Shiur del Rab Farkash
No hay diferencias
Nos encontramos analizando la Parashá de Nitzavim, la cual siempre es leída en el Shabat anterior a Rosh Hashaná. Antes de introducirnos en el Maamar del Alter Rebe en Likutei Torá, quisiera mencionar una enseñanza poderosa que el Rebe trae en el Hayom Yom: el Alter Rebe enseñó en nombre de su Rebe, el Maguid de Mezritch, quien lo dijo en nombre del Santo Baal Shem Tov: “en el Shabat previo a Rosh Hashaná, no pronunciamos la bendición del mes, pues Di-s mismo es quien nos da la bendición y es con Su bendición que los judíos recibimos la fuerza y el poder para bendecir todos los demás meses del año. Y, ¿cuál es esa bendición Divina? “Ustedes están parados firmes hoy, todos juntos, delante de Di-s”, es decir, que “hoy” es una alusión al día del gran juicio, Rosh Hashaná; y Di-s anuncia que estamos parados firmes; seguros y confiados en que Él nos concederá un excelente año material y espiritualmente. Pues el séptimo mes (en hebreo, “Shvii”) es “saciado” (la palabra “sovea”, “saciado”, posee la misma raíz que “shvii”) de todas las bendiciones”.
El Maamar del Alter Rebe que vamos a estudiar comienza con el primer versículo de la Parashá, “ustedes están parados firmes hoy”. Explica el Alter Rebe que “hoy” alude a Rosh Hashaná, que es llamado “hoy”, en hebreo, “hayom” – como dice el versículo: “ze hayom tjilat maaseja”, “este, hoy, es el comienzo de Tus obras”.
Ahora bien, ¿qué nos quiere decir el versículo acerca de “hoy”, del día de Rosh Hashaná? Para entender esto, debemos ver la continuación del versículo: “…los líderes de sus Tribus, sus jueces, policías… hasta los leñadores y aguateros”. De hecho, el versículo enumera diez categorías, que corresponden según la Cabalá, con los diez Atributos Divinos; es decir que aquí se hace referencia a toda la diversidad del pueblo judío – y sin embargo, todos están “juntos”, unidos y unificados, de modo que no existen diferencias ni preferencias; todos se paran firmes, seguros y confiados, con la certeza de que les espera un año lleno de luz y bendiciones reveladas.
Somos todos un “cuerpo”
La pregunta que surge es cómo un pueblo tan diverso, puede alcanzar semejante unión tan profunda y plena. Para responder a esto, el Alter Rebe trae la analogía del cuerpo humano. El organismo está compuesto de 248 órganos, cada uno de ellos posee una definición particular y específica. Sin embargo, todos son un solo cuerpo.
Lo mismo se aplica al pueblo de Israel. Aunque existen diez clases de almas, y cada categoría posee infinitas subdivisiones; finalmente, todas conforman un mismo “cuerpo”.
Cuando analizamos a fondo el ejemplo del cuerpo humano, vemos algo sorprendente: aunque la cabeza es superior a los pies; existe un aspecto de los pies que contribuye a la cabeza algo que ella por sí misma no tiene. En ese sentido, los pies son “cabeza” y la cabeza es “pies”.
Esto mismo ocurre en la unión del pueblo judío: el erudito de Torá debe aprender de la pureza y simplicidad del judío ignorante, que sirve a Di-s con inocencia y transparencia; pero ese judío simple, debe estudiar Torá del gran Sabio.
El día de Rosh Hashaná es el día de la Teshuva, es cuando debemos reunirnos y reunificarnos en una sola esencia. Se trata del instante en que todas las chispas fragmentadas de las almas judías se alinean con el Ser Divino y a través de esa unión verdadera y total, logran proyectar una nueva energía para el año entrante.
La fuerza del pacto
La Torá establece que todo el sentido de unirnos de ese modo tan profundo es para entrar en un pacto con Di-s. La idea del pacto es que, cuando dos personas verdaderamente se aman, deciden crear un pacto, de modo que si llegara a ocurrir que con el tiempo alguna de ellas hiciera algo que desmeritara el amor de la otra; entonces el pacto serviría como base para mantener firme y fuerte el vínculo entre ambas. En otras palabras, el pacto es una dinámica que prevé el peor escenario y demuestra que el amor es tan genuino que, incluso cuando no sienta amor reveladamente, perduraré unido contigo.
Cuando Di-s realizó el pacto con nosotros, Su mensaje fue que aunque le fallemos, y naturalmente Él quiera soltarnos, de todos modos, el amor se mantendrá con toda su intensidad porque es algo incondicional, que no pasa por el beneficio de que le seamos fieles, sino por el deseo intrínseco de tener una relación con nosotros. Es ese pacto Divino el que se renueva y revitaliza en Rosh Hashaná.
La virtud del Shofar
Nuestros Sabios enseñaron en la Guemará: “digan delante de Mí, versículos de reinado, para que reine sobre ustedes; versículos de recordación, para que los recuerde con bien, y todo eso, con el Shofar… ”: la idea es que en Rosh Hashaná queremos acceder a la dimensión más interior del corazón, que no se conecta con Di-s a raíz de la lógica y la razón, sino que posee un vínculo intrínseco, pues está unida con la dimensión más interior del Ser Divino.
En otras palabras, nuestro servicio en Rosh Hashaná consiste en activar la esencia de nuestra alma que es una con la esencia de Di-s. Esa conexión tan íntima se logra por medio del Shofar. El Shofar emite un sonido puro, un quejido simple sin palabras ni razonamientos; se trata de un clamor transparente y abstracto, que manifiesta el deseo esencial del judío de ser uno con Di-s, no porque eso le aporte un beneficio sino ¡porque sí!, ¡porque es lo que somos!
La razón por la que debemos mencionar también los versículos de reinado es porque deseamos despertar en Di-s el deleite de reinar, de transmitir Su energía al mundo un año más, esa es la idea de los versículos de reinado.
Con respecto a los versículos de recordación, está explicado que siendo Di-s infinito, la única forma en que opte por reinar sobre nosotros, es que le “recordemos que existimos”; es decir, que le roguemos que sea “nuestro” Rey.
El mensaje para nosotros es muy claro: debemos esmerarnos en mantenernos unidos, trabajando en revelar que somos una misma esencia. El mundo se está sacudiendo, la llegada del Mashiaj es inminente; solo debemos incrementar en nuestro amor al prójimo, y coronar a Di-s como Rey, sometiéndonos plenamente a Su voluntad, para que Él vea nuestro compromiso y acepte reinar reveladamente sobre el mundo entero, de modo que “sepa toda creatura, que Tú la has creado”, con la llegada de la Redención verdadera y completa, a través de nuestro Justo Mashiaj. Amén.
Escrito por:
Rabino Moisés Waisberg

