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Sin definiciones en la futura conducción de la DAIA

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Itongadol/AJN.- A menos de 120 horas del momento en que se deben oficializar las candidaturas para integrar el próximo Consejo Directivo de la DAIA, todo lo que se conocía parecería que queda en borrajas y cada uno de los equipos de campaña debería comenzar nuevamente a “tejer” para lograr conformar por lo menos el denominado “cuarteto” que se vota en conjunto (presidencia, vicepresidencia primera, secretaría general y tesorería). 

 
Luego de múltiples reuniones, unas pocas públicas y la gran mayoría privadas, pero no por eso desconocidas, se posicionaron los tres dirigentes que se promovían para ocupar la presidencia: Julio Schlosser, que era postulado con su acuerdo para la reelección, Jorge Knoblovits y Ariel Cohen Sabban. Si bien en esos conciliábulos originariamente ninguno de los tres deponía su aspiración a la presidencia, hace pocos días Schlosser y Knoblovits habían llegado a un acuerdo, en el que el actual secretario general de la DAIA aceptaba la vicepresidencia primera.
 
Debemos reconocer, como ya fue debidamente informado por este medio, que previamente Schlosser había intentado lograr un acuerdo similar con Cohen Sabban, lo que fue infructuoso debido a que ambos insistían en querer ser el candidato a la presidencia, algo que ocurrió horas previas a la festividad Sucot.
 
Como es lógico en todo armado de una lista electoral para la DAIA, en este caso no sólo debían acordar Schlosser y Knoblovits, sino que estos debían conseguir el apoyo de quienes integran la institución, para lo cual realizaron acuerdos con algunas de las federaciones que las agrupan, en los que quedó establecido qué cargos, y quizás también el nombre del dirigente que lo ocuparía, le correspondía a cada una. Esto quedó refrendado en un documento. 
 
Pero, según versiones no confirmadas y pese al acuerdo firmado, se volvió a plantear la necesidad de conformar una lista de unidad, por lo menos en lo referente al “cuarteto”, y se decidió que quien debía ocuparse de lograr el objetivo era el presidente de la institución, algo que se planteó en los últimos días.
 
Según esas mismas versiones, Schlosser cumplió ese papel y aparentemente no tuvo la respuesta que esperaba, pues la posibilidad de la “unidad” implicaba que el acuerdo establecido con quienes apoyaban su reelección se cumpliera y que Jorge Knoblovits fuera el vicepresidente primero. Esto no prosperó debido a que se hizo valer el documento previamente firmado, por lo que Julio Schlosser habría dado un paso al costado ante el fracaso de una lista de unidad y el actual secretario general de la DAIA cumpliría el rol de vicepresidente en la futura lista.
 
Esta situación, inesperada para más de un dirigente, no es algo nuevo. Hace tres años se vivió una situación parecida cuando Schlosser decidió renunciar a la posibilidad de ser candidato a la presidencia de la DAIA en un frente con la ortodoxia religiosa. Tras renunciar a la secretaría general de la AMIA acordó con el Nuevo Modelo Comunitario ser el candidato a presidente de la DAIA por un período, en el que Waldo Wolff ocuparía la vicepresidencia primera con el compromiso de que tres años después sería el candidato a presidente.
 
La renuncia a la DAIA de Wolff dejó sin efecto, según Schlosser, ese acuerdo y le abrió el camino a la posibilidad de ser reelegido. Aparentemente su acuerdo con Knoblovits le aseguraba una importante cantidad de votos para lograrlo.
 
Si hace tres años Schlosser no dudó en continuar en la lucha por alcanzar la presidencia de la DAIA, pese a los obstáculos que se le presentaron, ¿cuál es el motivo de que ahora decida dar un paso al costado cuando es claro que antes de cerrar el acuerdo con Jorge Knoblovits conversó y se lo ofreció a Ariel Cohen Sabban, quien lo rechazó? A estas horas tampoco sería clara la razón por la que Cohen Sabban sí acompañaría ahora a Schlosser cuando en su momento no lo habría aceptado. Este es un interrogante que por el momento no tiene respuesta, pero que si se concreta a menos de cinco días del momento en que deben oficializarse las candidaturas, implicaría que se debería volver a empezar a “tejer” la trama para que el 19 de noviembre las instituciones adheridas a la DAIA y las filiales del interior del país elijan la conducción que regirá los destinos de la representación política de la comunidad judía de la Argentina durante los próximos  tres años.
 

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