Inicio COMUNIDAD EN ACCION United for Eternal Peace: Apreciando la Divina paradoja

United for Eternal Peace: Apreciando la Divina paradoja

Por Iton Gadol
0 Comentarios

Por Rabino Osher Farkash

Un versículo que viene para resolver una contradicción

Nos encontramos analizando la Parashá de Naso. Vamos a hablar de un Rashi

profundamente relacionado con Matan Torá. La Parashá de Naso siempre se lee en la época de Shavuot, y eso ya nos indica que existe un vínculo especial entre ambas.

Al final de la Parashá encontramos cómo los líderes tribales trajeron sus korbanot para la inauguración del Mishkán, desde Rosh Jodesh Nisán hasta el día doce del mes. Pero luego de todo ese relato, la Torá concluye con un versículo aparentemente desconectado:

“Y cuando Moshé entraba en la Tienda de la Cita, escuchaba la voz que hablaba con él de entre los dos querubines, y esta le hablaba a Moshé”.

Y sobre esto surge una gran pregunta: ¿qué hace este versículo aquí?

Rashi explica que este versículo viene a reconciliar dos versículos que parecen contradecirse. Muchas veces en la Torá encontramos dos ideas opuestas, hasta que aparece un tercer versículo que las alinea y revela cómo ambas son verdaderas.

¿Cuál es el caso aquí?

En la Parashá de Terumá, cuando la Torá describe cómo Di-s hablaba con Moshé, dice que la voz provenía del Kodesh HaKodashim, de entre los querubines.

Pero en la Parashá de Vaikrá encontramos otra descripción: allí dice que la voz Divina hablaba con Moshé desde la puerta de la Tienda de la Cita.

Entonces viene nuestro versículo en Naso y los une:

Moshé se encontraba en la puerta de la Tienda de la Cita. La voz de Hashem salía de entre los querubines, desde el lugar más sagrado, y llegaba hasta los oídos de Moshé. Pero al

alcanzar la entrada de la Tienda de la Cita, se detenía milagrosamente y no se escuchaba más allá.

Rashi agrega algo sorprendente. Uno podría pensar que si la voz llegaba solo hasta allí — unos treinta codos aproximadamente— era porque se trataba de una voz débil.

Dice Rashi: ¡todo lo contrario! Era la misma voz poderosa que resonó en el Monte Sinaí. Solo que Di-s quiso que se detuviera exactamente allí y no avanzara más.

Las preguntas del Rebe

Sobre esto surgen varias preguntas profundas:

Primero: si este versículo pertenece al tema del diálogo entre Di-s y Moshé,

aparentemente debería figurar en Terumá o Vaikrá, donde se habla de la construcción del Mishkán y de la revelación Divina. ¿Por qué aparece aquí, interrumpiendo el relato de los korbanot de los líderes tribales?

Más aún: la siguiente Parashá, Behaalotja, continúa hablando de la inauguración del Mishkán, relatando cómo Aarón se entristeció por no haber participado y cómo Di-s le respondió que su misión —encender la Menorá— era aún más elevada. Entonces, ¿por qué la Torá corta el flujo del relato para insertar aquí este tema?

Y otra pregunta todavía más profunda: ¿por qué la Torá presenta primero dos versículos aparentemente contradictorios, y recién varias Parashot después revela el tercero que los armoniza? ¿Por qué no decir directamente la síntesis desde el comienzo?

También debemos entender: si realmente era la voz inmensa de Matan Torá, ¿por qué se detenía en la puerta? ¿Por qué no continuaba expandiéndose?

La respuesta del Rebe

Esta enseñanza fue dicha en 1989. Tuve el zejut de estar presente cuando el Rebe la transmitió.

En el Farbrenguen de Shabat Naso, el Rebe habló de muchos temas, pero en medio de una de las Sijot formuló precisamente estas preguntas. Y lo llamativo fue que las dejó abiertas, para que cada uno las pensara por sí mismo.

Pasó Shabat.

Y el domingo 15 de Sivan fue un día extremadamente intenso. El Rebe repartió dólares durante horas, luego fue al Ohel, regresó muy tarde, se realizaron los rezos nocturnos, y aun así —sin haber comido nada durante todo el día— pidió hablar.

Entonces respondió estas preguntas. Con una paciencia y una profundidad impresionantes.

El Rebe explicó:

Cuando un verdadero maestro quiere que su alumno realmente aprenda, no busca solamente transmitir información. Quiere que el alumno internalice cada detalle y capte la profundidad de cada concepto.

A veces el maestro debe enseñar una paradoja: dos ideas que parecen pertenecer a universos opuestos.

Si revelara inmediatamente la síntesis final, el alumno nunca llegaría a apreciar cuán opuestas son realmente esas dos ideas. Y tampoco podría valorar el milagro y la

profundidad de su unión.

La voz que une el infinito con el mundo

Cuando hablamos de la Entrega de la Torá, hablamos de la unión de dos extremos absolutos.

Por un lado, la Torá es la Sabiduría infinita e ilimitada del Ser Divino.

Pero por otro lado, en Matan Torá, Di-s descendió a este mundo físico, al desierto —el lugar más bajo y vacío— sin destruirlo ni anularlo.

La Torá siguió siendo la sabiduría excelsa del Altísimo. Y el mundo siguió siendo un mundo limitado y material. Y sin embargo, ambos se unieron.

Por eso, en Terumá, Di-s le dice a Moshé que Su voz emanará desde el lugar más elevado: el Kodesh HaKodashim, entre los querubines. La Torá quiere que primero se asiente en nosotros la conciencia de la inmensidad y santidad de esa voz.

Pero luego, varias Parashot después, en Vaikrá, la Torá revela el otro extremo: que esa voz debe proyectarse hacia el mundo, hacia la realidad exterior. Por eso allí se enfatiza la puerta de la Tienda de la Cita, el punto donde la santidad comienza a encontrarse con lo mundano.

Y recién después de que ambos polos quedaron claros, llega el tercer versículo en Naso y revela la síntesis.

Y no pienses que cuando uno de los extremos aparece, el otro se debilita. La voz seguía emergiendo desde el lugar más sublime, desde entre los querubines, con toda la

intensidad de Matan Torá. Pero al mismo tiempo, esa voz lograba ingresar dentro de un mundo limitado sin destruirlo.

¿Por qué la voz se detenía?

Ahora también entendemos por qué la voz se detenía en la entrada de la Tienda de la Cita.

Porque la intención no era anular el mundo.

Si esa revelación infinita hubiera irrumpido sin límite, la realidad entera habría perdido su existencia. No quedaría espacio para el libre albedrío, para el trabajo del hombre, ni para transformar el mundo desde abajo.

La voluntad Divina era exactamente lo contrario: que exista un “afuera”. Que el mundo que conserve su identidad.

Y que precisamente allí el judío introduzca la luz de la Torá y transforme esa dimensión inferior en un hogar para la Presencia Divina.

Por eso la voz se detenía. No porque fuera débil, sino porque solo así podía dar lugar a que el mundo se refine “desde adentro”.

La enseñanza para cada judío

El motivo por el cual esta enseñanza aparece específicamente en Naso es porque

estamos inaugurando el Mishkán. Y el Mishkán representa justamente esa unión perfecta entre lo infinito y lo limitado: la Presencia Divina residiendo dentro del mundo físico.

Y esto no es solamente una historia sobre Moshé Rabeinu.

El Alter Rebe nos enseña que cada judío posee una chispa del alma de Moshé. Y también sabemos que desde la destrucción del Beit Hamikdash, “Di-s solo tiene en Su mundo los cuatro codos de Halajá”, es decir, el estudio de la Torá.

Cuando un judío toma un libro de Torá y se sienta a estudiar, ocurre algo extraordinario. Es como si estuviera parado en la puerta de la Tienda de la Cita. Allí está esa misma voz, la

voz del Sinaí. Una voz que une la Sabiduría infinita de Di-s con el mundo más bajo y material.

Sea la Voluntad del Altísimo que aprovechemos cada instante que podamos dedicar al

estudio de la Torá con esta conciencia: que estamos abrazando la verdad eterna de Di-s.

Y que en mérito de estudiar de esta manera, recibamos inmediatamente a nuestro justo Mashiaj, con la tan ansiada Redención completa y verdadera. Amén.

Desgrabado por:

Rabino Moisés Waisberg.

También te puede interesar

Este sitio utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Aceptar Ver más