Inicio CULTURA ‘‘Por Sion: Un llamamiento católico en apoyo de Israel’’, una respuesta coordinada a una preocupante tendencia posterior al 7 de octubre

‘‘Por Sion: Un llamamiento católico en apoyo de Israel’’, una respuesta coordinada a una preocupante tendencia posterior al 7 de octubre

Por M S
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Itongadol/Agencia AJN.- (Por Jonathan Feldstein – The Jerusalem Post) El padre Antoine Lévy y el Dr. André Villeneuve compartieron recientemente información de contexto sobre una nueva iniciativa para promover el apoyo católico a Israel, llamada “Por el bien de Sión: un llamado católico en apoyo de Israel”.

La iniciativa fue analizada en el podcast Inspiration from Zion, junto con detalles del proyecto, cuyo objetivo es desafiar el creciente sentimiento antiisraelí dentro de los círculos católicos.

“Por el bien de Sión: un llamado católico en apoyo de Israel”, es una respuesta católica coordinada a lo que sus autores describen como una tendencia preocupante posterior al 7 de octubre: la deslegitimación de Israel planteada tanto en términos políticos como teológicos. La tendencia no es exclusivamente católica; sin embargo, no puede ser ignorada dentro de la Iglesia ni entre algunos de sus seguidores más destacados.

Villeneuve, académico especializado en estudios bíblicos y fundador de Catholics for Israel, y Lévy, teólogo dominico y autor, explican que el llamado surgió de la frustración ante voces católicas que presentan la oposición a Israel como un imperativo moral e incluso doctrinal.

Esta narrativa combina acusaciones políticas —apartheid, colonialismo, genocidio— con una teología de la sustitución resurgente que niega cualquier significado teológico al pueblo judío o a la Tierra de Israel.

La conversación entre Herzl y el papa Pío X comenzó mal

El documento rechaza la idea de que la Iglesia haya “reemplazado” a Israel. Basándose ampliamente en versículos bíblicos que van desde el Tanaj hasta el Nuevo Testamento, Lévy y Villeneuve afirman que el pacto de Dios con el pueblo judío es irrevocable y destacan el fundamento bíblico de ello, así como la conexión bíblica permanente entre el pueblo y la tierra.

Por ejemplo, al citar Romanos 11, el documento rechaza “toda actitud de arrogancia o condescendencia hacia el pueblo judío —las ‘ramas naturales’ a las que San Pablo llama amadas y cuya vocación declara irrevocable—”.

Al referirse al encuentro de enero de 1904 entre Theodor Herzl y el papa Pío X, en el que Herzl buscó el apoyo católico para establecer un hogar nacional judío en lo que entonces era la Palestina bajo control otomano, Lévy señaló que “la conversación entre Theodor Herzl y el papa Pío X… comenzó muy, muy mal”.

Según consta en el diario de Herzl, el papa dijo: “No podemos impedir que los judíos vayan a Jerusalem, pero nunca podríamos sancionarlo…. Los judíos no reconocieron a Nuestro Señor; por lo tanto, no podemos reconocer al pueblo judío”.

Villeneuve agregó: “Ustedes… encuentran constantemente memes en internet de activistas antiisraelíes que constantemente sacan esto a relucir… presentándolo como la doctrina católica eterna, olvidando u omitiendo que… [la declaración atribuida al] papa [proviene] del diario de Theodor Herzl. Por lo tanto, no tiene ninguna autoridad en la tradición católica”.

Por lo tanto, incluso suponiendo que el encuentro y la conversación tuvieron lugar exactamente como Herzl los describió, el hecho de que la Iglesia católica nunca se haya pronunciado sobre ello, mucho menos lo haya confirmado, significa que tales opiniones no pueden atribuirse a la doctrina de la Iglesia. A pesar de esto, tanto católicos como judíos lo utilizaron como un elemento central para destacar la división.

Desde entonces, sugirió Lévy, hay una tendencia que fluctúa como un péndulo. “Hubo  una sucesión de papas que fueron mucho más sensibles a la historia de los judíos y a lo que estuvieron tratando de lograr… hasta… el reconocimiento del Estado de Israel, etc. Y ahora estamos en otra fase… en la que [la posición] de la Iglesia respecto de los judíos está siendo cuestionada a la luz de lo que está sucediendo en Israel y en Medio Oriente”.

A veces, el silencio puede funcionar de manera positiva, en este caso porque la Iglesia nunca afirmó públicamente como doctrina los comentarios atribuidos al papa Pío X, incluso si ese silencio es malinterpretado.

El silencio tiene un efecto perjudicial

Sin embargo, a veces el silencio tiene un efecto muy perjudicial. Específicamente en este sentido, tras la guerra contra Hamás, el Vaticano fue criticado por declaraciones consideradas, en el mejor de los casos, desequilibradas y, en algunos casos, abiertamente críticas de Israel, mientras permanece en gran medida en silencio sobre las amenazas que enfrenta el Estado judío, las atrocidades que sufrió y la proliferación del antisemitismo.

El silencio actual evoca recuerdos del silencio papal del pasado durante el Holocausto. Para los judíos y los sionistas cristianos, el silencio del papa Pío XII durante el Holocausto sigue siendo un recuerdo estremecedor e incluso una acusación.

Una sección central del documento aborda la pregunta fundamental: ¿Puede un católico fiel ser sionista? Los autores definen el sionismo como el derecho del pueblo judío a la autodeterminación en su patria ancestral.

El sionismo católico, explican, reconoce la fidelidad de Dios en el regreso del pueblo judío, al tiempo que reconoce a Israel como un Estado humano y falible, sujeto al escrutinio moral, como cualquier otro Estado.

A su vez, rechazan explícitamente las caricaturas del sionismo cristiano como una corriente motivada por el fin de los tiempos, basada en la supremacía étnica o en un respaldo político incondicional a cualquier gobierno o política israelí.

En cambio, abogan por un enfoque equilibrado: apoyar el derecho de Israel a existir como Estado judío y a defenderse frente a amenazas existenciales, al tiempo que se sostiene la justicia para todos sus habitantes. El documento condena la violencia ejercida por todos los extremistas y expresa preocupación por el sufrimiento de los árabes palestinos sin equipararlo con la deslegitimación de la existencia de Israel.

Tanto Lévy como Villeneuve enfatizaron que el antisionismo funciona como una forma contemporánea de antisemitismo, y que eso también forma parte de su motivación.

Villeneuve señaló la inconsistencia teológica de aseverar que los dones irrevocables de Dios a Israel son válidos y, al mismo tiempo, negar cualquier significado al regreso de los judíos a la tierra.

Lévy destacó cómo la existencia del Estado de Israel obliga a la Iglesia a confrontar su propia identidad y misión.

Aunque ni Lévy ni Villeneuve afirma hablar en nombre de la Iglesia, existe una tendencia preocupante de destacados detractores de Israel que se expresan como católicos como si sus opiniones representaran la doctrina católica. No solo no lo hacen, sino que resulta ofensivo que formulen estas afirmaciones.

Candace Owens es una de las principales exponentes de este fenómeno. Desde su conversión al catolicismo, se transformó en una de las figuras mediáticas más hostiles a Israel, al sionismo, a las organizaciones de defensa de Israel y a los judíos, recurriendo a una amplia variedad de estereotipos antisemitas.

Carrie Prejean Boller es modelo, ex Miss California y una reciente convertida al catolicismo que se volvió una personalidad mediática conocida después de declarar que los católicos no deberían abrazar el sionismo. Además, criticó la influencia “sionista” en Estados Unidos.

Si bien estas figuras mediáticas ciertamente no representan a la Iglesia, el silencio general del Vaticano sobre este tipo de cuestiones permite que estas voces llenen el vacío.

Es una de las principales razones por las que “Por el bien de Sión: un llamado católico en apoyo de Israel”, es tan importante y oportuno, y por las que las voces de Lévy y Villeneuve deberían amplificarse.

El documento obtuvo numerosas firmas, incluidas las de teólogos, sacerdotes y otras figuras destacadas. También existe una sección de “Amigos de” para que los no católicos puedan expresar su apoyo.

Los autores expresaron su satisfacción ante la respuesta positiva de muchas personas que se sentían aisladas al apoyar a Israel. Ambos consideran que esto contribuye al necesario desarrollo teológico y al diálogo. En un momento, se estableció un paralelismo con el tradicional debate talmúdico judío.

Tanto Lévy como Villeneuve reconocieron que una solidaridad genuina con los árabes palestinos no tiene por qué negar el reconocimiento de la importancia de Israel en el marco del pacto bíblico, haciendo hincapié en que esperan que el documento fomente un debate abierto en lugar de una condena polarizada.

En un momento, surgió la cuestión de la deslegitimación de Israel como un pueblo rechazado por Dios y de que Él “castigó” a los judíos enviándolos al exilio perpetuo.

Lévy se refirió a esto como “el núcleo teológico más profundo de toda esta cuestión”. Porque si la deslegitimación de Israel se centra en el exilio del pueblo judío, eso por sí solo enfatiza la verdad que socava la propia deslegitimación de Israel desde el principio: que el pueblo judío es efectivamente indígena de la tierra.

Villeneuve destacó que el documento citaba la oración judía por el Estado de Israel, refiriéndose a Israel “como las primicias de la redención de Israel, que creo que es una hermosa expresión”. A eso todos podemos decir amén.

El documento completo y la información sobre los firmantes están disponibles a través de Catholics for Israel. Lévy y Villeneuve resaltaron su esperanza de que esta iniciativa represente un punto de inflexión, no solo en las relaciones entre católicos y judíos, sino también en la participación más profunda de la Iglesia en el misterio de Israel, arraigado en las promesas fieles de Dios.

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