Itongadol/Agencia AJN.- En Basilea concibieron el Estado judío, pero en Londres lo fundaron.
Tras una batalla legal, con un trasfondo de acusaciones de discriminación e incluso antisemitismo, las oficinas de la Organización Sionista Mundial en Londres reabrieron ayer en la histórica dirección de un emblemático edificio de 300 años de antigüedad.
Allí trabajaron Jaim Weizmann, David Ben Gurion, Nahum Sokolow, Ze’ev Jabotinsky y la conducción del movimiento sionista en los años posteriores a la Declaración Balfour.
La dirección Great Russell 77, junto al Museo Británico, sirvió durante muchos años como sede central del movimiento sionista mundial.
Tras la Primera Guerra Mundial, en 1918, Weizmann comenzó a reorganizar la dirección del movimiento sionista desde Londres, y en 1919 el lugar ya se llamaba La Oficina Central Sionista.
Desde esas oficinas, inauguradas hace más de cien años, se manejaban las relaciones políticas con el gobierno británico, la actividad internacional del movimiento sionista, los preparativos para los congresos sionistas, la recaudación de fondos, la planificación de la población de la Tierra de Israel y el contacto con las instituciones del Ishuv (comunidad judía en la Tierra de Israel).
Sus paredes atesoraban gran cantidad de historia.
Weizmann contrató a Blanche «Baffy» Dugdale, una ferviente sionista, aunque no judía, como secretaria y asesora.
Baffy era sobrina de lord Arthur Balfour, el ministro de Asuntos Exteriores británico que el 2 de noviembre de 1917 firmó la histórica declaración en la que el gobierno británico anunciaba su apoyo al establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío en la Tierra de Israel.

Tras la creación del Estado en 1948, la Organización Sionista abandonó las oficinas, pero el Keren Hayesod continuó ocupándolas hasta 1980.
La Organización Sionista Mundial estaba ubicada en Londres en el barrio judío de Golders Green. Las oficinas estaban ocupadas por hombres del duque de Bedford y su empresa inmobiliaria, propietaria también del edificio.
Hace aproximadamente dos años, el representante del Ejecutivo Sionista en Londres, Matan Bar Noy, consideró que ante el aumento del antisemitismo, era importante que la Organización Sionista regresara a sus oficinas originales en el centro de la ciudad y que era inapropiado que estas siguieran ubicadas en el corazón del barrio judío.
Pero entonces se produjo un giro inesperado: la administración del edificio desalojó las oficinas sionistas por motivos de seguridad, alegando que la presencia de una organización sionista ponía en peligro la tranquilidad del edificio.
Tras bambalinas surgieron acusaciones de discriminación e incluso de antisemitismo.
La Organización Sionista Mundial decidió emprender acciones legales en el Tribunal de Distrito de Londres.
Tras un año y medio, el litigio concluyó con éxito y las partes llegaron a un acuerdo para que las oficinas regresaran a su ubicación original.
La Organización Sionista regresó al edificio y las oficinas reabrieron sus puertas en una emotiva ceremonia a la que asistieron el gran rabino de Gran Bretaña, sir Ephraim Mirvis, a quien se le rindió el honor de colocar la mezuzá (objeto ritual judío para la protección del hogar), Bar Noy y otros dirigentes importantes.

