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Marcha por la Vida, una experiencia voluntaria muy interesante para ser vivida con muchas ganas

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Itongadol.- “Marcha por la Vida es una experiencia voluntaria muy interesante para ser vivida con muchas ganas”, definió Julieta Rozen, participante de la primera delegación argentina con solo 16 años, en diálogo con la Agencia Judía de Noticias (AJN).
Para quien hoy tiene 39 “fue una experiencia sumamente conmovedora” porque “era una de las más chicas y fue un desafío muy interesante a nivel personal y de aprendizaje”.
“Gané un concurso literario, cuya temática era la Shoá y el premio era ese viaje a Marcha”, que “fue muy cuidado: tuvimos casi un año de preparación, durante el cual nos conocimos con quienes viajaríamos, y un curso con distintos y buenos morim” porque “participar implicó estudiar mucho”, recordó Julieta, quien destacó que “fue muy interesante porque viajaba mezclada gente de distintas partes del país, no estaba dividido por instituciones o edades”.
“En ese momento, Polonia recién salía del yugo de la Unión Soviética, por lo cual todo el viaje fue muy complejo: nuestro contacto con la gente era difícil porque no hablaban inglés y nos veían muy raro porque tampoco había tanto turismo”, explicó.
“A nivel personal implicó gran parte de la historia de mi abuela, que estuvo en el gueto de Varsovia y me había dado unas flores para llevar a Auschwitz”, subrayó la ex participante en Marcha por la Vida.
“Muchos de los chicos que viajamos teníamos el legado de tratar de localizar a familiares, casas, objetos o un registro, o de llevar flores por primera vez a lugares donde habían muerto víctimas de la Shoá; eso fue bastante conmovedor para todos”, memoró.
“El viaje a Israel también fue muy importante: Iom Haatzmaút fue muy emocionante, y al ser los primeros, estábamos armando la piedra fundacional del grupo argentino”, resaltó Julieta.
A la hora de los consejos, “me parece que hay que ir con mucho conocimiento racional, para desde ahí construir lo emotivo” porque “cobra mucho más valor cuando uno está preparado y sabe adónde viaja, y también disfrutar de la bendición y la existencia de Israel es fantástico”, recomendó.
Asimismo, “hay que tener un grupo que sea contenedor porque las sensaciones son extremas: alegría extrema en Israel y tristeza extrema en Polonia”, continuó la ex participante en Marcha por la Vida, antes de enfatizar que se trata de “un viaje que refuerza la identidad como judío y como comunidad”.

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