cuarentena obligatoria venimos trabajando muchísimo porque las necesidades de la gente que ya estábamos atendiendo crecieron de manera importante”.

“Hubo que armar dispositivos de todo tipo para resolver, y se hizo. Pero en forma paralela empezaron a llegar pedidos de ayuda de personas que no tienen el perfil tradicional de beneficiario. Cuentapropistas, profesionales, gente que se arregla con sus ingresos pero que de un día al otro dejó de tener esos ingresos. Primero recurrieron a sus ahorros, pero luego empezaron a recurrir a los servicios sociales comunitarios en busca de ayuda”, explicó.

Tzedaká comenzó a otorgar un subsidio de hasta 15.000 pesos mensuales durante 3 meses. “La Fundación tiene mucha experiencia en eso trabajando con lo que fue la nueva pobreza en el 2001 (una de las peores crisis que sufrió la Argentina), personas que hasta antes de la crisis participaban en escuelas, templos y clubes incluso donaban a organizaciones y de golpe se encontraron en situación de pedir ayuda”, indicó Kiguel.

En otra acción conjunta, y gracias a la creación de un Fondo de Ayuda Extraordinaria dispuesto por el Hogar LeDor VaDor, una residencia para adultos mayores de la comunidad judía, la Red de Protección Social Comunitaria conformada por AMIA, la Fundación Tzedaká y la Fundación Jabad Lubavitch, lanzaron el mes pasado “Itjá- Contigo”, un programa de asistencia para mayores de 75 años que se encuentran en situación de vulnerabilidad. La cobertura del programa alcanza a aquellas personas que no se encuentran registradas como beneficiarias del sistema de protección social de las tres instituciones, o que, de modo justificado, necesiten un incremento temporal de la ayuda recibida.

El acuerdo tendrá una vigencia de seis meses. Al vencimiento del plazo acordado, el Hogar LeDor VaDor podrá evaluar, en función de la situación de excepción registrada, y los recursos disponibles, la renovación de los términos del convenio.

A todo esto, la AMIA y la Federación de Escuelas Judías Argentinas (FEJA) convocaron a la sociedad a colaborar en una campaña para ayudar al sostenimiento de los colegios de la Red Escolar Judía.

La Red Escolar Judía nuclea a más de 24.000 alumnos y garantiza un espacio de formación y excelencia, dentro de la amplia diversidad ideológica y religiosa que distingue a la comunidad judía de la Argentina. Hoy la Red está recibiendo el fuerte impacto que la crisis económica causada por la pandemia provocó en el sector educativo de la comunidad.


Centro Hebreo Ioná

Por eso, bajo el lema “Solo la educación garantiza la continuidad”, desde el martes 4 de agosto, a las 11, hasta el miércoles 5 de agosto, a las 23, se recibirán aportes “para que todos los chicos puedan seguir accediendo a la educación judía”.


Escuela Scholem Aleijem

Desde el 19 de marzo, cuando se decretó el aislamiento obligatorio, y se cerraron los establecimientos educativos, el retraso en la cobranza de aranceles fue en aumento. En muchas escuelas, la mora en el abono de las cuotas llegó hasta el 60%, situación que ocasiona que los establecimientos no puedan enfrentar sus obligaciones habituales.

El presidente de AMIA, Ariel Eichbaum, y el presidente de FEJA, Adrián Pérez, coincidieron en señalar que la crisis que atraviesan los establecimientos educativos supera incluso, en muchos casos, las dificultades que se presentaron en la crisis del año 2001. Ambos alertaron que la deserción escolar comienza a ser tema de gran preocupación, especialmente en el nivel inicial, primordial para garantizar la continuidad comunitaria en todo el país.

Por su parte, la DAIA que es la representación política de la comunidad judía argentina mantiene intensos contacto con las autoridades nacionales para avanzar en los protocolos que se establecerán para la nueva normalidad a partir de la reapertura de distintas actividades.

Otra institución que viene realizando grandes esfuerzos es el Keren Hayesod. El director de CUJA y representante de Keren Hayesod en Argentina, Paul Rozenberg, anunció una importante ayuda económica destinada a las instituciones de la red escolar judía para hacer frente a las consecuencias del coronavirus. “Nosotros desde el comienzo de la pandemia entendimos que las escuelas de la red escolar iban a ser muy afectadas por esta situación y nos pusimos en campaña por el entendimiento de que las escuelas en general en toda Latinoamérica van a pasar por un momento difícil. En ese sentido, Keren Hayesod hace muchos años viene apoyando a la red escolar judía en Argentina y CUJA, que directamente recauda para eso, se puso en campaña para trabajar fuerte y poder traer este dinero con la mayor brevedad posible entendiendo la realidad de las escuelas y las complicaciones que están teniendo”, afirmó a la Agencia AJN.

Por otro lado, las autoridades de la ciudad de Buenos Aires, capital del país, habilitaron las reuniones religiosas hasta un máximo de diez personas, en un intento por descomprimir el clima social generado por más 130 días de cuarentena.

No obstante, la alta tasa de contagio y la tendencia alcista de fallecimientos llevó a los principales rabinos de la ciudad a mostrarse cautelosos y ratificaron la continuidad de las las ceremonias en streaming y online.

En declaraciones a la Agencia de Noticias AJN, el rabino Alejandro Avruj, también líder religioso de la Comunidad Amijai, afirmó: “Entendemos que la política de apertura de la cuarentena obedece a razones de emergencia económica y también al hartazgo social por el encierro, pero de ninguna manera responden al haber contenido el virus, todo lo contrario”.


Templo Libertad

“Estamos en el peor momento del invierno, en los días de mayor frío, estamos con la mayor tasa de mortalidad por el virus y con los mayores niveles de contagio. En este momento hay pocas familias que no tengan un amigo, un conocido o un familiar internado o que haya dado positivo de COVID por lo que incentivar a cualquier encuentro masivo, me refiero a las Altas Fiestas (Año Nuevo y Día del Perdón) que tenemos en siete semanas me parece cuanto menos irresponsable”, agregó el religioso, que mantuvo la comunicación virtual para transmitir las actividades.

Por su parte, el Gran Rabino de la Comunidad Sefardí de Buenos Aires y presidente de Menora, Isaac Sacca, también se mostró cauteloso ante la disposición de las autoridades y frente al avance de la pandemia. “Nuestra recomendación en carácter de religiosos es que (la apertura de actividades) sea utilizada con mucha precaución porque todavía la pandemia sigue y nuestro mandamiento, el principal, es cuidar la salud y la vida”, dijo.


Embajadora Galit Ronen en Ezeiza

En medio de esta crisis sanitaria y económica, se prevé para el año que viene una masiva ola de aliá (emigración a Israel). Algunos dirigentes de la comunidad judía comparan la crisis actual con la ocurrida en 2001. Durante el 2002, emigraron a Israel 6500 argentinos que buscaban escapar de las consecuencias económicas. Muchos creen que después de la pandemia, ocurrirá algo similar.

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