Beirut quiere un alto el fuego y Jerusalem quiere desarmar a Hezbollah. Pero mientras Teherán pueda seguir respaldando a su aliado libanés, ambos objetivos parecen improbables.
Itongadol/Agencia AJN.- (Por Lazar Berman – The Times of Israel -TOI-) Existe una clara diferencia en la forma en que Estados Unidos e Israel, por un lado, y el Líbano, por el otro, se refieren a las conversaciones directas en Washington entre estos dos países históricamente enemigos.
“El deseo hoy es que podamos delinear el marco sobre el cual se pueda desarrollar una paz permanente y duradera, de modo que el pueblo de Israel pueda vivir en paz y el pueblo de Líbano pueda vivir, no solo en paz sino también en la prosperidad y seguridad que merece”, expresó el secretario de Estado de EE.UU. Marco Rubio, tras reunirse las partes en el Departamento de Estado.
Un alto funcionario israelí, por su parte, compartió una visión igualmente optimista sobre el potencial de una nueva realidad entre Israel y el Líbano: “Existe un interés mutuo entre Israel y el Líbano en desmantelar a Hezbollah y forjar una paz real entre ambos países”.
Luego de la reunión, el embajador israelí en EE.UU. Yechiel Leiter, señaló que las conversaciones se centraron en elaborar una “visión a largo plazo en la que exista una frontera claramente delimitada entre nuestros países, y en la que la única razón para cruzar el territorio del otro sea en traje para hacer negocios o en malla para ir de vacaciones”.
Sin embargo, los funcionarios libaneses están hablando de algo completamente distinto, insistiendo en que su único objetivo por ahora es detener las operaciones israelíes en su país.
Antes de la reunión, el presidente del Líbano, Joseph Aoun, mostró su esperanza de que “se alcance un acuerdo sobre un alto el fuego en Líbano, con el objetivo de iniciar negociaciones directas entre Líbano e Israel, que serán llevadas a cabo por un equipo negociador libanés para poner fin a las acciones hostiles”.
El ministro de Cultura libanés, Ghassan Salame, detalló a Al-Monitor: “Se trata de una reunión preliminar a nivel de embajadores. Nuestra intención es presionar en esa reunión para lograr una pausa en la violencia”. A su vez, reconoció que Beirut busca una tregua de 15 días en los combates como condición para avanzar hacia negociaciones más amplias.
Tras la reunión, el comunicado conjunto señaló que Líbano “reafirmó la necesidad urgente” de un cese total de las hostilidades, mientras que Israel y Estados Unidos no mencionaron un alto el fuego. Según el texto, Israel habló de desarmar a Hezbollah y Estados Unidos respaldó el derecho de Israel a defenderse frente al grupo.
“Líbano dice que el camino hacia la paz pasa por un alto el fuego, e Israel dice que el camino hacia la paz pasa por el desarme”, explicó David Makovsky, del Washington Institute for Near East Policy.
Conexión
Pero hay algo en lo que las tres partes coinciden: las conversaciones entre Israel y el Líbano son independientes de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
“Este canal reforzó en la práctica la separación entre el expediente libanés y el frente iraní”, aseguró el canciller libanés Youssef Raggi a su homólogo alemán el lunes.
No obstante, por más que aseveren que lo que ocurre en el Líbano no depende de decisiones tomadas en Teherán, las partes son conscientes de que es poco probable que haya avances importantes sin cambios fundamentales en la República Islámica.
“Estos dos escenarios están conectados. No se puede encontrar una solución viable en Líbano sin intentar encontrar una solución viable en Irán”, argumentó a TOI un experto en el tema con base en Beirut que no pudo ser identificado, ya que la ley libanesa prohíbe el contacto con israelíes.
Las conversaciones directas entre EE.UU. e Irán en Pakistán durante el fin de semana terminaron sin siquiera un acuerdo para una nueva ronda, aunque ambas partes expresaron disposición a volver a reunirse en los próximos días.
Aun así, Irán se niega a discutir su apoyo a grupos armados como Hezbollah en el Líbano y Hamás en la Franja de Gaza.
A pesar de sus demandas públicas de un alto el fuego, Beirut sabe que no puede lograr que Jerusalem deje de combatir de forma repentina a Hezbollah, después de que el poderoso grupo haya atacado el norte de Israel durante semanas.
Las conversaciones directas con Israel ya son vistas por muchos libaneses como una concesión al Estado judío sin beneficios claros para el Líbano, y el gobierno de Aoun intenta cambiar esa percepción.
“El gobierno libanés necesita poder venderlo. Al final, hay que crear un escenario en el que haya respaldo interno para cualquier iniciativa con Israel”, añadió el experto.
En ese sentido, Salame coincidió: “Mientras continúen los bombardeos, es muy difícil vender la idea de sentarse con Israel”.
Pero Israel, que no está dispuesto a dejar pasar a Hezbollah, sabe que el gobierno libanés no se arriesgará a una guerra civil intentando desarmar al grupo, por lo que continuará sus operaciones en el sur del Líbano. Si bien el Líbano puede reconocer que Hezbollah está arrastrando al país a un conflicto con Israel para proteger al régimen iraní, Beirut no arriesgará enfrentarse al grupo.
La única forma de que eso cambie es que el régimen iraní sea derrocado o debilitado al punto de aceptar dejar de apoyar a sus aliados como Hezbollah.
“La gente no quiere hablar de la conexión entre estos dos procesos. Pero a menos que Irán cambie realmente su enfoque respecto a sus aliados, es difícil creer que el gobierno libanés vaya a modificar su política de forma repentina”, concluyó Makovsky.
Existen diversos escenarios posibles en los que la República Islámica ceda ante las exigencias de EE.UU. sobre estos grupos y otros temas. Si el presidente Trump avanza con el bloqueo de los puertos iraníes, el régimen podría quedarse sin fondos rápidamente.
O Trump podría perder la paciencia con Irán y su red de aliados, y optar por cumplir su amenaza de atacar la infraestructura energética iraní.
Sin embargo, incluso esas medidas, si se concretan, no garantizan un cambio en la postura de Irán. Y si nada cambia en Teherán, no cabe esperar avances en la frontera entre Israel y el Líbano.

