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Opinión | La ventaja cualitativa: cómo Israel se convirtió en una potencia de tecnología de defensa

Por M S
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La guerra demostró la fortaleza del ecosistema tecnológico-defensivo de Israel; una simbiosis entre las FDI, el sector de alta tecnología y las industrias de defensa que permite convertir ideas en sistemas operativos.

Itongadol/Agencia AJN.- (Dra. Esther Luzzatto* – The Jerusalem Post) Mientras nos movemos entre refugios y el mundo aún intenta procesar el ritmo de los acontecimientos en Medio Oriente, profesionales en cuarteles militares e institutos de investigación en defensa observan con asombro la exhibición tecnológica que Israel está mostrando en Irán y el Líbano, algo que quizás nunca se había visto en el campo de batalla moderno.

Desde el desempeño sin precedentes de la Fuerza Aérea de Israel (IAF, por sus siglas en inglés), pasando por inteligencia precisa en tiempo real analizada con inteligencia artificial, hasta el sistema de defensa aérea multicapa que superó pruebas inimaginables, Israel demostró una notable superioridad tecnológica, muy por encima de lo esperable para un país de su tamaño.

De hecho, la campaña actual —desde el 7 de octubre hasta la operación “Rugido del León”— convirtió a Israel en el mayor y más significativo campo de pruebas del mundo para armamento avanzado: una especie de enorme sitio beta. Iniciativas tecnológicas desarrolladas por reservistas en el terreno —muchos de ellos ingenieros y profesionales que lideran empresas de alta tecnología e industrias de defensa en la vida civil— avanzaron rápidamente en sus etapas de desarrollo hasta convertirse en sistemas operativos durante el propio combate.

Muy pocos países en el mundo son capaces de acortar así la distancia entre la idea, la prueba y el despliegue.

Aprovechar la creatividad del high-tech israelí

Esta vía acelerada para emprendedores —donde tecnologías desarrolladas llegan al corazón de sistemas críticos de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en cuestión de meses— no surgió de la nada. En los últimos años, el sistema de defensa supo aprovechar eficazmente la creatividad del sector tecnológico israelí mediante mecanismos institucionalizados de “innovación abierta” que ofrecen respuestas precisas a necesidades operativas.

Esta revolución se refleja en el apoyo a startups a través de aceleradoras, fondos e incubadoras dedicadas, y las cifras hablan por sí solas: según un informe de la Dirección de I+D de Defensa (MAFAT), en 2025 la unidad trabajó con 302 startups —principalmente pequeñas y medianas empresas— con un gasto total de 4.600 millones de shekels en contratos. Esto representa una de las interfaces más amplias del mundo entre el ámbito militar y las startups.

Al mismo tiempo, los laboratorios de I+D en defensa trabajan continuamente en soluciones para el campo de batalla del futuro. El espectro es amplio: desde misiles de precisión y drones autónomos hasta sistemas de observación espacial y robótica terrestre y naval, así como una profunda integración de inteligencia artificial y computación cuántica, junto con una serie de desarrollos innovadores que, naturalmente, permanecen fuera del ojo público.

Entre el capital humano y la propiedad intelectual

En el núcleo de la significativa ventaja tecnológica de Israel se encuentra, ante todo, el capital humano. Este es el elemento distintivo que caracteriza al high-tech israelí en general y a la tecnología de defensa en particular, y también actúa como el vínculo entre ambos. En ciberseguridad, por ejemplo, sin el personal altamente cualificado que pasa de unidades tecnológicas de élite al sector civil, el Estado judío no hubiera podido consolidarse como líder global.

Esta profunda simbiosis —que combina la creatividad de la “Start-Up Nation” con las necesidades operativas de las FDI— proporciona una ventaja estratégica decisiva y una superioridad tecnológica en el campo de batalla. Es la “receta secreta” israelí que fascina al mundo: la capacidad de aprovechar el talento humano más brillante —graduados de programas de élite como Talpiot, Psagot y Odem— y darles la plataforma para transformar una idea abstracta en una herramienta operativa que salva vidas.

Pero la innovación en defensa no se detiene en el laboratorio ni en el campo de batalla. Para mantener una ventaja tecnológica en el tiempo, se necesita un sistema que proteja el propio conocimiento. Aquí aparece otra capa —oculta pero igualmente importante—: la protección legal de estos activos.

Cada sistema desarrollado en Israel se beneficia de un marco integral de protección de la propiedad intelectual diseñado para garantizar la exclusividad sobre la tecnología israelí. Como profesionales del sector, vemos de primera mano cómo los sistemas están protegidos por numerosas patentes. No es casualidad que las tres empresas principales de defensa de Israel se encuentren sistemáticamente entre las que más patentes registran, como muestran los informes anuales de la Autoridad de Patentes. Así se garantiza que el liderazgo tecnológico no solo se cree en Israel, sino que también permanezca en manos israelíes.

Junto a las grandes industrias de defensa, también operan pequeñas y medianas empresas que desempeñan un papel vital, ofreciendo respuestas rápidas y flexibles a necesidades militares urgentes y actuando como catalizadores de innovación tecnológica. Actualmente, unas 1.200 empresas de este tipo trabajan en una amplia variedad de campos.

Estas compañías producen una amplia gama de productos: sistemas electroópticos para detección de objetos, drones y vehículos de reconocimiento, sistemas de análisis y procesamiento de datos mediante plataformas aéreas no tripuladas, y muchas otras innovaciones diversas.

El fuerte vínculo entre desarrolladores y usuarios finales, la rápida respuesta a necesidades operativas y la experiencia comprobada en combate también ayudan a impulsar las ventas internacionales de productos de defensa israelíes. No sorprende que las exportaciones israelíes sigan batiendo récords cada año. Israel es hoy uno de los cinco mayores exportadores de armas y sistemas de defensa del mundo, e incluso países que amenazaron con boicots por la guerra en la Franja de Gaza continúan comprando armamento israelí.

Liderando la innovación futura

El complejo industrial de defensa de Israel nació por necesidad. Los embargos impuestos por grandes potencias a la exportación de armas hacia Israel en sus primeros años —cuesta recordar hoy que fueron precisamente Estados Unidos y el Reino Unido quienes limitaron los envíos de armas a Medio Oriente en esos inicios— obligaron al país a desarrollar una industria nacional independiente. El embargo francés de los años sesenta fue otro catalizador de la autosuficiencia.

Lo que comenzó como una solución a una dificultad concreta se expandió, durante los últimos ochenta años, en un sólido ecosistema que está transformando el campo de batalla moderno.

Entonces, ¿cómo será el futuro?

El panorama tecnológico global está cambiando rápidamente, alterando de forma fundamental la naturaleza de las amenazas. Nuevas tecnologías —algunas provenientes del ámbito civil— están transformando el campo de batalla: desde la inteligencia artificial y la computación cuántica, pasando por avances biomédicos, hasta nuevas fuentes de energía y sistemas autónomos y robóticos. Israel deberá incorporar rápidamente estos desarrollos en sus sistemas, entendiendo que las tecnologías civiles tendrán un impacto significativo en la seguridad nacional.

De una cosa estoy segura: la combinación sinérgica de conocimiento acumulado, capital humano de alta calidad y excelencia en ingeniería —sellos distintivos de las industrias de defensa israelíes a lo largo de los años— ofrece una plataforma ideal para liderar la innovación en defensa. Las capacidades demostradas de Israel para desarrollar sistemas complejos actuarán como catalizador de innovaciones revolucionarias.

Los padres fundadores de Israel comprendieron que la brecha numérica entre Israel y sus enemigos era enorme, y que la supervivencia en el mundo árabe-musulmán circundante solo sería posible cerrando la brecha cualitativa. Como afirmó David Ben-Gurion, primer ministro y ministro de Defensa de Israel: “De todo esto se desprende la dirección necesaria en la organización de nuestro ejército, su equipamiento y su entrenamiento. Dado que somos inferiores en cantidad, debemos sobresalir en calidad”.

*: La Dra. Esther Luzzatto es la directora ejecutiva del Grupo Luzzatto, la firma de propiedad intelectual más antigua y destacada de Israel, que celebra 157 años desde su fundación. También es receptora del Premio Ben-Gurión 2025 de la Universidad Ben-Gurión del Néguev.

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