El sospechoso fastidió a la jueza que vive en la zona central del país, aduciendo que su fallo no era competente y el proceso no estaba bien encausado, a la vez que la amenazaba que si no procedía a modificarlo,» su vida terminaría en un accidente de tren».
Durante la investigación, el periodista negó haber dicho tales cosas, pero reconfirmó el haber hecho el llamado telefónico a la casa de la jueza. Tras el grave accidente de tren, fue designada Ganut a ocuparse de los terrenos cercanos al lugar, y a exponer algunas decisiones judiciales al respecto. Rápidamente al conocerse las amenazas a Ganut, se procedió a reforzar la guardia en las cercanías del lugar donde la jueza vive.
Un oficial de la policía explicó: «En el momento que recibimos una información de amenaza y molestia a jueces, debemos vincularnos seriamente con la información, porque se trata de personas que se ocupan de asuntos de una población que a veces no tiene lo que perder, y en casos extremos realizan actos de lo que después no tienen retorno.
Graciela Kahan

