492
Itongadol.- Noviembre y diciembre son, sin dudas, meses intensos en la Escuela Maimónides. Es el momento en el que se sintetiza e integra el recorrido realizado y se evalúan los aprendizajes. Para alumnos, familias, docentes y directivos suele ser una etapa de tensión. Sin embargo, es mucho lo que puede hacerse para fortalecer los aprendizajes, aún en el trajín de fin de año.
Aún a fin de año, la evaluación es una instancia de aprendizaje. Es tiempo de cierre e integración. Es momento de relacionar lo aprendido y poner en juego la comprensión.
Es importante entender que el desempeño que el alumno hace en una prueba es para sí mismo, le sirve para darse cuenta de lo que ha logrado y lo que aún le falta aprender.
Uno de los criterios que ayudan a definir prioridades al repasar es identificar los contenidos sobre los cuales se construyen los siguientes aprendizajes, es decir, aquellos necesarios como andamiaje para seguir avanzando.
Cuando es posible, el trabajo en conjunto entre las familias y la escuela es una gran ventaja para los chicos. Si se logran construir vínculos de confianza, y la familia comprende que las intervenciones de la escuela son pensadas en beneficio de los niños, los padres se convierten en grandes aliados. Pueden ayudar a organizar tiempos de estudio, establecer rutinas y construir hábitos que favorecen el aprendizaje. También logran acompañar mejor a sus hijos, valorando sus progresos y alentándolos frente a los desafíos.
Es nuestro objetivo que se transite la etapa de exámenes con la mayor tranquilidad posible, para así optimizar el proceso de aprendizaje y la calidad de las producciones de los alumnos.

