Los Iamim Noraím (Altas Fiestas) demandan del judío un acto de introspección a través del cual se debe realizar un “racconto” de espíritu.
Primero, la comunidad judía recibe el Año Nuevo (Rosh Hashaná), que en esta oportunidad acaecerá el miércoles 8 de septiembre al atardecer, para continuar el jueves 9 y el viernes 10.
Con motivo de las próximas fiestas, el rabino de la Comunidad Benei Tikva, Abraham Skorka, expresó que “si nos remitimos a las fuentes talmúdicas, debiéramos poder compartirlas con todos nuestros congéneres, pues cada individuo pasa delante de Él para ser juzgado en estos días”.
De este modo, “la fe en la realización de un Juicio Celestial, que no todo da lo mismo, que hay un Juez y hay Justicia, es la base y esencia de nuestro credo y cosmovisión”.
Rosh Hashaná marca el comienzo de los Diez Días de Arrepentimiento, que concluirán a finales de Iom Kipur, que es considerado el día más sagrado del año judío. Esta jornada de ayuno, oración e introspección se inicia con Kol Nidré, una oración que pide la absolución de las malas acciones, y termina con Neilá. En medio hay una liturgia que abarca todo el espectro emocional, desde el solemne hasta la celebración.
Con respecto al balance del año, Skorka expresó que “un racconto del quehacer humano nos revela polarizaciones sociales, en las cuales pocos poseen incalculables fortunas y muchos, ni para un mendrugo de pan” o “jóvenes que se drogan para escapar de la vida porque las miserias que vieron sus ojos emponzoñaron sus mentes y corazones”.
A su vez, agregó que “somos testigos de la bancarrota de todos aquellos valores de cultura que -como explica magistralmente Alain Finkielkraut- el ‘Siglo de las Luces’ trató de imponer”.
Por ello y “parafraseando al filósofo, nos hallamos ante la ‘derrota del pensamiento’, postuló el religioso.
“Sin embargo, en los momentos de soledad absoluta, cuando la angustia existencial nos agobia, le inquirimos a Dios, al igual que Él le inquirió al hombre primigenio después de haber comido éste del árbol del conocimiento del bien y del mal: ‘¿Dónde te hallas?’”
“Y cuando una sutil respuesta suya ilumina nuestras vidas, afloran en nuestro ser y expresan nuestros labios el milenario ruego: ‘Recuérdanos para la vida, Rey que deseas la vida, e inscríbenos en el Libro de la Vida”, reflexionó.
Skorka concluyó sus palabras con el tradicional deseo de “Ctivá vejatimá tova leculam” (Inscripción y rúbrica en el Libro de la Vida para todos) e invitó a aquellos que lo deseen al servicio de Selijot en la Comunidad Benei Tikvá (Vidal 2049), este sábado 4 de septiembre, a las 23 hs.

