Itongadol/Agencia AJN.- A poco de cumplirse 20 meses del trágico 7 de octubre de 2023, cuando terroristas de Hamás invadieron Israel, asesinaron a unas 1200 personas y secuestraron a 250, la Agencia AJN dialogó con Shuki Yosef, de 63 años, sobreviviente del ataque a la ciudad de Ofakim, en el sur del país.
Yosef compartió su desgarrador testimonio de aquella mañana, que comenzó a las seis y media con el sonido de la primera sirena.

“Entramos al refugio de la cuadra. Éramos trece personas. Después de unos diez minutos, salimos. Entonces vi a un vecino. Le pregunté: ‘¿Qué haces aquí?’. Me respondió: ‘Tengo que estar aquí’. Un minuto después oímos disparos desde la calle Zohar. Pregunté: ‘¿Qué es esto?’. Me respondió: ‘Están golpeando con un palo para ahuyentar a las palomas’. Le dije: ‘Eso no es un palo ni son palomas’. Un vecino, un chico, dijo ‘Fuegos artificiales’. Algunos pensaban que era un ajuste de cuentas del mundo criminal. Aquí no hay delincuentes peligrosos, ni nada de eso. Luego nos dispersamos”, comenzó su relato.
“Hubo 17 terroristas en Ofakim, con (rifles) Kalashnikov y RPG (lanzagranadas). Uno llevaba una camisa azul y nunca lo olvidaré. Sigo imaginándolo… Todavía era de mañana: 6.40, 6.45 o algo así… Entré al refugio. Había gente allí. Mi sucá (cabaña ritual para la festividad de Sucot) estaba aquí… Dicho sea de paso, las sucot salvaron a mucha gente… Mi vecino de enfrente estaba aquí. Un terrorista lo vio, le disparó y le dio a una pared de la municipalidad. Corrió rápido y el terrorista disparó otra bala. Dio en el pilar de mi sucá y le hizo un agujero” recordó.

“Luego vino al refugio. Cerré la puerta y pensé que el terrorista lo perseguiría. Busqué algo (para trabar el picaporte). Gracias a D’s, encontré el cuadro de una bicicleta. Intentó abrir la puerta y no lo logró. Luego gritó en árabe: ‘Judíos hijos de perros: ¡abran la puerta!’, así que tomé (el picaporte) y luego lo agarré con ambas manos y frené (la puerta) con el pie”, agregó.
Yosef contó que oyeron explosiones de granadas por todos lados, y después de eso, a las 11.30, se hizo silencio. Unos minutos después de que el terrorista se fuera del refugio, salió para ir a su casa.

“Vi charcos de sangre. No vi el cuerpo, pero vi a un policía que lo arrastraba para que el Ejército se lo pudiera llevar. Luego pude irme y un policía me dijo que no saliera. Me fui al segundo piso, a buscar a mi esposa, que no estuvo con nosotros tras la segunda sirena. Ella no estaba allí, había huido a otro barrio”, recordó.
Yosef afirmó que el ataque del 7 de octubre le dejó problemas de salud mental, por los cuales pidió ayuda al Centro de Resiliencia de la ciudad. Va al psicólogo dos veces por semana y está siendo tratado por un psiquiatra por la ansiedad.

“No vivo del Seguro Nacional. Trabajé toda mi vida, recibí una pequeña herencia y, gracias a D’s, vivo de mi propio dinero. (Los terroristas) le pegaron dos tiros a mi casa. La verdad, me ayudaron un poco. Una chica trajo a otros voluntarios. Reemplazaron la puerta de entrada”, destacó.
“La verdad, lo que me molesta es que el alcalde no nos haya mirado para nada. No vino aquí. No nos dijo: ‘¿Cómo se sienten? ¿Necesitan algo?’. Ni siquiera vinieron a decirme:¿Necesitan cupones para el supermercado o algo?”, concluyó.
Especial agradecimiento a Nili Pitchon, directora para América Latina, España y Portugal del Keren Kayemet LeIsrael.

