El alcalde de Nueva York probablemente no puede actuar sobre la orden de la Corte Penal Internacional (CPI). Pero intentar hacerlo reforzaría la imagen política izquierdista de Mamdani y le daría una ayuda a Netanyahu de cara a las elecciones.
Itongadol/Agencia AJN.- (Por Ben Sales – The Times of Israel) Al analizar la amenaza, en gran medida vacía, del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, de arrestar al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, si llega a visitar la Gran Manzana —y la respuesta desafiante del líder israelí—, vale la pena considerar declaraciones que ambos políticos realizaron en años anteriores.
En 2023, en una conferencia de los Socialistas Democráticos de Estados Unidos, Mamdani afirmó: “La lucha por la liberación palestina estuvo en el centro de mi política y continúa estándolo”.
Cuatro años antes, en 2019, Netanyahu publicó un meme en redes sociales cuya leyenda decía: “No van solo por mí, van por todos nosotros. Yo simplemente estoy interponiéndome en su camino”. Tomando como referencia un meme publicado por el presidente estadounidense Donald Trump, Netanyahu se refería a las investigaciones criminales que enfrentaba y sostenía que, en realidad, estaba siendo perseguido por luchar en nombre de sus seguidores.
Estos comentarios del pasado ofrecen una perspectiva sobre las recientes amenazas y advertencias cruzadas entre ambos, mientras Netanyahu se prepara para viajar a Manhattan en septiembre para hablar ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGA, por sus siglas en inglés).
Expertos legales señalaron que, como alcalde, Mamdani no tiene autoridad para arrestar a un líder extranjero que visita el país. Si el alcalde intentara hacerlo basándose en una orden emitida en noviembre de 2024 por la CPI por presuntos crímenes contra la humanidad durante la guerra en Gaza, el gobierno estadounidense intervendría y se lo impediría. El primer ministro no está —para decepción del alcalde y sus seguidores— a punto de sentarse en el banquillo de los acusados en La Haya.
Tanto Mamdani como Netanyahu son sin duda conscientes de esto. Sin embargo, las declaraciones anteriores son clave para entender por qué el alcalde sigue insistiendo en que está avanzando con la idea y por qué el premier israelí amplifica sus amenazas con respuestas indignadas.
Para Mamdani, un intento de arresto sería una forma de ofrecerle a su base un poderoso elemento de movilización y proyectarse nuevamente en el centro de la conversación política estadounidense, al mismo tiempo que ataca a Israel.
Y para Netanyahu, sería la mejor publicidad electoral que podría pedir: una forma de desviar la atención de los problemas internos y validar su propia imagen como un líder asediado que lucha en solitario para proteger a su país de las fuerzas globales del odio contra Israel.
Reforzando la imagen política del alcalde
Mamdani está lejos de ser el único político progresista estadounidense que se opone a Israel. Lo que lo diferencia de muchos otros, sin embargo, es que ser pro palestino no es algo secundario dentro de su política ni una más de una larga lista de posiciones de izquierda que sostiene. El alcalde dejó en claro que este tema lo impulsó durante mucho tiempo más que casi cualquier otro.
Comenzó su activismo político en la universidad al fundar un capítulo de Students for Justice in Palestine (Estudiantes por la Justicia en Palestina). Al postularse como alcalde de la ciudad con la mayor población judía del mundo, reforzó casi todas sus posiciones más firmes contra Israel. Desde que asumió el cargo, continuó criticando a Israel y a sus aliados en Washington en términos contundentes.
Además, este año asumió un riesgo político al respaldar a tres candidatos demócratas opositores que criticaron duramente a Israel. En un caso, Mamdani apoyó a un rival contrario a Israel frente a un legislador en ejercicio favorable a Israel que lo había respaldado apenas un año antes.
Hasta ahora, la postura antiisraelí de Mamdani le dio resultados políticos. Su base está tan comprometida como él con oponerse a Israel, y el resto de sus seguidores, en un Partido Demócrata donde cae el apoyo hacia Israel, o bien coincide con él o al menos parece no objetarlo. Los candidatos que respaldó arrasaron en sus elecciones primarias el mes pasado, impulsándolo al centro de la atención nacional. Sus índices de aprobación en Nueva York aumentaron.
Cuando Mamdani declaró al The New York Times durante el fin de semana que existe “una conversación activa con nuestro departamento legal” sobre arrestar a Netanyahu y que “es un criminal de guerra acusado por la CPI”, realizó una apuesta política similar.
Para el alcalde, incluso un intento fallido de arrestar a Netanyahu sería una especie de victoria. Ya generó días de titulares internacionales, provocó una respuesta de Netanyahu y permitió a Mamdani volver a posicionarse como uno de los principales adversarios de Israel en Estados Unidos.
Dan Shapiro, quien se desempeñó como embajador de Estados Unidos en Israel durante la presidencia de Barack Obama, advirtió a Mamdani que no avance con la medida, al señalar que terminaría ayudando al hombre que el alcalde busca arrestar.
“Netanyahu está luchando por su vida política”, escribió Shapiro en una publicación en redes sociales dirigida a Mamdani. “Muchos israelíes están hartos de él y esperan sacarlo del poder mediante el voto. El único resultado posible de un intento infructuoso de arrestarlo en Nueva York sería darle un impulso político en su país. Eso sería un autogol”.
Cabe destacar que tanto los críticos como los partidarios de Mamdani respondieron a Shapiro que el conflicto del alcalde no es únicamente con Netanyahu, sino con su país. Mamdani no está participando en la política interna israelí; está enviando un mensaje.
Es cierto que las disputas de Mamdani son contra Israel, no solamente contra Netanyahu. Pero también es cierto que ese es exactamente el mensaje que Netanyahu quiere transmitir. Como sugirió Shapiro, el primer ministro ya parece estar utilizando la amenaza de Mamdani en su campaña electoral.
Una ayuda política para Netanyahu
No es una novedad que Netanyahu utilizará el estrado de la ONU como una plataforma de campaña. A pesar de la hostilidad del organismo hacia Israel, hay pocos lugares donde el primer ministro parece sentirse más cómodo. Ya utilizó ese escenario en múltiples ocasiones para dar grandes discursos contra lo que él dice —y muchos israelíes creen— que es el enfoque único e hipócrita de la organización sobre Israel, algo que sostiene está arraigado en el antisemitismo.
Y con la UNGA celebrándose aproximadamente un mes antes de las elecciones en el Estado judío, se espera que su discurso también funcione como un mensaje dirigido a los votantes. Ser perseguido por un alcalde antiisraelí y escapar de sus intentos sería la frutilla del postre.
Mamdani es ampliamente rechazado en Israel, y cualquier maniobra del alcalde permitiría a Netanyahu presentarse como un luchador contra el villano de izquierda estadounidense. A los ojos del primer ministro, sería el cumplimiento de aquel meme de 2019, ahora en un sentido global: el primer ministro siendo perseguido no por quién es, sino por a quién representa.
Netanyahu ya comenzó a hacerlo. El domingo calificó la amenaza de Mamdani como un ataque contra “el líder del Estado judío y la única democracia de Medio Oriente”.
De hecho, probablemente no haya nada que Netanyahu desearía más que un descanso de la política interna. La disputa con Mamdani le permitió, aunque sea brevemente, desviar la atención de la serie de leyes controvertidas e impopulares que acaba de impulsar en la Knesset (Parlamento israelí), que benefician a sus socios de coalición ultraortodoxos y que, según sus críticos, debilitan las protecciones al Estado de derecho y la libertad de prensa. En lugar de tener que defender esa legislación, puede posicionarse como el defensor de Israel, aumentando el apoyo hacia él justo antes de las elecciones.
En declaraciones a The Times of Israel, Shapiro reiteró que Mamdani “obviamente no tiene autoridad” para actuar sobre una orden de arresto de la CPI. Según afirmó, las personas que se beneficiarían de esa iniciativa serían Mamdani, Netanyahu y sus respectivos seguidores.
“Esta conversación es principalmente un vehículo para aquellos que creen que Israel cometió genocidio para expresar su indignación y su deseo de castigar a Israel. Pero no ocurrirá. Y, paradójicamente, en el mundo real, el efecto más probable de cualquier controversia sobre un supuesto intento de arrestar a Netanyahu será darle un impulso político, ya que incluso israelíes que están descontentos con él podrían unirse para rechazar la acusación de genocidio”, remarcó Shapiro,
“Mamdani y otros críticos de Israel parecen no tener en cuenta que el pueblo israelí, que vota en elecciones democráticas, es un actor clave en cualquier esfuerzo serio para lograr un cambio político”, concluyó el ex embajador de EE.UU. en Israel.

