Inicio MEDIO ORIENTE Reporte | El cambio de régimen en Irán vuelve a estar sobre la mesa para Trump ante el fracaso de la vía diplomática

Reporte | El cambio de régimen en Irán vuelve a estar sobre la mesa para Trump ante el fracaso de la vía diplomática

Por M S
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Itongadol/Agencia AJN.- La administración del presidente estadounidense Donald Trump estaría comenzando a reconocer que no podrá forzar la rendición de Irán únicamente mediante la diplomacia, lo que volvió a poner sobre la mesa en Washington la posibilidad de promover un cambio de régimen en la República Islámica.

Así lo evaluó el principal analista de política exterior del Financial Times, Gideon Rachman, citando a fuentes no identificadas del gobierno estadounidense.

De acuerdo con el análisis, sectores de la administración ya estudian medidas económicas, políticas y, potencialmente, operaciones encubiertas destinadas a desestabilizar al gobierno iraní, luego de que las negociaciones no lograran un resultado satisfactorio.

El cambio de régimen figuraba entre los objetivos originales de Washington y Jerusalem cuando Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, lanzaron la guerra contra Irán el 28 de febrero, sostiene el artículo. En un primer momento, la administración esperaba que la presión militar desencadenara un levantamiento popular capaz de derrocar a la República Islámica.

Sin embargo, esa expectativa no se concretó. Posteriormente, Washington dejó en segundo plano la idea de un cambio de régimen y priorizó las negociaciones para obtener concesiones iraníes sobre su programa nuclear y el estrecho de Ormuz.

Según el análisis, el fracaso de esos esfuerzos diplomáticos reavivó el interés por esa estrategia. Funcionarios de la administración Trump estarían considerando diversa formas de incrementar la presión económica, obstaculizar las exportaciones petroleras de Irán, establecer contactos dentro del propio régimen y alentar a grupos opositores capaces de desafiar al liderazgo de Teherán.

No obstante, el informe aclara que la reanudación de estas discusiones no significa que Trump haya adoptado oficialmente el cambio de régimen como política de Estados Unidos, sino que refleja crecientes dudas dentro de la administración sobre la posibilidad de lograr, mediante negociaciones, una rendición iraní en términos aceptables para Washington.

La disputa por el estrecho de Ormuz

El conflicto en torno al estrecho de Ormuz se convirtió en uno de los principales obstáculos. Los funcionarios iraníes insisten en que Teherán tiene derecho a cobrar tarifas a los buques que atraviesan esa estratégica vía marítima, pese a que Trump había asegurado anteriormente que Irán había aceptado no imponer esos cargos.

El artículo también señala que la definición de una victoria para Washington podría estar reduciéndose. El exsecretario de Defensa estadounidense Mark Esper sugirió que la administración podría terminar conformándose con reabrir el estrecho de Ormuz sin peajes iraníes y restablecer restricciones al programa nuclear de Teherán similares a las alcanzadas durante la administración de Barack Obama.

Ese resultado supondría, en gran medida, restaurar la situación previa a la guerra, en lugar de obtener la rendición decisiva de Irán que inicialmente buscaba la administración Trump.

Los riesgos de una escalada

Incluso esos objetivos más limitados podrían resultar difíciles de alcanzar. El reporte sostiene que una intensificación de los bombardeos estadounidenses no garantizaría el control del estrecho de Ormuz y recuerda que la Casa Blanca mostró poco interés en desplegar tropas terrestres, que probablemente serían necesarias para ocupar y mantener posiciones en la zona.

En ese sentido, el general retirado Barry McCaffrey estimó que una operación terrestre centrada en asegurar Ormuz podría requerir alrededor de 600.000 soldados y prolongarse durante un año.

El conflicto también demostró la capacidad iraní para amenazar infraestructuras críticas en el Golfo, incluidas instalaciones energéticas, aeropuertos, bases militares y plantas desalinizadoras. A su vez, el artículo advierte que los misiles y drones iraníes podrían volverse aún más peligrosos a medida que avance su tecnología y se profundice la cooperación de Teherán con Rusia y China.

Asimismo, el informe remarcó que Irán ya intentó atacar objetivos mucho más allá de sus fronteras. Se lanzaron misiles contra Dimona, en Israel, y contra la base militar estadounidense-británica de Diego García, aunque ninguno alcanzó su objetivo.

Presión económica y apoyo a la oposición

El renovado interés de la administración Trump por un cambio de régimen incluiría propuestas para bloquear las exportaciones petroleras iraníes, buscar cooperación de figuras internas del aparato político y de seguridad del régimen y estudiar mecanismos para respaldar a la oposición interna.

El análisis también menciona un supuesto intento israelí de establecer contacto con el expresidente iraní Mahmoud Ahmadinejad y la posible reactivación de propuestas para armar a grupos kurdos dentro de Irán.

No obstante, advierte que cualquier intento de derrocar al régimen implicaría riesgos significativos. El gobierno iraní sobrevivió durante décadas a sanciones internacionales, protestas internas, operaciones encubiertas y presiones externas, manteniendo el control de las fuerzas de seguridad y de las instituciones necesarias para reprimir a la oposición.

Además, una campaña para desestabilizar a Teherán podría derivar en un conflicto prolongado en lugar de un rápido colapso del régimen, especialmente si Irán responde con nuevos ataques con misiles, interrupciones del tráfico marítimo internacional o ataques contra objetivos estadounidenses e israelíes, concluyó el reporte.

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