Itongadol/AJN.- (Especial para AJN) La visita a Israel de Mauricio Macri, en el marco de la Conferencia internacional de alcaldes abrió la posibilidad de proyectarse como un estadista, quien en forma natural y espontánea ya no solo presenta su candidatura a presidente en la arena internacional, sino que ya es visualizado como el cambio que la Argentina necesita y merece.
En su entrevista con el primer ministro Netanyahu, plantearon la posibilidad de desarrollo de una relación bilateral complementaria y sinérgica, como, al mismo tiempo, el compromiso en la lucha contra el terrorismo en toda geografía y denominación.
Las agendas se orientaron a la temática de "la ciudad del futuro" para quienes participamos de la conferencia, y con la llegada de Mauricio se profundizó en reuniones ejecutivas, donde se abordaron las iniciativas de transferencia del paradigma de Start Up Nation que posicionó a Israel para que Argentina pueda transformarse con la perspectiva del liderazgo de Mauricio Macri como presidente.
En lo personal, fue emocionante recorrer lugares sagrados como el Muro de los Lamentos en la ciudad de la paz que es Jerusalem como casa para las religiones abrahámicas, como la visita en Belén, bajo autonomía palestina, donde visitamos la Iglesia de la Natividad, donde fuera el Pesebre y lugar de nacimiento de Jesús.
Mauricio asumió frente a los líderes del Congreso Judío Mundial en Jerusalem, que lo recibieron y distinguieron, que su compromiso será buscar la verdad, apoyar la investigación de la justicia independiente y rechazar toda negociación con un régimen terrorista como Irán; exigiendo que permitan juzgar a sus funcionarios imputados en la causa AMIA.
Fue una visita histórica en una tierra milenaria donde no solo Israel hace futuro, sino desde la cual la Argentina tiene mucho para recibir y ofrecer cuando volvamos a ser parte de un mundo de innovación, desarrollo creatividad, esperanza e inclusión.

