Itongadol/Agencia AJN.- Setecientos cincuenta y cinco días después de la masacre del 7 de octubre de 2023, el Kibutz Nir Oz alcanzó un hito tan esperado como doloroso: la recuperación del cuerpo de su último rehén, Amiram Cooper. Con su retorno, los 76 residentes secuestrados por Hamás están finalmente contabilizados, aunque no todos con vida.
Nir Oz, una tranquila comunidad agrícola cercana a la frontera con Gaza, se convirtió en uno de los símbolos más potentes del colapso militar e institucional que Israel vivió aquel día. Durante la incursión terrorista, 47 habitantes fueron asesinados y 76 secuestrados, lo que representó una cuarta parte del kibutz. Casi todas las viviendas quedaron destruidas por incendios o saqueos.

“Setecientos cincuenta y cinco días después de la masacre, ya no quedan rehenes de Nir Oz en Gaza”, expresó la comunidad en un comunicado. “El 7 de octubre, durante horas de fracaso catastrófico, 76 personas fueron secuestradas y nuestro hogar se transformó en un sitio de devastación. Desde entonces hemos revivido ese día, luchando por traer a todos de regreso. Ahora, con el retorno del último rehén, podemos empezar a procesar, sanar y llorar a los 65 seres queridos que no volverán. Pero aún once familias siguen esperando a sus seres queridos, y continuaremos luchando junto a ellas hasta que el último rehén regrese”.
Antes del ataque, Nir Oz tenía unos 400 residentes. De los 76 secuestrados, 67 fueron llevados con vida a Gaza. Seis de las víctimas asesinadas eran jóvenes que escapaban del festival Nova y buscaron refugio en el kibutz.
Investigaciones de las Fuerzas de Defensa de Israel revelaron que durante el asalto entre 400 y 500 terroristas de Hamás irrumpieron en Nir Oz, enfrentándose a 385 civiles, entre ellos trabajadores extranjeros. Las fuerzas de seguridad no llegaron sino hasta después de que los últimos atacantes se retiraran, alrededor de las 12:30 del mediodía. Los primeros en ingresar no fueron soldados, sino una unidad encubierta de la Policía de Fronteras, enviada tras una llamada de emergencia.
El ejército israelí calificó su actuación como un fallo sistémico, no táctico, señalando que la magnitud de la masacre fue malinterpretada en tiempo real. La ubicación del kibutz, en el extremo del sector conocido como “El Herradura”, y la confusión general en los centros de mando provocaron que Nir Oz no fuera priorizado para rescate.
A pesar de la devastación, el kibutz ha iniciado un lento proceso de reconstrucción y retorno. Sus residentes fueron evacuados inicialmente a hoteles en Eilat y luego trasladados a alojamientos temporales en el centro del país. Algunos ya regresaron y viven en caravanas y viviendas provisorias, mientras el sitio se convirtió en destino de visitas diplomáticas y delegaciones extranjeras que buscan conocer su historia de tragedia y resiliencia.
El Kibutz Be’eri aún espera el cierre de su duelo
Junto a los restos de Amiram Cooper, también fueron devueltos esta semana los de Sahar Baruch, del Kibutz Be’eri. Sin embargo, la comunidad sigue esperando el retorno de dos de sus 29 secuestrados, Meni Godard y Dror Or, considerados rehenes caídos cuyos cuerpos permanecen en Gaza.

Be’eri fue una de las comunidades con mayor número de víctimas en el ataque de Hamás, con 101 personas asesinadas de una población previa de 1.000. El asalto, perpetrado por el batallón Nuseirat de Hamás, comenzó a las 6:42 de la mañana, cuando 25 combatientes de la unidad de élite Nukhba irrumpieron por el perímetro del kibutz. A lo largo de las siguientes horas, unos 340 terroristas participaron en la masacre.
Según las Fuerzas de Defensa de Israel, las bases cercanas no pudieron defender el kibutz debido a ataques simultáneos en sus propias posiciones. Las unidades de refuerzo, entre ellas la Sayeret Shaldag y el Batallón 890 de Paracaidistas, llegaron tarde y no ingresaron hasta pasada la una de la tarde, tras enfrentar emboscadas y confusión en las rutas de acceso.

Durante horas, equipos de seguridad locales y vecinos resistieron solos, enfrentando a los atacantes casa por casa.
Be’eri, al igual que Nir Oz, fue incluido en un reciente informe gubernamental entre las cinco comunidades del sur que aún no logran una recuperación completa. Muchas de sus familias siguen desplazadas y no se prevé su regreso antes de 2027.

