Itongadol.- “Estoy muy orgulloso de cómo operó Mekorot durante toda la guerra”, afirma Amit Lang, director ejecutivo de Mekorot —la compañía nacional de agua de Israel— en una entrevista que marca casi dos años de guerra y una compleja operación militar contra Irán, durante la cual el frente interno israelí enfrentó serias amenazas de misiles balísticos.
“No hubo interrupciones en el suministro de agua”, señala Lang. “Ni para los hogares ni para la agricultura, incluso cuando cientos de nuestros empleados fueron convocados al servicio de reserva”.
Lang, exsubdirector de Presupuesto del Ministerio de Finanzas y exdirector general del Ministerio de Economía, explica la importancia de una estrategia que combine un conocimiento profundo del sector con una planificación a varios años. “Mekorot siempre ha estado preparada para emergencias, y no solo hablamos de emergencias de seguridad: también pueden ser climáticas”, dice Lang. “En los últimos años hemos enfrentado muchos eventos climáticos difíciles”.
“Ya sea una fuerte tormenta invernal que deje fuera de servicio parte de la red eléctrica o plantas desalinizadoras, o bien olas de calor extremas en verano que sobrecarguen los sistemas eléctricos, los hemos manejado bastante bien”, señala. “Pero nunca habíamos tenido que lidiar con todos estos eventos juntos y por un período tan prolongado. Tuvimos experiencia en operaciones militares como Margen Protector, pero nunca de esta duración, y menos con tantos empleados en la reserva. Aun así, el suministro de agua continuó con normalidad en el 99% de los casos, y en las zonas afectadas restauramos el servicio muy rápidamente”.
“Lo veo como un gran logro, y ahora estamos mirando hacia adelante”, afirma Lang, explicando que varios grandes proyectos que se habían postergado durante el conflicto están avanzando, incluida la expansión de la red nacional de agua.
“Existe la posibilidad de que, para 2030, estemos enfrentando un excedente de agua desalinizada”, advierte Lang. El gobierno está promoviendo una nueva planta desalinizadora en la Galilea Occidental y planeando otra en Emek Hefer, que se espera salga pronto a licitación, además de las plantas existentes que ya cubren la demanda. El problema, según explica Lang, no es la cantidad de agua, sino la infraestructura: “No se puede llevar esta agua a los lugares que más la necesitan”. Esto se debe a un concepto anticuado que asumía una abundancia de agua natural en el norte y priorizaba extender la infraestructura hacia el sur.
Pero el acuífero se está secando y los pronósticos para el norte siguen siendo áridos. “No es solo que llueva menos”, explica Lang. “Es que llueve tan intensamente que no alcanza a infiltrarse: se escurre directamente al mar. Debemos construir tantos ductos como sea posible hacia el norte, incluyendo los Altos del Golán, el Valle del Jordán y el Aravá, y conectarlos al sistema nacional”.
Lang dice que este cambio necesario podría llevar a los reguladores a considerar un aumento del presupuesto anual de desarrollo de Mekorot: de 1.500 millones de shekels a 1.600 millones, luego a 1.700 millones, con el objetivo de llegar a los 2.000 millones anuales hacia fines de la década. “Ya hemos advertido que no podemos depender únicamente de pozos”, afirma. “Creo que ese mensaje está comenzando a calar, y las cosas están empezando a moverse más rápido. Zonas como los Altos del Golán se secaron este año. Los drusos que viven allí tuvieron que arrancar sus huertos por la falta de agua”.
Lang señala que Mekorot también busca ampliar su rol en el tratamiento de aguas residuales. “Actualmente gestionamos Shafdan (la planta regional de tratamiento de aguas residuales del Gran Tel Aviv), pero el Estado se da cuenta de que el sector privado no puede cubrir la demanda. Esto está bloqueando el desarrollo de nuevos barrios: no se pueden construir si no hay infraestructura de saneamiento”.
Mekorot está explorando un modelo económico que le permita construir y operar nuevas plantas de tratamiento, con los costos compensados a través de las tarifas del agua. “Las plantas actuales están sobrecargadas. Algunas deberán ser reemplazadas por instalaciones más grandes, y sabemos cómo hacerlo”.
Lang, quien habló sobre el sector del agua en Israel en la Conferencia del Jerusalem Post en Nueva York, dice que las fortalezas de la compañía la han convertido en un referente internacional. “La mayoría de los proveedores de agua del mundo dependen de una sola fuente —ya sea desalinización o un río”, afirma. “En Israel usamos una combinación de varias fuentes diferentes —incluido el Lago Kineret, pozos subterráneos y plantas desalinizadoras— todas mezcladas en distintos niveles de calidad y entregadas a los consumidores como agua potable de alta calidad”.
La planificación y experiencia tecnológica de Mekorot han despertado interés internacional. Opera en Azerbaiyán, Marruecos, Kazajistán, Jordania, Baréin, y mantiene conversaciones preliminares con Abu Dhabi. “A veces asesoramos. A veces ayudamos a redactar regulaciones. Incluso países ricos carecen de nuestra experiencia”, dice Lang.
Subraya que la innovación está incorporada en la cultura de la empresa. “La innovación no es solo tecnología: es cómo hacés las cosas. Como la idea audaz del Acueducto Nacional, que se convirtió en la columna vertebral de innumerables capacidades, buscamos resolver problemas de forma creativa y eficiente”.
Mekorot tiene una unidad interna de innovación con tres líneas de acción:
- Scouting – identificar tecnologías prometedoras y realizar pruebas piloto;
- Innovación interna – los empleados proponen ideas, y las mejores se implementan;
- Colaboración con startups – algunas se integran a los sistemas de Mekorot o reciben inversión.
Recientemente se completó una nueva sala nacional de control que monitorea todos los sistemas de Mekorot: agua, ciberseguridad, seguridad física e informática. “Este es el centro neurálgico de la empresa. Cada flujo de agua, cada falla, cada brecha cibernética o física, todo pasa por allí. Si algo ocurre, tenemos capacidades de respaldo. En cuestión de horas, podemos restablecer los sistemas. Esa es la mentalidad: no si nos atacarán, sino cuándo”.
Esta innovación, junto con la amplia actividad de la compañía, ha convertido a Mekorot en una marca internacional con muchas alianzas futuras en el horizonte, incluso en el Golfo. “Aunque Mekorot no sea la empresa más grande, nuestra singularidad está atrayendo a los proveedores más grandes del mundo”, concluye Lang.
Fuente: The Jerusalem Post
Autor: Lior Novik

