La seguridad se trata de brindar respaldo político e ideológico a los judíos neoyorquinos que están conectados con Israel.
Itongadol/Agencia AJN.- (Por Sebastien Levi – The Jerusalem Post) Zohran Mamdani lleva dos meses como alcalde de New York. Si bien es demasiado pronto para dar una apreciación general sobre su desempeño, algunos de los temores que generó su candidatura entre ciertos judíos neoyorquinos comienzan a materializarse.
En su primer mes como alcalde, los incidentes antisemitas aumentaron un 182 % en comparación con enero de 2025, pero este repunte no puede atribuirse a él. Su respuesta fue satisfactoria, tanto en sustancia como en tono, con una denuncia clara y sin ambigüedades. Esto está en línea con el acercamiento de Mamdani a grupos judíos durante la campaña y su promesa de combatir el antisemitismo.
Las dudas sobre su candidatura se alimentaron por su postura sobre Israel y el sionismo, y no se disiparon en sus primeras semanas en el cargo. El alcalde Mamdani no pudo brindar seguridad a los judíos en lo que respecta a su conexión con Israel, un país que él deslegitima abiertamente.
En cierta forma, parece dispuesto a proporcionar seguridad física a los judíos de New York y a sus lugares de reunión y culto, pero no la seguridad que merecen por apoyar un Estado que él no considera legítimo. Ya sea que Mamdani lo intente o no, está enviando un mensaje de que estar visiblemente identificado como judío está bien, pero ser un judío sionista no; que está bien usar kipá (gorro religioso judío), pero no portar una bandera israelí.
Seguridad y protección de los judíos
La seguridad judía no se trata solo de la presencia policial frente a las sinagogas, aunque sea necesaria. Los judíos franceses lo saben muy bien, ya que hoy la mejor manera de localizar lugares judíos en Francia es por la masiva presencia policial allí.
La seguridad involucra a la policía, pero la protección es algo más profundo. Se trata de brindar respaldo político e ideológico a los judíos neoyorquinos que, en su mayoría, están profundamente conectados con Israel, aunque en ocasiones critiquen sus políticas.
El 90 % de los judíos estadounidenses cree que Israel tiene derecho a existir como un Estado judío y democrático, y este porcentaje probablemente sea similar en New York, la ciudad con mayor comunidad judía de Estados Unidos y del mundo (considerando Tel Aviv como ciudad, no como área metropolitana).
Cuando el alcalde Mamdani no denuncia los “likes” (me gusta) de su esposa a tuits aberrantes sobre el 7 de octubre, o acepta ser presentado en un evento por un hombre que llamó abiertamente a “atacar Tel Aviv”, envía un mensaje a sus “hermanos y hermanas judíos” de que no respeta verdaderamente su vínculo emocional o físico con el Estado de Israel, ni su dolor durante el 7 de octubre.
Cuando recibe a Mahmoud Khalil en Gracie Mansion va más allá de la protección de los derechos constitucionales de Khalil, enviando un mensaje inequívoco de apoyo a su visión del mundo, que no solo está en contra de las políticas de Israel, sino que es radicalmente anti-Israel. Esta última opinión está protegida por la Constitución, pero ¿debería ser abiertamente adoptada por el alcalde de New York en la residencia oficial del alcalde?
Entendiendo el sionismo de los judíos de New York
Estas acciones recientes complementan sus órdenes ejecutivas sobre Israel desde el primer día (que, para ser justos, se dieron en un contexto más amplio) y algunos nombramientos problemáticos al inicio de su mandato. Mamdani mostró un patrón consistente de no ceder en su antisionismo, que es un camino más fácil (y barato) para mantenerse en buena relación con los progresistas que cumplir sus promesas sobre vivienda asequible o impuestos a los ricos.
La cuestión no es si Mamdani es antisemita –su acercamiento a los judíos, sus palabras y acciones tienden a demostrar lo contrario–. La cuestión es su capacidad de entender a sus conciudadanos judíos en New York. El alcalde debería abrazar su conexión con el Estado de Israel de la misma manera que el expresidente estadounidense Joe Biden abrazó el derecho al aborto, a pesar de estar personalmente en contra del aborto.
Zohran Mamdani es hoy el alcalde de New York, no un activista ni un ciudadano privado, y ciertas responsabilidades vienen con el cargo, como ser capaz de representar a todos los neoyorquinos. Ya no vive en Astoria, sino en Gracie Mansion, elogia al NYPD y se reunió incluso dos veces con el presidente Donald Trump.
Ojalá pueda entender que también debe ajustar algunas posturas que resultan profundamente ofensivas para la mayoría de sus conciudadanos judíos en New York, en un momento en que el antisionismo radical puede alimentar el antisemitismo y conducir a ataques contra judíos. A medida que estos ataques se multiplican en New York y en todo Estados Unidos, señor alcalde, debe actuar mejor en este tema –ahora–.

