Itongadol.- El primer ministro Benjamin Netanyahu recibió este jueves por la noche en su oficina de Jerusalem a los enviados especiales del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Jared Kushner y Steve Witkoff, pocas horas antes de que el gobierno israelí se reuniera para aprobar oficialmente el acuerdo con Hamás que busca poner fin a la guerra y liberar a los rehenes.
Kushner y Witkoff llegaron a Israel procedentes de Egipto, donde participaron en las conversaciones celebradas en Sharm el-Sheikh junto a mediadores egipcios y cataríes. Posteriormente, ambos funcionarios estadounidenses participaron durante media hora en la reunión del gabinete israelí, un gesto inusual que refleja el rol directo de Washington en la negociación y ejecución del plan.
Previamente, el gabinete de seguridad había mantenido un encuentro con los miembros del equipo negociador israelí que regresaron desde Egipto, quienes detallaron los términos de la primera fase del plan impulsado por Trump. Según lo previsto, el gobierno debía votar la liberación de prisioneros palestinos a cambio de los rehenes israelíes retenidos en Gaza.
A pesar de las divisiones internas, el Ejecutivo se encaminaba a aprobar el acuerdo. Los ministros Bezalel Smotrich (Finanzas) e Itamar Ben Gvir (Seguridad Nacional) anunciaron que votarían en contra, argumentando que la liberación de terroristas condenados “representa un riesgo para la seguridad del Estado”.
De acuerdo con el plan, Israel liberará a 250 prisioneros de seguridad y a 1.700 residentes de Gaza que fueron arrestados después del ataque del 7 de octubre de 2023, pero que no participaron en los hechos. También se contempla la liberación de 22 menores y la devolución de los cuerpos de 360 combatientes palestinos. Los prisioneros condenados por asesinato o fabricación de armas utilizadas en atentados serán trasladados a Gaza o al extranjero y se les prohibirá el ingreso a Israel o a los territorios de Judea y Samaria.
Netanyahu confirmó que la operación de liberación de rehenes llevará el nombre “Shavim L’gvulam” (“Volviendo a su frontera”), inspirado en el versículo 16 del capítulo 31 del libro de Jeremías, que alude al regreso del pueblo judío del exilio. Tras la aprobación del acuerdo, las Fuerzas de Defensa de Israel comenzarán su retirada hacia una línea acordada con Hamás bajo supervisión internacional.
Una fuente israelí señaló que esa línea es similar a la denominada “línea amarilla”, presentada por Trump durante el fin de semana, aunque con algunos ajustes consensuados con Jerusalem. La retirada, que incluye la salida de las tropas de la ciudad de Gaza —ocupada recientemente durante la operación “Carro de Guerra de Gedeón II”—, deberá completarse en un plazo máximo de 24 horas. Israel mantendrá el control de aproximadamente el 53 % del territorio de la Franja.
Una vez finalizada la retirada, comenzará una cuenta regresiva de 72 horas para que Hamás proceda a la liberación de los rehenes sin actos públicos ni ceremonias. Se espera que los rehenes vivos sean liberados el domingo y los fallecidos al día siguiente.
El presidente Donald Trump tiene previsto aterrizar en Israel el domingo para pronunciar un discurso ante la Knéset, en el que anunciará formalmente la entrada en vigor del acuerdo y destacará el rol de Estados Unidos, Egipto, Catar y Turquía como garantes del cese del fuego permanente.
El encuentro entre Netanyahu y los enviados estadounidenses marca uno de los momentos más significativos en la etapa final de las negociaciones, que busca no solo poner fin a la guerra, sino también establecer un marco de estabilidad duradera en la región bajo supervisión internacional.

