El general en la reserva Mitzna declaró a la radio pública israelí que cuando el gobierno de Sharón acepte dicho plan de paz, y «tanto Israel como los palestinos empiecen a aplicarlo en el terreno, nosotros seremos sus interlocutores», si el jefe del Gobierno le propusiera integrar su coalición.
Esta alternativa es viable si Sharón, como prevén los analistas parlamentarios, se viese «atado» por sus propios aliados de la derecha nacionalista, que impugnan el plan de paz del Cuarteto.
El dirigente laborista y jefe de la oposición parlamentaria se entrevistó anoche a solas con Sharón, quien lo convocó para informarle de la situación del país.
«Nuestro país está al borde del abismo, y sólo una coalición para la paz entre la derecha y el Partido Laborista podrá conseguirla», declaró Mitzna a la emisora.
«Debemos separarnos de los territorios (ocupados de Cisjordania y Gaza) y de los asentamientos (judíos), y si de verdad Sharón y su Gobierno comprendiesen la realidad que estamos viviendo, nuestro partido será su interlocutor» para un gobierno de unidad, agregó.
Mitzna, el principal de sus opositores, declaró que sólo Sharón, por el predicamento de que goza a pesar de los graves fallos de su Gobierno, es el líder que puede conducir al pueblo israelí en las actuales circunstancias hacia la paz con sus vecinos palestinos.
El plan de paz del Cuarteto de Madrid, más conocido como la «hoja de rutas» que deberán seguir israelíes y palestinos para negociar y llegar en el 2005 a un tratado general de paz, será anunciado por el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, una vez que preste juramento, tal vez mañana martes, el primer ministro designado de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás (Abu Mazen).
En los territorios de Cisjordania y Gaza que Israel conquistó en la guerra de 1967, y que ocupa totalmente o controla parcialmente, como las ciudades palestinas, aspiran sus habitantes palestinos a un Estado soberano, lo que les prevé el plan del Cuarteto, integrado, además de EEUU, por la Unión Europea (UE), Rusia y la ONU.
El Gobierno de derecha formado por Sharón, que derrotó por amplio margen a Miztna en las elecciones de enero pasado, difícilmente podrá poner en práctica las exigencias de la «hoja de rutas» debido a la oposición con que tropieza entre un elevado número de sus ministros y diputados de la coalición en el Parlamento.
Ese proyecto de paz, que comprende obligaciones que las partes tendrán que cumplir simultáneamente, exige a los palestinos «poner fin a la violencia», y a los israelíes la retirada de sus fuerzas militares de las ciudades y otras zonas palestinas autónomas re-ocupadas hace un año tras una ola de atentados suicidas y ataques armados contra la población civil en ciudades de Israel.
Antes y después de los comicios de enero, Mitzna, que obtuvo apenas 19 de los 120 escaños en el Parlamento (Kneset), había rechazado ofrecimientos para constituir un Gobierno de unidad nacional de parte de Sharón, quien lo acusó de «irresponsable».
El argumento para justificar esa negativa fue el de que el ideario ultranacionalista de Sharón y sus aliados -una coalición con 68 escaños en la Kneset- no podrán resolver el conflicto.
Las facciones de la resistencia palestina contra la ocupación israelí llevan más de dos años y medio de lucha y prometen seguirla pues desconfían de Sharón y no creen que su Gobierno esté dispuesto a negociar la paz y a otorgar independencia a su pueblo.
Muchos de sus correligionarios cuestionan a Sharón por admitir ahora que la solución del conflicto pasa por la creación de su Estado palestino independiente junto al de Israel, y sostienen que la grave crisis económica por la que atraviesa este país sólo podrá resolverse cuando alcance un acuerdo político con ese pueblo.
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