Itongadol.- Rusia y Bielorrusia llevaron a cabo una simulación de ataque nuclear en el marco de los ejercicios militares conjuntos Zapad-2025, que este año son observados por delegaciones de varios países de la OTAN, incluidos Estados Unidos.
Las maniobras, que comenzaron el viernes y concluirán el martes, tienen como objetivo probar la capacidad de ambos países para repeler una ofensiva enemiga y recuperar territorio perdido, según informó el Ministerio de Defensa bielorruso. El despliegue ha puesto en alerta a las naciones de la OTAN, particularmente en Europa del Este, donde Polonia y otros países vecinos realizaron sus propios ejercicios militares a mediados de este año.
El alto general bielorruso Pavel Muraveiko explicó que las prácticas incluyeron la “planificación y el análisis del posible uso de armas nucleares no estratégicas, así como la evaluación y despliegue del sistema móvil de misiles hipersónicos Oreshnik”.

Rusia mostró por primera vez el Oreshnik en noviembre pasado durante un ataque contra Ucrania, en lo que analistas describieron como un gesto político más que una demostración de capacidad militar. Posteriormente, el presidente bielorruso Aleksandr Lukashenko pidió a Moscú desplegar este sistema en su territorio, argumentando amenazas provenientes de miembros de la OTAN como Polonia, Lituania y Alemania.
Muraveiko añadió que las tropas rusas compartieron su experiencia en la guerra en Ucrania, especialmente en el uso de drones y combate urbano. También se realizaron entrenamientos para asaltar áreas pobladas y contrarrestar a “grupos armados ilegales”.
Aunque las autoridades bielorrusas habían anunciado que los ejercicios serían reducidos y se llevarían a cabo más al interior del país, las cifras de participación generaron polémica. Minsk informó de unos 13.000 efectivos involucrados —frente a los 200.000 de la edición 2021, la última antes de la invasión rusa a Ucrania—, pero el presidente ruso Vladimir Putin, quien realizó una visita sorpresa a Bielorrusia el martes, aseguró que en realidad participan cerca de 100.000 soldados.
Además, India envió un contingente de 65 efectivos, de acuerdo con el Ministerio de Defensa indio citado por The Times. La decisión se produce en un contexto de mayor acercamiento entre Nueva Delhi y Moscú, tras la imposición por parte del presidente estadounidense Donald Trump de un arancel del 25% a los productos indios como represalia por su negativa a dejar de importar petróleo ruso.
Medios rusos informaron que también participaron soldados de Irán, Bangladesh, Burkina Faso, Congo y Mali. Bielorrusia, por su parte, invitó a observadores de nueve países de la OTAN y de otros Estados “en señal de apertura y transparencia”. El lunes, su Ministerio de Defensa difundió imágenes en las que dos coroneles de la Fuerza Aérea estadounidense estrechaban la mano al ministro de Defensa bielorruso, Viktor Khrenin.
Los ejercicios se desarrollan en un clima de alta tensión entre Moscú y la OTAN. La semana pasada, Polonia denunció que derribó drones rusos que habían cruzado su espacio aéreo durante ataques a gran escala en el oeste de Ucrania. El primer ministro polaco Donald Tusk calificó las maniobras Zapad-2025 como “muy agresivas” y advirtió que se realizan “muy cerca” de la frontera polaca.
Por su parte, autoridades ucranianas alertaron que Rusia podría aprovechar los ejercicios como cobertura para lanzar una nueva ofensiva desde Bielorrusia, lo que alimenta la preocupación en la región sobre una posible ampliación del frente de guerra.

